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La reforma del marco legal de las cajas de ahorro ha abierto la posibilidad de que se puedan convertir en bancos. Desde algunos sectores se expresa el temor a las consecuencias de estas medidas. ¿Pero realmente va a producirse cambio alguno?
Las cajas de ahorro nacieron en el siglo XIX como complemento de los montes de piedad creados un siglo antes que eran instituciones facilitaban financiación a las capas más desfavorecidas. Las cajas trataban de fomentar el ahorro retribuyendo los intereses de los pequeños depositantes. Se trataba de fomentar la previsión ante necesidades futuras o la jubilación.
En aquella época la actividad llevada a cabo por los bancos se centraba en la financiación de actividades empresariales y en la captación de depósitos de las clases más pudientes. Las cajas y los motes de piedad facilitaban la bancarización de los segmentos desatendidos por la banca. En su nacimiento resultaba inimaginable hablar de beneficios por lo que los escasos excedentes que se obtenían se destinaban a aumentar la retribución de los ahorradores.
A principios del siglo XX las cajas de ahorro experimentan un fuerte desarrollo junto a la evolución económico del país. Diferentes reformas legislativas en la década de los años veinte del siglo pasado establecen la vinculación de las cajas de ahorro con la administración pública. Por una parte se establece la obligación de estas entidades en invertir parte de sus recursos en deuda pública y préstamos a administraciones locales. Mediante un Decreto-ley de 1929 se crea la Obra Social y Cultural de las Cajas de Ahorro, pasando estas instituciones de la beneficencia a la filantropía. Ahí es cuando se abre la puerta a que las cajas maximicen beneficios aunque no repartan dividendos.
El desarrollo del país ha traído el establecimiento de medidas de previsión social por parte del estado y el nacimiento de una clase media que es cliente tanto de cajas como de bancos privados. Sin más objetivo que la filantropía, las cajas funcionan de una manera equivalente a empresas maximizadotas de beneficios propiedad de una fundación como puede ser el caso del Banco Pastor y la Fundación Pedro Barrié de la Maza o El Corte Inglés y la Fundación Ramón Areces. Que ese funcionamiento haya pasado ahora a plasmarse en la legislación no es más que constatar la transformación que empezó en 1929, cuando las cajas de ahorro dejaron de ser cajas de ahorro.
Luis Carlos
Flojito, Luis Carlos. Es en 1977 cuando las cajas dejan de ser entidades de depósito simples (sus inversiones eran, en más de un 70 % en deuda pública) para convertirse en bancos públicos en manos de las regiones La expansión territorial de los 80 y la entrada en todos los negocios típicos de los bancos unido a la burbuja y a un gobierno corporativo deleznable junto a falta de medios para gestionar técnicamente los riesgos que asumían de forma creciente son los factores que han llevado a su quiebra
Comparar las cajas con las fundaciones de El Corte Inglés y similares no viene al caso. Las cajas son agentes financieros de primer orden y su papel en la estabilidad financiera muy relevante. Las cajas además son la clave de los mercados de crédito hipotecario, financiación a Pymes y financiación al consumo, papeles que desarrollan en menor medida que los bancos. Además, realizan la transformación bancaria (cambios en los plazos y rentabilidades) de la deuda pública (especialmente la local, la provincial y la autonómica) mucho más eficientemente que los bancos.
Reducir la labor de las cajas a la obra socio-cultural es olvidar que su papel en el sistema es mucho más relevante. Los bancos no son la solución a los problemas de financiación en España. La bancarización de las cajas no traerá nada bueno puesto que las obligará a abandonar sus negocios tradicionales y competir en peores condiciones con los bancos. Se trata meramente de una privatización salvaje e interesada. El gobierno paga los favores del BBVA y del Santander.
Facil, cuando empezaron a ganar mucho dinero
Yo lo veo bajo un prisma de evolución ( o involución ) social . Hubo una época en que existía una conciencia social que daba sentido a este tipo de negocios , con los años apareció el escepticismo y la conciencia individual .
El escepticismo en cuanto a la credibilidad de quien estaba necesitado y quien no,( supongo que todos dudamos de las personas que piden limosna porque la experiencia nos ha demostrado que hay muchos engaños ) .
