El Twist (& Shout) de la FED

ClusterFamilyOffice | 21 de Junio de 2012 | (20)

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Ya está aquí la operación Twist segunda parte. Y esta vez el volumen no ha alcanzado por el momento la magnitud del anterior (267 bn vs 400 bn del pasado mes de Septiembre). Como recordaréis, se trata de la venta de la cartera que la propia FED dispone de bonos del Tesoro norteamericano a corto plazo, para comprar el equivalente con vencimientos a largo plazo. Este intercambio de cromos contra el mercado se ha venido llamando “Twist” ya desde los inicios de esta practica del Treasury, allá por los años 60.

Intercambiando la gigantesca cartera de bonos del Tesoro con plazos de vencimiento cortos por largos, lo que se consigue es encarecer el precio de dichos bonos largos y por tanto reducir su rendimiento (yield). Y como es en ese yield en el que se basan la mayoría de hipotecas y créditos a largo plazo en el mercado norteamericano, el efecto que se consigue es el de suavizar las condiciones de este tipo de créditos. Es decir, donde no llega la política monetaria, porque ya no se pueden bajar más los tipos, la operación Twist trata de suavizar las condiciones hipotecarias de mercado. De ese modo se matan un par de pájaros de un tiro, se reactiva el crédito y por tanto indirectamente la economía, y a la vez se disminuye el riesgo de morosidad de las hipotecas y créditos ya concedidos, aliviando la presión sobre la banca de los EE.UU.

Este movimiento está por tanto en consonancia con la política acomodaticia monetaria, yendo más allá de los tipos cero o casi cero, dirigiendo así la relajación a corto o a largo, según más convenga en cada momento. Y en los tiempos que corren no entraremos a valorar la legalidad ni la moralidad de dicha medida, o las leyes de abuso de posición dominante o de manipulación del mercado que pueda vulnerar, ya que con la iglesia hemos topado. Y como súper-pecadores que somos, necesitamos bendiciones a diestro y siniestro, sin exigencias de pedigree vaticano a nuestros salvadores. Incluso a los salvadores tan ajenos al bienestar periférico europeo como la Reserva Federal norteamericana, por la parte que nos pueda tocar.

Pero hagamos hincapié una vez más en lo que hemos dicho al principio y que habrá pasado desapercibido para muchos: El intercambio de cromos de corto a largo plazo se hace contra el Mercado, como resulta por otro lado obvio. Pues bien, como ya dijimos después del Twist de Septiembre en “El Twist y el Banco Popular de China“, las gigantescas reservas de divisa extranjera chinas, que ascienden a 1,8 billones de $ y subiendo, pueden abortar los maravillosos efectos del Twist de la FED. ¿Cómo? Pues evidentemente realizando el movimiento contrario: Vendiendo ingentes cantidades de plazos largos de Treasuries americanos para comprar plazos cortos. Es decir actuando de Mercado, esta vez en mayúsculas. Porque si la FED puede jugar a ente manipulador del mercado por su volumen coordinado de compras y ventas, ¿por qué no lo va a hacer otro ente aún más manipulador y más potente como el gobierno chino, cuyos intereses políticos y económicos no suelen estar alineados con los de USA?

Quizá China no tenga ninguna intención de interferir en el Twist de la FED. Quizá se haya llegado a un pacto de caballeros de no agresión monetaria que incluya a la revaluación del Yuan como argumento de trueque. O quizá se esté produciendo este efecto perverso y tergiversador ya desde el pasado mes de Septiembre, con el primer Twist de esta crisis, quién sino los Dioses -y algunos pocos más- saben. En ese caso, el resultado podría ser -quizá sea y jamás a nadie le interese admitirlo ni hacerlo notorio- la anulación de los efectos acomodaticios de los plazos más largos y un beneficio económico muy sustancioso para la contraparte que apueste en dirección opuesta. Y es que intervenir masiva y coordinadamente para manipular el Mercado es una arma de doble filo si frente a ti, como Mercado, tienes a otro con tu misma o mayor capacidad intervencionista.

Así es el actual mundo global, donde ni siquiera la mayor potencia económica es dueña de su propia ingeniería monetaria. Pero sea o no efectiva la medida, al menos es políticamente correcta y demagógicamente loable. Y quien sabe, a lo mejor el Banco Popular de China, incluso permite que tenga efectos positivos para la economía norteamericana, a cambio de cualquier detalle sin aparente importancia que jamás sabremos.

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