Navegar en un mar de dudas y deuda

ClusterFamilyOffice | 19 de Junio de 2012 | (21)

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Este es el escenario en el que nos ha tocado bregar a los inversores. Hemos tomado consciencia de ello desde hace ya casi 5 años, y estas condiciones tan adversas van a durar por muchos años. Y decimos que son adversas porque, además de tener que pensar dos veces donde se pisa, por estar sobre un campo de minas, también los inversores debemos evitar algo que se está llevando por delante a la mayoría de patrimonios, lenta pero inexorablemente: La pérdida de Valor relativo.

Pensando no sólo en la preservación sino también en la correcta progresión de nuestros patrimonios a largo plazo -algo que debería ser la prioridad para cualquier inversor al cargo del futuro bienestar de su Familia-, vamos a tratar de explicar en un formato de breve artículo algunas pautas esenciales, en los tiempos que corren y correrán, para el público en general.

En España además, la pérdida de valor a la que hacíamos referencia en el encabezado, es aún más acuciada y dramática porque no afecta sólo a la pata financiera de los patrimonios sino también a las patas inmobiliarias y corporativas. Eso es así por el hecho de que los inversores españoles viven mayoritariamente invertidos en acciones y productos financieros de nuestro país. Donde la mayoría de empresas no cotizadas en las que participan se están comiendo (o se han comido ya) el cash de sus propietarios. Donde el valor de sus inmuebles se ha hundido, los alquileres se están cayendo, la morosidad y la desocupación aumenta. Y por si fuera poco, el cash disponible ha desaparecido gracias a las inversiones -por llamar de alguna manera a la lacra de estructurados ilíquidos y productos falsamente seguros- perpetradas por los banqueros de este país.

Por todo ello, son muchas las Familias que han perdido y están perdiendo gran parte del Valor de sus patrimonios, a la vez que se ha colapsado su capacidad de descernir las inversiones donde preservar y hacer crecer sus bienes, una vez perdido el norte y la fiabilidad de sus asesores tradicionales. Y es que navegamos en un mar de deuda e insolvencia que afecta a casi todo el mundo desarrollado. Pero no nos equivoquemos porque el mundo, afortunadamente para los más despiertos, va mucho más allá de la UE, Norteamérica y Japón. Sirva este breve compendio como guía para aquellos que pretendan seguir navegando en este mar de deudas en esta parte del mundo desarrollado.

Para empezar hay que recordar para los incrédulos y faltos de memoria que las dos principales divisas mundiales tienden a perder Valor. Tanto la Reserva Federal como el BCE, van a tener que fabricar billones -y por lo tanto devaluar la moneda- para poder encoger suficientemente su endeudamiento y hacerlo asumible, ya que el desapalancamiento por si sólo no lo va a conseguir. Por tanto, debemos invertir de tal modo que el crecimiento de nuestras inversiones compensen adecuadamente esta devaluación relativa, casi inapreciable por no ser súbita, pero igualmente letal para el inversor mal asesorado. Sin embargo es muy difícil, además de peligroso, tratar de evitar dicha depreciación invirtiendo en otras divisas distintas al $ y al €, pretendiendo saltar de flor en flor -de divisa en divisa- sin acabar desquiciado y de narices en el suelo. No debemos entrar en ese juego. Porque sencillamente las mejores opciones de inversión del mundo están denominadas en USD o EUR y, salvo excepciones, invertir en activos que lo hagan en CHF, CAD, NOK, AUD, JPY o GBP supone una disminución de la calidad de la inversión y un coste de oportunidad innegable.

Por tanto, el camino correcto que os queremos mostrar es el de la inversión en $ y €, como pura materia prima, medio o vehículo hacia la mejor calidad, pero siempre que los subyacentes de dichas inversiones estén al margen de la devaluación que van a sufrir esas divisas. ¿Cuáles son esos subyacentes? Desgraciadamente no es tan fácil como colgar aquí una lista, ya que este New Normal es cambiante como jamás habíamos visto, y además es vital encontrar las mejores opciones mundiales y a los mejores precios, de cada uno de los subyacentes. No obstante, vamos a dar algunos ejemplos genéricos que queden al margen de la devaluación $ y €:

