Este es el cuento de un hermosa entidad financiera, Bankia Nieves. Su madre, la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, murió al traerla al mundo. Su padre, el Banco de España volvió a casarse con otra entidad, BFA, dándole una madastra, a la que le gustaba hablarle al espejo de los mercados.
La madastra también era bella, pero fría y cruel, que no dejaba de preguntar a su espejo de los mercados: “¿Soy yo la entidad más bella y sólida del sistema financiero español? Y el cristal decía que sí. Pero al crecer Bankia Nieves, se hizo más bella y un día la madastra obtuvo la siguiente respuesta: “Tú ya no eres la más bella, ahora lo es la bella Bankia Nieves”. La mujer no soportó la verdad, llamó a varios de sus servidores, unos colocadores de entidades financieras y unos directores de sucursal, y sin rodeos les ordenó “Llevaros a Bankia Nieves a la bolsa, la matáis y tendréis una buena recompensa”. Los hombres cumplieron la mitad de la orden. La llevaron a bolsa pero no la mataron, no querían hacerle daño a ella y a miles de sus amigos-accionistas que creían en ella y que sufrirían mucho con su desaparición. Pero la tenían que dejar sola y sin nada con lo que poder sobrevivir y defenderse en medio de los mercados financieros.
Los hombres le dijeron a Bankia Nieves: “La reina quiere matarte, por favor no vuelvas si no seremos nosotros a quienes matarán”. Y la abandonaron.
Sola Bankia Nieves por los mercados creyó morir de miedo, pero la aparición de una casita le devolvió la vida. Entró, no había nadie y todo era muy chiquito. Comió algo y se quedó dormida. Al llegar sus dueños, las siete enanitos encabezados por Mariano, percibieron que tenían un extraño visitante: era una princesa. Bankia Nieves sintió miedo al despertarse y ver a los siete enanitos que la rodeaban. Ellos la interrogaron tan suavemente que ella se tranquilizó y les contó su triste historia. Los enanitos, ante tal drama le ofrecieron su casa para que se quedara a vivir y le prometieron que la cuidarían siempre.
A la vez, en el castillo, la reina enfureció tras oír que su espejo le decía: “La más bella es Bankia Nieves y vive en casa de unos enanitos”. Descubierto el engaño, ella misma se disfrazó de mendiga y fue en busca de Bankia Nieves, para darle una auditoría fallida en forma de manzana envenenada que iba a causar su muerte.
Los siete enanitos lloraron la muerte de Bankia nieves junto con los accionistas. La iban a sepultar, pero estaba tan bonita que optaron por colocarla en una urna de cristal para poder verla todos los días en medio de los mercados financieros, y durante un tiempo iban allí para venerarla.
Pasados unos días llegó al lugar un bello príncipe, Goiri, alertado por la leyenda de Bankia nieves. Los enanitos le contaron la triste historia y al verla, les pidió que le permitieran llevársela con él para adorarla siempre. Los enanitos por orden de Mariano aceptaron. Cuando movieron la caja de cristal tropezaron y el pedazo de manzana que había comido Bankia Nieves se desprendió de su garganta. Ella despertó de su sueño y se sentó.
Hubo gran regocijo, y los enanitos bailaron alegres mientras Bankia Nieves aceptaba ir al palacio con el príncipe Goiri quien pidió su mano para finalmente casarse con ella. Así, Bankia Nieves y el Príncipe vivieron juntos y felices en un hermoso castillo, los enanitos lo celebraron y la reina, BFA, murió de envidia siendo por tanto cero su valor.
Fin
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