Y la conciencia individual del enriquecimiento propio, así los directivos de las cajas cambiaron un salario elevado por un supersueldo más variable . En cuanto aparece el variable , aparecen los objetivos y la exigencia de cumplirlos , aquí se bancarizan . La obra social se transforma en un vehículo publicitario , en lugar de diversificar en el número máximo de pequeños proyectos se busca el reconocimiento con grandes inversiones en proyectos emblemáticos ( La Pedrera , La fundación Alicia …etc ) , proyectos que , probablemente , hubiesen encontrado sin difcultad otros mecenas .
Muchas gracias por los comentarios.
Jesús, la limitación a la actividad de las entidades de crédito durante el franquismo también se producía para los bancos (restricción del crédito, limitación a la apertura de sucursales, financiación obligatoria de las administraciones públicas…). Simplemente la liberalización de la actividad de los bancos llegó algunos años antes que para las cajas y a estas unos años antes que para las cajas rurales. Antes de 1929 su actividad era caritativa, no estaban pensadas para ganar dinero, ni mucho ni poco. Lo único que ocurrió es que ese cambio fue más visible cuando las cajas se hicieron más grandes. Primero mediante fusiones provinciales y regionales, y después mediante su crecimiento fuera de su ámbito de origen.
Quibi, las cajas llevan muchas décadas realizando una labor similar a la de los bancos con la única diferencia de la existencia de la obra social equivalentes a las fundaciones. Las pocas ocasiones donde indican que tienen una gestión diferente son para tapar ineficiencias “recomendadas” por los gobiernos regionales como la inversión en parques temáticos. Con la reforma de 1929 se truncó la posibilidad que fueran entidades dirigidas exclusivamente a las capas más desfavorecidas equivalente a muchas entidades de microfinanzas del tercer mundo. De todas maneras el desarrollo del país fue creando una clase media tan amplia que las hubiera dejado en un papel residual.
Tarraco, las cajas nunca han sido especialmente rentables. Si ganaban mucho era porque se habían convertido en entidades más grandes. La explicación sencilla. La rentabilidad hubiera beneficiado a unos accionistas que no existían mientras el tamaño beneficiaba a unos directivos que sí existían en forma de mayores sueldos.
Un saludo,
Es verdad. Pero si miras a lo que hacían las cajas con el dinero de los depósitos hasta el Decreto-Ley de Fuentes Quintana, verás que el Ministro de Trabajo y el de Hacienda decidían. Es decir, su negocio era muy muy sencillo: recoger los depósitos e invertirlos en deuda pública y en el interbancario (Cajamadrid, hasta el siglo XX, en el Monte de Piedad, dando préstamos con los depósitos con garantía prendaria). Cuando gente acostumbrada a hacer cositas tan sencillas se pone a arriesgarse sin que el propietario del dinero tenga posibilidades reales de control…
Felicidades por vuestro blog. Es de lo mejor que hay!
Has dado con la clave: "La rentabilidad hubiera beneficiado a unos accionistas que no existían mientras el tamaño beneficiaba a unos directivos que sí existían en forma de mayores sueldos. "
Si a eso le añadimos que muchos de esos directivos eran cargos de tipo político tenemos la ecuación perfecta: Descontrol + gestión pésima = Crisis
La burbuja del ladrillo sólo aceleró esa crisis, y la hizo crecer en magnitud.
En el momento que dejaron su finalidad esencial de lado que es encauzar el ahorro popular hacia la inversión para convertirse en un juguete autonómico donde los políticos tienen carta libre para hacer y deshacer a su antojo con dinero ajeno.
En el momento que dejaron su finalidad esencial de lado que es encauzar el ahorro popular hacia la inversión para convertirse en un juguete autonómico donde los políticos tienen carta libre para hacer y deshacer a su antojo con dinero ajeno.
Cuando la política de las conveniencias se impusieron a la realidad y necesidades del ciudadano. Por ejemplo el hundimiento de "La caja" valenciana por Tierra Mítica ordena por Zaplana.