El final de la cuenta atrás

ClusterFamilyOffice | 13 de Junio de 2012 | (63)

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Todo parece indicar que el rescate de 100.000 millones de euros a España ha sido el último puntapié que los euroburócratas pueden dar a la lata antes de que rebote contra el muro final. Analistas tan variopintos como Soros, Lagarde, Roubini, Sala i Martín, Stiglitz, Mauldin, Hugh, etc… y también el sentido común, proclaman que a muy corto plazo (en menos de 3 meses?) debe tomarse una determinación. ¿Quién la debe tomar? Lógicamente quien tiene el dinero y por tanto el poder, o sea Alemania.

Una ley universal de la Economía es que los acontecimientos suelen tardar más de lo esperado en suceder. Pero que en cuanto se inician, se precipitan más rápidamente de lo que cabría esperar. Hemos llegado ya al final del callejón y vamos a enfrentarnos a una pared que los políticos (y algunos analistas económicos contaminados por el mantra del discurso bancario y gubernamental), han fingido ignorar a la espera de un milagro. Pues bien, el milagro, lamentablemente, no se ha producido. Y debemos franquear valientemente el muro que ya tenemos ante nosotros, o desparramar nuestro cerebro contra él. No hay más.

Afortunadamente, Mr. Market, ese demonio maligno con cuernos y tres colas, está ejerciendo de nexo entre política y realidad. Es el Mercado (o sea todos nosotros) quien está obligando a los dirigentes europeos a tomar determinaciones, que de otro modo jamás se habrían hecho realidad. Son los mercados los que cotizan la insolvencia real, cuando los políticos falsean las cuentas y mienten constantemente, obligándolos a tomar medidas para enmendar las aberraciones económicas. Y quien los demonice, no hace más que tratar de matar al mensajero por tarerle malas noticias. La política sin el control y el realismo de Mr. Market, se ha demostrado históricamente peligrosísima, puesto que deriva hacia un surrealismo que acaba explotando en la cara (y los bolsillos) de toda la Sociedad.

Los políticos europeos (primos hermanos del resto de clase política mundial) hasta hoy han demostrado inoperancia, cobardía y una enorme y exasperante incompetencia técnica. Por tanto, las perspectivas de precipitación de la Eurozona contra el muro al que nos acercamos temerariamente, son catastróficas. Pero no debemos olvidar que si algo tiene la clase políticas es instinto de supervivencia. Un instinto que, in extremis como siempre, puede sacar recursos y acuerdos políticos de donde sólo hay egoísmo, demagogia y necedad. Sólo así se podría superar el muro de las lamentaciones contra el que la abolladísima lata va a rebotar en muy poco tiempo. Esa es la única esperanza para la Eurozona, tal y como la conocemos, que el instinto de supervivencia obre el milagro de los panes y los peces -alemanes, por supuesto-. Pero no lo tendrá fácil Santa Ángela Merkel.

La otra posibilidad es que choquemos traumáticamente contra el muro, porque los gobernantes europeos sean incapaces de evitar el impacto. En ese caso comenzará un proceso de reordenación política y económica de Europa, en el que se reciclará aquello aprovechable que haya quedado de la Eurozona hoy conocida, que puede ser mucho. Por tanto, eso no significa que sea el fin del mundo, en absoluto. Tan sólo que en lugar de saltar el muro y encontrarnos al otro lado, nos encontraremos en otra dimensión justo antes del impacto, o sea una Europa muy distinta, incierta y quizá más viable a largo plazo.

Sea cual sea el desenlace que nos espera, está cerca, a pesar de las velitas a todos los santos que pongan los políticos de uno y otro color para que ese momento de la verdad no llegue jamás. Mientras tanto, la desconfianza de los Mercados, o sea la desconfianza democrática de todos los inversores del planeta, y las calificadoras de riesgo (no os perdáis el artículo “Un mundo sin calificadoras de riesgo“), que tratan de lavar inútilmente su reciente historia de corrupción e ineptitud, van acortando el camino hacia el muro de las lamentaciones.

Sin los Mercados esta agonía se prolongaría durante años, los gobernantes y euroburócratas se perpetuarían en sus cargos, y las insolvencias y los agujeros contables se maquillarían y falsearían hasta el infinito y más allá. Llamémosle Mátrix o llamémosle el Show de Truman, da igual. Lo insano es vivir en un escenario financiero y geopolítico falsamente solvente y equilibrado. Afortunadamente 2 y 2 siempre serán 4, y las matemáticas y la democracia de los Mercados nos están devolviendo a la realidad. Cruda, pero realidad al fin y al cabo.

Tiene gracia que algunos hablen de la “dictadura” del Mercado, cuando lo que está haciendo precisamente es conectar a los políticos con la realidad. Y también es paradójico que tenga que ser un ente tan esquizofrénico como Mr. Market, con sus pánicos y sus euforias desmesuradas, quien ejerza de juicioso regulador de las trampas, engaños y despropósitos de nuestros gobernantes. Así de escasos de realismo, lucidez y valentía andamos. Menos mal que estamos llegando al final de la cuenta atrás.

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  • http://whoarethispeople.com asmodeus

    Lo de “la democracia de los Mercados” va a hacer echar espumarajos por la boca a unos cuantos. Estupendo artículo.

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  • Rambaldi

    Buen artículo.
    La frase “Sólo así se podría superar el muro de las lamentaciones contra el que la abolladísima lata va a rebotar en muy poco tiempo.” me ha gustado mucho.

  • http://laproadelargo.blogspot.com JesusN

    No sé, es peligroso hacer predicciones tan cerradas, lo sé por experiencia. Yo no creo que queden 3 meses.

    Por otro lado, me parece una visión un tanto simplista la que ofreces de los mercados financieros, cuando no existían seguíamos teniendo vino y pan y un techo y coches y petróleo y barcos y aviones.

    Te recomiendo este artículo

    ¿Por qué ha quebrado España?

    que ofrece una visión bastante completa sobre lo que está pasando, relacionándolo con lo que pasó en el año 1998.

    • http://www.clusterfamilyoffice.com ClusterFamilyOffice

      JesusN, cuando no existían los mercados financieros, la política era un juego de niños comparado con la perversión actual. Lo de los 3 meses es una incógnita, pero me parece indudable que estamos ya muy cerca del desenlace, aunque sea un desenlace poco traumático.

  • Robert

    Que afortunados vuestros clientes . Con toda esa sapiencia que derrocháis seguro que les estáis consiguiendo unas rentabilidades impresionantes. O no?

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