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Cuando un supuesto déposito se convierte en un 3 year autocallable warrant linked

depositos bancos

Este es el nombre de un producto que “teóricamente” para un cliente es un depósito seguro y con una alta rentabilidad.

Digo teóricamente, porque o el cliente vive en los mundos de yupi y no quiere ver la realidad tal como es, o porque le han “engañado”. También creo que es importante decir que a uno le engañan en este tipo de venta de productos si deja engañar. A pocas preguntas que haga el cliente, a poco que se lea las principales características del producto que le venden y a poco que consulte fuera del banco que le vende dicho estructurado, es muy difícil que finalmente te consigan engañar.

En el artículo de Enrique Roca viene esta historia referente a lo que un cliente cree que tiene y lo que realmente tiene. De dormir tranquilo pensando que tiene un depósito seguro y que además le daba una rentabilidad del 10% anual, a tener realmente un producto con el que seguramente pierda mucho dinero. Y mucho es decir de treintas por cientos para arriba.

Todo lo que cuenta en el artículo Enrique Roca me resulta más que familiar. A diario veo este tipo de productos y me pregunto si realmente el cliente sabe lo que tiene. Me lo pregunto porque en estos días estoy revisando muchos de ellos y la gran mayoría con las caídas del mercado, o no pagan el cupón establecido o han perdido la protección que tenían al caer por debajo de una determinada barrera las acciones que hay “detrás” del producto. Esto hará que por ejemplo un producto que tenía cierta protección a fuertes caídas del mercado, se convierta en acciones y en unas pérdidas para el cliente superiores en ocasiones al 50%. Si todo esto lo conoce el cliente no pasa nada. Si se lo vendieron como lo que es y si le dejaron las cosas claras en el sentido de que no son productos garantizados, que pagan un alto cupón si ocurren ciertas cosas y que no lo pagan si por lo que sea las acciones caen mucho, no pasa nada. Bueno sí pasa. Perderá dinero y le “joderá” (hablando mal y pronto) pero no podrá decir que nadie le ha engañado. Hace una apuesta y le sale mal.

El problema viene cuando se lo dicen y no lo quiere ver en el sentido de pensar cosas como por ejemplo que Santander no va a caer por debajo de 5,50 euros. Si luego cae y pide responsabilidades pues como que no. Puedes pensar que Santander no va a caer por debajo de un determinado nivel pero si luego cae, pues reconoces que te equivocaste y ya está. No podrás decir que te han engañado. El problema es del cliente y de pensar que le engañan cuando realmente lo que ha ocurrido es que el mercado ha caído mucho y no quiere reconocer que se equivocó.

El otro problema viene si realmente le han engañado. Si por los fuertes objetivos que se siguen teniendo en las bancas privadas, los banqueros venden a sus clientes productos sin explicárselos o enmascarando los riesgos, o cosas por el estilo, el cliente tiene un grave problema. Habrá firmado todos los papeles que le hacen firmar sin mirarlos y además de perder mucho dinero, no podrá demostrar que le han engañado ni podrá pedir responsabilidades.

También es cierto que cada vez es más complicado que te engañen a poco que preguntes, a poco que te leas las principales características del producto y a poco que pidas una opinión fuera del banco que te vende un depósito “3 year autocallable warrant linked”.

Con todo esto de fondo, hace poco quedamos un grupo de personas para comentar varios temas de este estilo. Un punto era el papel del asesor y del banquero privado. Después de debatir durante un rato este punto, una de las conclusiones fue que en es muy habitual encontrar fuertes conflictos de intereses. Se suele vender lo que más comisiones te deja y se suele “teledirigir” a los clientes a productos que en muchas ocasiones no entienden o que no son realmente conscientes de los riesgos que asumen por mucho que firmen cientos de papeles, tests de idoneidad, etc.

Mi recomendación es pedir una segunda opinión fuera de la entidad que te ofrece uno de estos “novedosos” productos. Al final tenemos que tener muy claro los riesgos que asumimos. Si luego te sale mal la apuesta, pues una pena. Perderás dinero, lo cual no le hace gracia a nadie. Evitemos por tanto llevarnos las manos a la cabeza cuando vemos que tenemos un producto que no es lo que pensábamos que era.

Por poner otro ejemplo, me vienen a la cabeza las hipotecas en divisas. Muchos las contrataron pensando que eran más listos que nadie y que por qué pagar un 5% si podía pagar un 0,5% o un 1% de intereses por su hipoteca. Luego la divisa, por ejemplo el franco suizo o el yen, se aprecia un 30% y pasas de tener una hipoteca de 300.000 euros a tener una de aproximadamente 390.000 euros. Pagas bajos tipos de interés pero ahora tienes una hipoteca 90.000 euros más alta (o un 30% más del principal que te quede por amortizar). Si cuando te lo cuentan y cuando lo ves, dices que eso no puede ser, que no te lo contaron así o que te engañaron, el problema ya lo tienes y ya es demasiado tarde.

Así que en muchas ocasiones con una segunda opinión o recomendación, nos podremos ahorrar mucho dinero y bastantes disgustos innecesarios.




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1 comentario

  1.    Responder

    A mí me llegaron a decir en una oficina de Bankia cuando sacaron su OPV que "no es renta variable, es una inversión" y que estaba demostrado que la Bolsa, en ciclos de 4 años, siempre da beneficios.

    La única razón por la que no cogí todo lo que tenía en el banco en ese mismo momento para no volver nunca es que estoy pillado con ellos dos años más de hipoteca.

    Pero, desde luego, escuchar una cosa así de un asesor de una oficina es un insulto a la inteligencia.


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