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En la teoría clásica de las escuelas de negocio nos enseñan que es el core business de una empresa, y que donde más valor aporta la empresa es concentrándose en él. Dicho con unas palabras mucho menos glamorosas, el refranero español dice aquello de zapatero a tus zapatos (sin ningún tipo de alusión al presidente de nuestro país).
Me gustaría compartir con Vds. el caso de Sacyr, una constructora que durante el año pasado consiguió un gran comportamiento en bolsa, con una gran revalorización récord del 124% (enero 2006 20,80€; enero 2007 46,67 fuente Yahoo Finance) dividendos al margen.
Debemos decir que dicha constructora se encuentra diversificada en la promoción inmobiliaria mediante Vallehermoso, así como en el patrimonialista a través de su filial patrimonial Testa y la participación en Eiffage, teniendo un gran número de activos en rentabilidad y recibiendo flujos de caja predecibles y de bajo riesgo.
El problema viene cuando el mercado se sume en una situación irracional del todo vale y los ejecutivos de Sacyr, al ver los movimientos de sus competidores; la mayoría diversificadas en negocios con flujos de caja constantes o sinérgicos: concesiones de autopistas (ACS), de aeropuertos (Ferrovial), de servicios de recogida de basuras (FCC), energía (Acciona) deciden entrar en Repsol comprando paquetes a un precio promedio de 26€ entre septiembre y diciembre.
A pesar de las justificaciones de su presidente Del Rivero, explicando que con los dividendos son capaces de repagar la deuda y ejercer una gran influencia, se me ocurren varias explicaciones de por qué dicha inversión es un ejemplo de mala praxis empresarial:
El desenlace ha sido que en tres meses Repsol cotiza a 23€, con unas pérdidas latentes en la inversión de más de €600m, y con la necesidad de extender más avales a los prestamistas. Está claro que los gestores estaban esperando una OPA con una generación de beneficios rápida, también llamado pelotazo, menos mal que no les dio por comprar lotería.
Por seguir con el equipo gestor de Sacyr, es asimismo incomprensible la compra de Europistas ofreciendo casi el doble que el otro pujante Isolux.
Esto nos demuestra que es muy difícil gestionar una empresa de cara a la galería, tomando decisiones que permiten ganando exposición y notoriedad pero que, a la postre, destruyen valor para el accionista y esto NO es sostenible.