El cuento de los tres magníficos cerditos banqueros
Érase una vez tres amigos cerditos (símbolo también del ahorro en forma de hucha) que se pusieron de acuerdo en un fabuloso proyecto en común: Comprar y repartirse ABN Amro Bank. Demasiado caro para uno solo, pero entre los tres sí que podían. Estaban en pleno verano, y todo, todo, todo les iba muy bien. Además aquel gran proyecto les iba a poner en la cima del mundo de los cerditos banqueros. (Los aduladores les llamaron entonces los magníficos gestores cerditos).
Pero poco tiempo después empezó a cambiar el tiempo, el frío y la nieve amenazaban, las cuentas para la inversión cada vez les salían peor.
Pero…. ¿iban por ello a renunciar a la cúspide del mundo? Que vergüenza, que cobardía: Nunca. Acaso no eran los magníficos gestores? Adelante, somos los mejores, dijeron. Construiremos cada uno una casa donde refugiarnos a la espera de que vuelva el buen tiempo. Todo va a ir bien.
El cerdito belga para resguardarse del mal tiempo, se construyó una casita de paja, donde proteger los activos que se podían fundir con la lluvia. Y confió en la suerte. Todo va a ir bien.
El cerdito inglés se construyó una casita de madera (mas ecológico?), y confió en la fortaleza de la isla: Los cerditos de su país nunca fueron derrotados, además tenía muy buenos amigos en América. Todo va a ir bien.
El cerdito español se la construyó de ladrillo (de eso entendían un rato en ese país). Se dijo a si mismo: Que tontos que son los demás y que listo que soy yo! Venderé las cosas que no necesito, los activos que no me interesan, y a buen recaudo en mi sólida casita de ladrillo (los ladrillos nunca, nunca, nunca bajan de precio, se decía a si mismo), compraré, compraré y compraré. Todos los cerditos banqueros con problemas tendrán que venderme a mí, el más listo de todos los cerditos banqueros. Seré el numero uno! Yo nunca invertí en activos de paja toxica, yo siempre, siempre, siempre invertí en ladrillos.
Pasaron unos pocas semanas (ni siquiera llegaron a pasar meses), y a las primeras de cambio Subprime el lobo feroz se comió al amigo americano del cerdito inglés (Glubs dijo este, glubs dijeron otros). Ja, ja, ja dijo el cerdito ladrillero, conmigo no podrá.
Pasaron unos pocos dias, y Subprime se pasó a este lado del charco donde se cepilló con un bufido al cerdito belga: ñam! y en la City y en los USA las casitas de madera se vendían a precio de saldo: “Compraré y compraré y compraré” dijo quien ya sabéis, queridos niños.
Luego le tocó el turno del cerdito inglés, que muy avergonzado tuvo que ser rescatado del lobo por el encargado de su majestad la reina de la City, que no paraba de decir: Annus horribilis, annus horribilis….
Pero en España, el reino del ladrillo, el encargado del rey de los cerditos ladrilleros decía a quien quería oírle: Tenemos los ladrillos mas bonitos del mundo, y los cerditos ladrilleros españoles son los mejores y los las listos: Todo va bien, España va bien (Si, niños: Aunque esta frase era del anterior encargado, que importa son los mismos gestores incapaces con distintos collares).
Curioso, parece que ya no dice gran cosa el cerdito ladrillero… (Bueno, si, dice que el tercer trimestre no ha ido mal del todo, y en cuanto el lobo se marche…. Venderemos ladrillos, venderemos ladrillos y venderemos ladrillos).
Bueno, queridos niños: Ahora vienen las preguntas del cuento.
a) Que le va a pedir el cerdito ladrillero español al encargado del Rey del Pas del ladrillo que va a asistir a la reunión mundial de “Salvad a Willy, el film” (Si, niños, en la silla de atrás, pero nuestro encargado asiste invitado por el marido de la cantante)
b) Para que quiere el cerdito ladrillero 7.500 millones de Euros, si todo va bien, y la casita de ladrillo es sólida como una roca? (Así empezó Fortis en Junio de 2008 y a finales de Septiembre estaba en bancarrota….)
En fin, como todos sabemos, los cuentos no tienen nada que ver con la realidad. La realidad es aquello que nos dice el portavoz del gobierno y el portavoz del banco. Menos mal.

Al final y al cabo es una pequeña historia de GRANDES CERDOS, no cerditos.
sencillamente genial, veremos por donde salen, y cuando…
eso es lo peor, que esto va a ser para largo y terminaran valiendo 0 o quedandose por el camino
Albert lo triste de este cuento es que no tiene porque terminar con final feliz como el que le cuento yo a mis crios.Me temo que esta vez el lobo es mas fuerte,mas persistente y mas paciente,que el del cuento de mis crios.Vino para quedase una larga temporada y lo intentara una y mil veces.
Putabolsa: Yo no habia dado final a la historia.
Depende de lo que le pidan los cerditos banqueros al Papa Noel Zapatero o a los Reyes Magos del G8 o G20 o lo que sea….
