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Chipotle defrauda a los inversores

Chipotle Mexican Grill no contenta a nadie al presentar unos resultados por debajo de las expectativas. El viernes la cotización de la empresa de comida rápida bajó hasta 243,5 dólares, una caída de 14% que respondía a un diferencia de dos céntimos entre la estimación y el resultado real: Beneficios de 2,27 $ por acción cuando la comunidad esperaba 2,29 dólares.

Chipotle

La cadena de restaurantes mejicanos no digiere correctamente los malos resultados aunque, en su momento, sus acciones fueron etiquetadas como las “Apple de la comida rápida”. La etiqueta se ha difuminado desde entonces y la cotización de las acciones ha caído un 29% desde hace un año.

Por un lado, la sorpresa de los resultados presentados se adapta al clima volatilidad de la semana pasada. Empresas hasta entonces mejor valoradas recibieron golpes desafortunados sobre la cotización de sus acciones. El mismo jueves Google tuvo su momento de protagonismo: malos resultados, bajada de la cotización y la aparición de un Larry Page desconsolado pidiendo disculpas a los inversores por el mal periodo de la compañía. Como colofón final, alguien empezó a recordarnos que era el vigésimo quinto aniversario del histórico crash del 1987.

Pero, sin ser alarmistas, la caída de las acciones de Chipotle era una novedad anunciada, sólo faltaba certificarla. David Einhorn, el hombre del mal tiempo y gestor de Greenlight Capital, dió un avance sobre lo que nos podíamos encontrar, en una conferencia en el Value Investing Congress a principios de octubre.

Einhorn, durante su aportación en el ciclo de conferencias de gestores de fondos de alto riesgo, enumeró Chipotle como una apuesta a la baja, una de las posiciones cortas de su fondo. Los motivos eran, por encima de todo, la presión de la competencia y los precios de las materias primas.

Chipotle Mexican Grill se ha caracterizado por ser una cadena que ofrecía comida de calidad, a unos precios algo elevados, durante una época de recesión. Abrió los ojos a otras marcas indicando que los clientes quieren comer bien, aunque tengan poco dinero para hacerlo. Los burritos y el guacamole eran su apuesta en el menú diario para las necesidades de los consumidores. De esta manera la cadena ha crecido con fuerza, abriendo establecimientos tanto en Estados Unidos, como también en Canadá e Inglaterra.

La respuesta no se hizo esperar y otras compañías han aparecido con fuerza. La más feroz ha sido la cadena de comida rápida Taco Bell, propiedad de la corporación Yum Brands. Los mismos ejecutivos comentaron, en una conferencia entre inversores, que otros negocios les habían enseñado lo que querían los clientes. Están dispuestos a pagar más para obtener calidad y rapidez. Taco Bell puede dar buenos productos como cadena de comida rápida, pero además, lo puede ofrecer por sólo dos terceras partes el precio que pagan en otros establecimientos.

Ante esta oferta, tal como indicaba Einhorn, el consumidor le es muy fácil cruzar la calle entre un establecimiento y otro. Los resultados son el reflejo de estas decisiones, y han dado la razón al gestor de Greenlight Capital. Yum Brands ha aumentado el beneficio en un 23% este tercer trimestre, mientras que Chipotle ha disminuido un 11,48%.

Tal como indican en DailyFinance: “Ok, Einhorn – You win again”.

Via The Money Glory



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