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Me ha tocado el Gordo de lotería: Bienvenidos a Jurassic Park

gordo loteria
¿Qué tendrá que ver que a alguien le toque el Gordo de la lotería o herede una fortuna con los dinosaurios de Spielberg? Pues que los efectos de la cohabitación en tiempo y lugar de dos “especies” contra natura, como es  la riqueza y las personas incapaces de generarla, suele tener consecuencias desastrosas, como ocurre ficticiamente entre seres humanos y saurios en dicha película. Veamos porqué.
La coincidencia de una fortuna con una familia que no ha sido capaz de crearla, suele durar poco. La mayoría de premios de lotería se han dilapidado antes de una década en manos de personas que jamás supieron cómo ganar ese dinero. Quizá las herencias duren algo más, pero no porque el heredero sea consciente del esfuerzo que supuso para el difunto la creación de dicha fortuna, sino más bien por el hecho de soler estar formadas por inmuebles menos líquidos, o sea menos dilapidables que el dinero contante y sonante. Una ley universal que se cumple de manera implacable, salvo honrosas y rarísimas excepciones, es que quien no supo crear riqueza tampoco sabrá mantenerla, ni mucho menos multiplicarla.

La cohabitación artificial de dinero y personas que han sido incapaces de ganarlo, es algo contra natura. En casi todos los casos genera una felicidad muy efímera, dando paso a los pocos años a infinidad de problemas e inconvenientes que en muchos casos desembocan en deudas y ruptura de relaciones familiares y/o de amistades. Aunque muy pocos son conscientes de lo que se les viene encima, ya que creen que tienen ante sí un camino de rosas.
El aumento de riqueza súbita puede llegar de muy diversas formas descorrelacionadas del esfuerzo o mérito, y ninguna de ellas excluye la posibilidad de las otras: Herencias, sorteos de lotería, pelotazos de dudosa legalidad, acuerdos de separación, distribución de legados en vida, burbujas varias, etc… No obstante no suelen ser episodios repetibles, así que difícilmente habrá margen de maniobra ni segundas oportunidades para aprender de los errores.
El motivo por el cual la mayoría de personas que reciben una fortuna súbita la dilapidan en pocos años, no es otro que su incapacidad. Si fueran capaces de gestionar ese dinero, probablemente la riqueza ya les habría llegado de manera más directa (rendimientos del trabajo, negocios, etc.), ya que el tiempo suele poner a cada uno en el lugar que le corresponde en función de la competencia existente, o sea una cruda selección natural de empresas y profesionales bastante darwiniana.
Pero cuidado, no ser capaz de generar riqueza por uno mismo, no es ningún reproche ni motivo para avergonzarse en absoluto, ya que no todos estamos obligados a ser capaces de generar más recursos de los estrictamente necesarios. Incluso existen muchas personas cuyos intereses y esfuerzos se centran en temas mucho más inmateriales, y no por incapacidad de generar riqueza sino simplemente por vocación. Toda una lección para los demás, en muchos sentidos. Y está claro que tanto los incapaces como los no interesados en generar más dinero del que necesitan, son tan respetables como el resto de mortales, o más.
Dicho esto, nos centraremos en aquellas personas que, por incapacidad, no han generado jamás una riqueza mucho más allá de la cobertura de sus necesidades modestas. Este sería el perfil más abundante en nuestra sociedad: la clase media (aunque esta crisis la está cercenando cruelmente), y por tanto en la que recae la mayor probabilidad de ser agraciados por la suerte de las loterías o las herencias. En el mismo momento en el que la riqueza recae en manos de quienes no fueron capaces o no tuvieron interés en crearla, el reloj de la ruina y los conflictos inicia su cuenta atrás.