  • Activos relacionados con empresas petrolíferas: Fondos que diversifiquen adecuadamente la compra de acciones de empresas petrolíferas, gasísticas, etc. cuyo negocio no tenga una afectación excesiva por un hipotético desplome del consumo europeo y/o que actualmente se compren a precios extraordinariamente bajos.
  • Activos relacionados con empresas emergentes y globales: Fondos que encuentren Valor en empresas cuyos negocios se basen en el consumo interno de países emergentes y/o no estén muy expuestos a la caída de la demanda de los países desarrollados. Tanto en lo que se refiere a acciones como a bonos de renta fija corporativa (sólo emergente). Por el hecho de estar invirtiendo en países emergentes, diversificados y remotos, no debemos renunciar a que los gestores conozcan al dedillo, visiten constantemente y de forma personal los negocios en los que invertiremos, como haría cualquier socio que se precie de serlo.
  • Activos de empresas no cotizadas, a través de fondos de private equity regulados, transparentes, con trackrecords espectaculares, equipos de gestión contrastados, y que inviertan en entornos emergentes, crecientes y diversificados.
  • Activos relacionados con deuda soberana emergente: Fondos con gestores que conozcan perfectamente los fundamentales de los países emergentes en los que invierten, y con una baja afectación en su solvencia en caso de un hipotético colapso de la renta fija de países desarrollados. Son hoy en día el último reducto de solvencia en el universo de inversión pública o soberana.
  • Activos relacionados con el resto de materias primas, tanto las soft commodities como los metales preciosos: Fondos que sepan encontrar Valor en las acciones de las empresas extractoras y también en grandes especialistas mundiales en los mercados de oro y plata. Y más aún si pensamos en la posibilidad de que el ERF pueda vincularse a garantías de reservas de oro de los países afectados.

En definitiva, como habréis visto en estos ejemplos anteriores, en este mar de deudas debemos priorizar la solvencia sobre la volatilidad. Y quien priorice tener una baja volatilidad caerá en las garras del riesgo: Una insolvencia creciente de los activos de los que jamás se había discutido su fiabilidad. Debemos invertir en subyacentes que naveguen con el viento del crecimiento económico a favor, en entornos donde la clase media vaya en aumento, y donde los activos mantengan su Valor respecto a la ingente fabricación de $ y € que se nos está ya viniendo encima. Pero la clave, como siempre, radica en hacerlo de la mano del los mejores gestores de cada uno de esos activos, ya que de otra forma, su mediocridad se llevará por delante cualquier estrategia macro y de selección de activos, por acertada que ésta sea.

Para acabar, os dejo con una reflexión que hacíamos el pasado año en el artículo titulado “El Flight to Quality de la Solvencia“:

“…Para aquellos incrédulos que aún interpreten la realidad actual con antiguos y obsoletos criterios del Old Normal, tan sólo quiero hacerles una reflexión que sin duda debería inquietarles, y mucho: El Comité de Supervisión Bancaria de Basilea está analizando estos días la posibilidad de que las acciones y otros tipos de deuda corporativa formen parte de los “activos de máxima calidad” que se toman en consideración para medir nada menos que la ratio de liquidez de la banca! (Bloomberg). Una pueba más de que la Solvencia ha abandonado los activos tradicionalmente considerados más seguros por el Sistema, y que la estabilidad de los balances debe buscarse, incluso oficialmente, en minuciosas selecciones de acciones y deuda corporativa. Enésimo aviso a navegantes…

Ahora es el turno de las Corporaciones, para bien o para mal. Los Estados han tenido su oportunidad durante el pasado siglo y en la primera década del presente. Y no solo la han desaprovechado sino que han abocado al Mundo a un endeudamiento público insostenible y a la quiebra más estrepitosa. Es lo que tiene haber dejado la Economía que rige el planeta en manos de políticos sin formación financiera cuya única obsesión es el poder. Da cierto escalofrío pensar en un mundo gobernado por las empresas, desde luego, y la Política en mayúsculas debería acotar sus abusos. Pero debemos reconocer que hasta hoy las empresas globales lo han venido haciendo mejor que la mayoría de Estados. Bienvenidos al mundo de las Corporaciones…”

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      Sin duda ahí radica la clave del éxito del inversor. Pero renunciar a encontrar el asesoramiento más adecuado, es condenarse a la mediocridad. Y en este New Normal eso es un suicidio seguro.

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