Aprovechando que a algunos de vosotros aún os quedarán días de vacaciones os quiero recomendar un par de libros para inversores “value”.
El primero de ellos es “Warren Buffett y la interpretación de los estados financieros”. Es un libro muy básico, pero es una excelente introducción a como leer los estados financieros de una empresa, a la vez que muy ameno y fácil de leer. Se lee en una o dos tardes. A través de 57 cortisímos capítulos, de 2 o 3 páginas a lo sumo, explica uno a uno los principales conceptos de la cuenta de resultados, el balance y el estado de flujo de caja, así como interpretarlos desde la
perspectiva de un inversor “value” como Warren Buffett.
Cierto es que en casi todos los capítulos repite, como un matra, frases de la profundidad de “Y los desastres financieros no son la manera de hacerse rico” o “Y las inversiones que mueren no son una buena manera de hacerse rico”, pero, recursos estilísticos aparte, el libro explica muy bien los conceptos mínimos que debería saber un inversor “value” antes de mirarse unos estados contables. Es el libro que hubiera querido tener la primera vez que me enfrenté a dicha tarea. A día de hoy me ha sido muy útil para repasar conceptos y reforzar ideas de inversión.
El otro libro que os quería recomendar es “Guía rápida de valoración de empresas”. Es un libro con mas “miga” económica para empezar en la tarea de como valorar (y como no hacerlo) una empresa. Advierto por adelantado que tiene numerosas fórmulas matemáticas, imprescindibles para todo análisis cuantitativo del valor de una empresa, que si bien no son de gran complejidad, si requieren mayor tiempo y sosiego que no la lectura del anterior libro recomendado. También hay algunos capítulos difíciles de seguir dada la excesiva simplificación de algunas explicaciones y la presunción de que el lector conoce los términos y jerga de los economistas, pero para el que esté ya introducido en estos temas son escollos que podrá ir superando sin mayor dificultad.
Después de leer este libro tendremos una visión más clara de lo que supone valorar una empresa, sus dificultades, los errores más habituales y que las típicas recomendaciones de los bancos y demás “comisionistas” del mercado no sirven ni en el retrete, que el papel “couché” de los folletos es muy duro para esos menesteres.


