¿Es por tanto inevitable que estas familias se arruinen con el paso de unos cuantos años?  A no ser que la cantidad recibida sea de varias decenas de millones de Euros (en cuyo caso la dilapidación puede durar más que la propia vida), sólo aquellos que hagan el esfuerzo de formarse y asesorarse por los mejores profesionales, podrán evitar el desastre a medio/largo plazo. Algunos incluso lo pueden llegar a conseguir, pero la mayoría fracasarán por incapacidad propia y por sobrevalorarse a ellos mismos durante ese proceso de capacitación. Contratar buenos profesionales es vital, pero a la vez muy difícil de conseguir. Sin embargo, otros muchos ni siquiera realizarán el esfuerzo de formarse. Y creerán que si eran capaces de gestionar su vida sin riqueza, todavía les resultará más facil hacerlo con dinero: “Si he sido capaz de llegar hasta aquí sin ese dinero, de qué no voy a ser capaz ahora que soy rico?”. Craso error.
Y no sólo pueden perder el total de la riqueza súbita recibida, sino que también pueden quedar endeudados y en situación mucho más precaria que en el pasado. Incluso pueden llegar a perder sus capacidades originales, que les situaron en niveles más que dignos de bienestar, por culpa de vicios y estilos de vida falsamente acomodados durante algunos años. Porque no hay segundas oportunidades para corregir los errores cometidos. La lotería o las herencias suelen llegar una sola vez en la vida de los más afortunados.
La coexistencia de una escasa capacidad para generar riqueza y una fortuna súbita, será en casi todos los casos una unión contranatura que buscará su reequilibrio. Este reequilibrio puede llegar excepcionalmente vía mejora de la capacitación del afortunado (los asesores ahí deben ejercer de coaches), pero casi siempre la naturaleza se reequilibrará dejando al protagonista en un nivel de riqueza similar o inferior al que originalmente supo generar y manejar. Es decir, reequilibrando en perjuicio de la parte más vulnerable: La Riqueza. Muy poco de ella, nada o incluso deudas van a quedar después del reequilibrio natural.
Para acabar os dejo con un fragmento perteneciente un artículo, acerca de cómo evitar ese macabro destino: “Qué hacer con el Gordo de lotería. ¿Sabré mantener mi fortuna?“:
“La primera pregunta del millón es: ¿Están condenados todos los afortunados del Gordo y demás loterías a perder irremisiblemente su fortuna en 10 años, debido a su falta de formación y capacidad para gestionarla?La respuesta es de sentido común. Esas fortunas pueden sobrevivir y evolucionar adecuadamente incluso para las generaciones futuras, sólo si consiguen ser asesoradas por profesionales competentes y honestos desde el primer momento y de forma ininterrumpida. Porque la correcta gestión de patrimonios a lo largo de la vida es como la cadena de frío: Si se interrumpe en algún momento, los bienes se echan a perder de forma rápida e irreversible. Raramente los tenedores tienen una segunda oportunidad para gestionar correctamente su fortuna (por eso muchas Familias correctamente asesoradas vehiculan y estructuran su herencia para que sus hijos reciban los activos a determinadas edades y en distintas fases).
La segunda pregunta del millón tan importante o más que la primera es: ¿Cómo pueden estos afortunados saber elegir adecuadamente a sus asesores? La respuesta ya no es tan sencilla, puesto que la inmensa mayoría de propuestas de asesoramiento que van a recibir inmediatamente después de que acabe el sorteo, bien provenientes de banca o de profesionales independientes, serán deshonestas y/o incompetentes. Por lo tanto para conseguir encontrar la aguja en el pajar, deberán informarse exhaustivamente, tener intuición y… que de nuevo les sonría la suerte.”
“Dios crea a los dinosaurios. Dios destruye a los dinosaurios. Dios crea al hombre. El hombre destruye a Dios. El hombre crea a los dinosaurios. Los dinosaurios se comen al hombre.”

Dr. Ian Malcolm (Jurassic Park – Jeff Goldblum 1952 – )

Dios crea al hombre. El hombre crea la riqueza. El hombre crea a sus hijos. Los hijos no crean riqueza. Los hijos se hacen hombres. La riqueza súbita recae sobre los hombres. Los banqueros del hombre se comen su riqueza. Ni Dios tiene la culpa. La riqueza ha destruído al hombre. Dios, si el padre del hombre levantara la cabeza… Huy qué lío!


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11 comentarios

  1.    Responder

    El tema es simple cuando el enriquecido , no tiene riqueza personal y cultural , las luces de neon le ciegan y claro de eso a caerse al barranko solo hay un paso


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