Esos atractivos negocios poco sexys
Seguro que muchos de nosotros hemos pensado en montar un negocio, lo más seguro es que nos hayamos rebanado los sesos buscando una idea novedosa, cool, y con una tecnología rompedora, pero lo cierto es que desde mi experiencia en capital riesgo me siguen sorprendiendo encontrar negocios que podrían parecer de lo más cutre, poco sexy, y corriente que te puedas imaginar y sin embargo, por gozar de un nicho de mercado que ha atraído a pocos competidores gozan de unas espléndidos márgenes de beneficios y una salud financiera y unos ratios de crecimiento envidiables.
Lamento no poderos decir que negocios son, en este caso el deber profesional de confidencialidad se impone, pero os aseguro que son objetos que llevan en vuestras toda la vida, que casi no han evolucionado en los últimos 30 años y que probablemente ni les prestáis la más minima atención, hasta que un buen día de estropean y entonces los canvias sin fijaros mucho en su precio.
Toda esta reflexión viene por un post encontrado en Businesspundit titulado “Entrepreneurial Strategies: High Margins + Known Models“, donde nos comenta la existencia de productos o servicios corrientes, pero que a pesar de todo siguen ofreciendo altos márgenes de beneficios.
“Entrepreneurs often look for things like huge market potential, first mover advantage, network effects, etc. But don’t ignore the success potential of business ideas that are simple to run and make a lot of money.”
Quizás puedas presumir más de ser empresario de un producto técnicamente rompedor y novedoso, pero os aseguro que yo preferiría contar con un producto poco sexy, de altos márgenes y que cambiase poco en el tiempo.
[tags] Emprendedor[/tags]

Me recuerda a esta anotación de José Carlos Rodriguez sobre un estudio elaborado sobre los millonarios en EE.UU. Corto y pego:
Siempre me ha hecho gracia esto, porque es totalmente cierto.
Desde pequeño he estado interesado por el mundo de la empresa y cuando preguntaba sobre cómo ha hecho dinero alguien, casi siempre me llevaba sorpresas de este tipo.
En la familia más rica de mi colegio (privado con gente pastosa), el padre era un “simple” comercial de material de construcción.
Vaya, precisamente andaba estudiando uno de esos productos con poco margen.