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Condiciones extraordinariamente desfavorables

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Me ha gustado mucho el nuevo verbo creado, o al menos publicado, por Alberto Artero, de El Confidencial: “zapaterizar”.
Cuando Rajoy indica que nuestro sistema financiero recibe, no un rescate, sino una ayuda está “zapaterizando” una situación de máxima alerta. Y cuando indica en rueda de prensa que las condiciones de esa ayuda son “extraordinariamente favorables”, revela un desconocimiento profundo de nuestros problemas económicos.
En estos momentos, la deuda publica española ronda el 80% del PIB, las familias el 180% y las empresas el 120%, y entre todas debemos devolver hasta finales de 2013 casi un billón de euros, es decir, prácticamente el 100% de nuestro PIB. En un entorno de crecimiento cero o negativo (es lo mismo si fuera un crecimiento de una décimas), nadie podrá creer que cumpliremos con nuestros compromisos de devoluciones. En su lugar, nos espera una avalancha de refinanciaciones y muchos incumplimientos de pago.
Además, un crecimiento cero o negativo de nuestra economía presionará en contra de los planes de saneamiento de las cuentas públicas y de creación de empleo, ayudando a profundizar en dichos incumplimientos, en una espiral negativa que no somos capaces de frenar por ahora.
Nuestro presidente se jacta que fue él el que presionó a las instituciones europeas para que el rescate (aunque no usa esa palabra) fuera sin condiciones, para acto seguido, en rueda de prensa decir literalmente que “nuestros problemas han terminado y por eso me voy a ver el fútbol”.
La falsa idea transmitida por el gobierno respecto a que el crédito empezará a fluir con este rescate porque la banca se sanea es reflejo de su zapaterización creciente: describir panoramas idealizados para que la gente se los crea y pensar que se van a cumplir sólo por repetirlos constantemente.
La realidad es que la banca tiene que devolver a corto plazo una gran cantidad de millones de euros, que el grueso de esas devoluciones coincidirá con el segundo trimestre de 2013 y que los fondos recibidos del EFSF/ESM deberán ser devueltos igualmente. Es decir, en contra de lo que indica nuestro gobierno, el crédito se restringirá aún más y mis previsiones, que van en la misma línea que otros economistas, es que lo haga de forma muy relevante.
Si a esta mala previsión le unimos que con casi toda seguridad esa deuda será senior, la prima de riesgo seguirá bajo presión como ha quedado demostrado unas pocas horas después de ser público el acuerdo de rescate. Si tenemos en cuenta que las previsiones de déficit público se han hecho con el supuesto de una prima de riesgo de 350 puntos y que llevamos semanas por encima de 500, los intereses resultantes de las sucesivas subastas de bonos provocarán una presión insoportable sobre las arcas públicas que conducirá, indudablemente, a un incumplimiento generalizado. Si ese diferencial permanece durante demasiado tiempo, el rescate completo sobre nuestra economía estaría a la vuelta de la esquina.
Así que la expresión correcta es: “condiciones extraordinariamente desfavorables”.
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