Probablemente el Déficit Comercial, (diferencia entre lo que se compra y vende al exterior) sea uno de los problemas más graves a medio plazo para nuestra economía, y aunque hay factores económicos a priori más llamativos, crecimiento del PIB, Paro e Inflación, no podemos pasar por alto el daño que puede causar un elevado déficit comercial a una economía.
En los cuatro primeros meses del año, el déficit comercial español se situó en más de 35.000 millones de euros. Tanto en valores absolutos como en términos relativos respecto al PIB, estamos en los primeros puestos a nivel mundial en términos de déficit comercial (por ejemplo en los EEUU el déficit comercial representa aproximadamente un 5% del PIB, en España está a niveles del 10%).
¿Que significa tener déficit comercial? Pues al igual que una familia que gasta más de lo que ingresa, el déficit comercial provoca un endeudamiento, es decir te encuentras ante la perversa situación, que desde el exterior te sigan prestando dinero para que el país siga comprando bienes en el exterior. No hace falta decir que a medio largo plazo la situación no es sostenible y conlleva una bancarrota. Cuando la economía de un país funciona bien, a priori no existen problemas para que desde el exterior te sigan prestando dinero, cuando empiezan a aparecer síntomas de “desaceleración acelerada”los prestamistas se pueden ir mostrando más reticentes a prestarte dinero. En un contexto internacional de credit crunch, el tema se puede complicar aún más.
Si bien es cierto que la deuda del estado está en términos relativamente bajos (30% PIB) también es cierto que alguien en España tiene que haberse endeudado para financiar el déficit comercial. Este ha sido el caso de familias, empresas y banca. La deuda privada en nuestro país (empresas y banca) asciende a día de hoy a unos 700.000 millones de euros, de los cuales unos 200.000 millones vencen durante el 2008. En el caso de no poder refinanciar gran parte de estos 200.000 millones vamos a tener un problema grave (tanto para los bancos que acumulan 1/3 de la deuda, como empresas que se pueden ver en una situación de liquidez comprometida).
Es el problema de gastar más de lo que tenemos y tener bajos niveles de ahorro, o haber destinado el ahorro a comprar activos de baja liquidez (inmobiliario), dependemos del exterior para que nos sigan financiando nuestro actual nivel de actividad económica.
Así que toca buscar dinero. Tarea que no es sencilla y en la que a priori tenemos dos opciones. En primer lugar pedirle al Estado que aumente las emisiones de deuda (pequeño problema ahora que el superávit va camino de reducirse drásticamente, un aumento del nivel de deuda pública seguramente conllevará una bajada de rating y unos mayores costes financieros). Otra solución más imaginativa, que leo en la Vanguardia, sería intentar aflorar mediante una amnistía fiscal los cerca de 55.000 millones de dinero negro que circulan en nuestra economía.
La idea sería que cualquiera que tuviese dinero negro, lo podrían regularizar si lo depositan en depósitos bancarios a largo plazo (4 años o más) y con bajos tipos de interés. Con esto dinero la banca obtendría financiación para poder obtener liquidez y seguir financiando. Digamos que haríamos aflorar un ahorro escondido que esta fuera del sistema. Ni que decir, al menos, para los que contribuimos al fisco con todo nuestro patrimonio, que este tipo de exenciones fiscales a los delincuentes de cuello blanco (si no pagar a Hacienda es un delito) es una solución que nos “repatea” y que entra dentro del dilema del Moral Hazard. Pero si la cosa sigue empeorando pueda que sea una de las soluciones menos costosas y más prácticas. Algo similar ya se hizo en los años 80 en nuestro país.
Decir, que en parte la reducción del déficit comercial puede venir a medio plazo un poco por si sola. Es relativamente normal que una economía presente déficit comercial en fases expansivas y este déficit disminuya en fases de recesión (por el simple motivo que compramos menos al exterior, el problema en España es que me parece que el déficit comercial, más que venir por los altos niveles de crecimiento de los últimos años, viene más bien por tener un modelo económico desequilibrado, donde el ahorro nacional y la financiación captada del exterior se ha destinado a financiar actividades no productivas o poco productivas y la competitividad industrial del país está bajo mínimos.
Si aún estuviésemos en la peseta, las consecuencias de dicho déficit podrían haber sido dramáticas, drástica devaluación de la moneda, incremento de la inflación e incremento de los tipos de interés, es decir un durísimo ajuste, pero en el mismo ajuste podríamos encontrar la solución. Ahora dentro de la zona euro, el mal puede quedar más difuminado, estamos en una moneda fuerte que no se devaluará por la situación concreta de España, sin embargo, nos puede dejar en una especie de limbo de los pecadores ya que tampoco dependerá de nosotras la posibilidad de corregir el déficit y o ganar competitividad vía devaluaciones de moneda, siempre y cuando podamos refinanciar los 200.000 mil millones que vencen este años. Todo un reto.



















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