Depende de lo que Papá Noel (o los reyes) puedan traer en su saco…
Lo que es cierto y lo sabes tu muy bien, es que los reyes somos los padres, y que los juguetes hay que comprarlos en el corte inglés, y hay que pagarlos…
O sea: los contribuyentes, los consumidores, los asalariados, los pensionistas… Esos pagaremos las aventuras de todos los cerditos que hay seltos por ahi.
Que bonito, no?
Albert, muy buena historia, no hay nada como darle un toque de humor ácido a lo que esta pasando.
Sois la bomba.
Qué fácil es criticar desde la barrera… y más aún hacerlo a la ligera, sin poner datos ni hechos.
Sé que voy contracorriente, y que mi opinión no es ni popular ni mayoritaria.
Pero los años de experiencia de bancario y banquero en España, Bruselas, USA, e Iberoamérica, creo me dan algo de credibilidad para poder hablar con conocimiento de causa. Por lo menos me voy a permitir contar el cuento de otra manera.
La realidad es que el “cerdito español” había sido que fué una hormiguita pobre y retrasada que años antes nadie consideraba en la salvaje selva financiera. Con mucho esfuerzo, los miembros de esa entidad fueron escalando puestos a nivel nacional y mundial, creando escuela, y mereciendo el respeto en muchos otros miembros de esa selva global.
La realidad es que el cerdito español fue de pobre y tontorrón en el hecho que se cuenta, y se quedó sólo con las partes que le interesaban, y conocía, mientras los otros dos cerditos se quedaron lo más lucido y ostentoso. Incluso supo el cerdito español sacar una tajada extra inmediata revendiendo parte de lo comprado, con una excelente plusvalía. Pero como era el pobre e ignorante se lo permitieron los importantes.
La realidad es que el cerdito español no tenía trajes ponzi de seda subprime, ni era un listo derivado. Sólo sabía de cuentas de la vieja de toda la vida, y de ahorrar costes, obteniendo el mejor ratio de eficiencia. Un lamentable atrasado. Pero aún así, sorprendentemente, estaba teniendo sus primeros éxitos en la sajona tierra de los grandes.
La realidad es que muy pronto los otros dos cerditos se atragantaron con lo obtenido, y tuvieron la mala suerte que su gastroenteritis se les complicó con las fiebres de derivados que se había extendido con los heridos por la enfermedad ponzi que había explotado entre los miembros listos y poderosos de la selva.
Y mientras tanto el cerdito español seguía su desarrollo. Había sido que había crecido en demasía, pudiendo hacer frente a las otrora poderosas fieras dominantes. Seguía sus pasos, incluso creciendo en las frondosas praderas sajonas, y conquistando parcelas en los previos feudos de los poderosos financistas del consumo europeo.
A pesar de que los anteriores leones de la selva habían perdido su afiladas garras, todavía mantenían el control de los monos mediáticos. Y, con su ayuda intentaron derrotar al creciente cerdito ignorante españolito.
Se crearon los más negros presagios sobre su negro futuro. Que iba a morir pronto. Que sus problemas iban a ser insuperables. Que tenía los días contados. Que toda su granja iba pronto a ser inviable y ruinosa. Que no era recomendable tenerle en cuenta. Historias y más historias de leyenda negra de las que difícilmente iba a poder sobrevivir.
Pero no hizo mella en el cerdito español, que seguía progresando con su inculta sabiduría tradicional, procurando y consiguiendo aumentar su poderío gracias a su mejor ratio de eficiencia, rompiendo status quo infranqueables anteriormente, y consiguiendo aumentar sus excedentes trimestre tras trimestre.
Era demasiado. No se podía consentir. Existía el serio peligro de que ese repugnante ser retrasado llegase a ser un potente león. Había que cerrarle el paso como fuera.
La peste ponzi derivada había hecho tales estragos, que hubo que reforzar la fauna con nuevos recursos de los potentes gobiernos dispuestos a no perder el dominio de la selva financiera. Y con esos refuerzos, y unas nuevas reglas de juego por ellos dictadas sabían que lo iban a lograr.
Poca defensa tenía el cerdito español. Para mantener su nuevo poderío necesitaba un respaldo serio como el de sus contrarios. Pero ello era imposible. Sus amigos granjeros locales sólo estaban interesados en la foto, el pose y el quiero y no puedo. Y sus conciudadanos eran conocidos por no dejar triunfar a sus connacionales, prefiriendo la vergüenza extranjera.
Ante esa competencia desleal y esa falta de apoyo, el cerdito español se ha visto obligado a tener que hacer tripas corazón, e intentar lo que ninguno de los antiguos leones consiguió: obtener fuerzas y recursos de sus propios accionistas, sin tener que regalar prebendas a fondos soberanos extraños, ni potentes capitalistas usureros.
Pero tengamos esperanza: es muy posible que el cerdito lo consiga. Sus accionistas, que tanto recibieron en los años precedentes, siguen confiando en su capacidad. Esperemos que sean capaces de no escuchar los cantos de sirenas denigrantes, y respalden a su cerdito español, aparentemente pobre e ignorante, pero que ha demostrado su bienhacer tradicional y rentable.
Ojalá así sea.
Saludos,
Nov 10th, 2008 at 23:13 PM
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Nov 11th, 2008 at 12:54 PM
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