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Los vaivenes tributarios y las grandes empresas

AEAT Impuesto Sociedades IS

El pasado 20 de agosto, se publicó en el BOE el Real Decreto-ley 9/2011, de 19 de agosto, de medidas para la mejora de la calidad y cohesión del sistema nacional de salud, de contribución a la consolidación fiscal, y de elevación del importe máximo de los avales del Estado para 2011. Entre otras cuestiones, la referida norma introduce ciertas novedades fiscales que afectan al Impuesto sobre Sociedades (IS) y al Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA).

Las medidas introducidas por la norma que afectan al IS persiguen un único objetivo consistente en que las grandes empresas anticipen ingresos al Estado. Así lo establece la propia norma al indicar que “(…) en ningún caso, las medidas propuestas suponen incrementos impositivos, sino cambios en la periodificación de los ingresos tributarios para anticipar la recaudación del tributo y favorecer el cumplimiento de reducción de déficit público en el corto plazo.”

Básicamente, las medidas introducidas que permitirán anticipar la recaudación se resumen en: (i) un incremento de tipos impositivos aplicables a los pagos fraccionados o pagos a cuenta del IS, (ii) una limitación en la compensación de pérdidas procedentes de ejercicios anteriores y (iii) la ralentización de la deducción fiscal del fondo de comercio financiero.

Es cierto que las medidas introducidas tienen una vigencia temporal (períodos impositivos que se inicien en 2011, 2012 y 2013), pero no es menos cierto que suponen un aumento en la carga tributaria a soportar por las empresas durante los próximos años, por mucho que la norma afirme que en ningún caso las medidas suponen incrementos impositivos.

Asimismo, la norma indica que mediante estas modificaciones se pretende reducir el déficit público a corto plazo. La pregunta que nos surge es: ¿Qué pasará a largo plazo? ¿Cómo sufragaremos los costes del mantenimiento del Estado y del pago de la deuda soberana?

No hace mucho se introdujeron normas mediante las cuales se permitía precisamente lo contrario, esto es, diferir la tributación a años posteriores. Así, las empresas pueden reducir su carga tributaria mediante la libre amortización de elementos nuevos del activo fijo. Por tanto, podría darse la paradoja de que, a pesar de las medidas introducidas por el “legislador”, no se obtenga la anticipación de ingresos pretendida. No obstante lo anterior, el dinero se habrá reinvertido en la economía, reactivando la misma y permitiendo mantener o generar puestos de trabajo. Este tipo de medidas son de las que nos mostramos partidarios.

La modificación introducida en sede del IVA pretende dar salida al stock de viviendas “nuevas” existentes en España mediante una rebaja del 3,7% del precio global. [Si antes por una vivienda cuyo precio era 100 unidades monetarias (um) pagábamos 8 um en concepto de IVA, ahora y hasta final de año pagaremos 4 um. Un ahorro de 4 um sobre 108 um, supone un 3,7% de ahorro.]

Veremos si la referida modificación permite a los vendedores no corregir los precios de las viviendas durante 4 meses o si realmente supondrá un ahorro para los adquirentes de las mismas.

En cualquier caso, parece que no deberíamos esperar mucho para revisar a fondo nuestro sistema fiscal.



Conversación

3 comentarios

  1.    Responder

    Estimado blogger,

    Mi nombre es Fátima y me gustaría ponerme en contacto contigo por un tema de publicidad. Si estás interesado, házmelo saber a través del correo electrónico y te informaré con más detalle.

    Un saludo,
    Fátima

    1.    Responder

      Mi mail es: jmgvalde@gmail.com


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