Ya he visto unos cuantos comentarios considerando a las constructoras españolas una excelente oportunidad de inversión tras las fuertes correciones que han sufrido. El argumentario de compra se basa en un par de pilares a saber: Empresas bien diversificadas en negocios de ingresos recurrentes y poco afectos al ciclo económico.
Aunque estoy totalmente de acuerdo en este para de argumentos (con algún que otro matiz), debo confesar que soy incapaz de discernir si comprar acciones de las constructoras españolas puede ser una buena o mala inversión… básicamente debido a que operan con balances fuertemente apalancados, con importantes cantidades de deuda utilizadas para comprar participaciones en diferentes empresas en los últimos años.





Ya tenemos en marcha el proceso de salida a bolsa de la compañía de autopistas Itinere controlada por Sacyr vía Operación Pública de Venta (OPV) de 150 millones de acciones, más una Oferta Pública de Suscripción (OPS) o ampliación de capital de 88,2 millones de acciones nuevas.
Hoy tiene lugar una de las mayores salidas a bolsa de la historia de los EEUU, hablamos de VISA (
Llevamos ya unos cuantos meses con unas cuantas Quiebras y Suspensiones de pagos encubiertas que no aparecen como tales en los titulares de la prensa pero que para mi no dejan de ser fallidos en toda regla que están requiriendo de reestructuraciones de deuda o de rescates milagrosos.
Ha caído en mis manos un
En los cinco años que siguieron al inicio de la década de los 80, la bolsa norteamericana ofreció una rentabilidad del 26,3% anual. De los 1.276 días que la bolsa cotizó, el grueso de la ganancia se acumulo en tan sólo 40 sesiones, un inversor que hubiese estado fuera del mercado en esas 40 sesiones en lugar de conseguir una rentabilidad anual del 26,3% se hubiese quedado con un rendimiento del 4,3% anual. Es decir cerca de solo el 3% de las sesiones fueron las responsables del 85% del rendimiento.