Si hay personajes que en España que merecerían ser paseados por todo el largo del Paseo de la Castellano embadurnados de plumas y brea, uno de ellos sin duda es Gerardo Díaz-Ferrán y su socio Gonazlo Pascual y en el caso de Gerardo Díaz Ferrán con el agravante de haber sido el máximo responsable de la patronal en nuestro país.
Porque si algo tiene que hacer un empresario, es todo, menos lo que ambos personajes han hecho las que fueran sus empresas, el Grupo Marsans, vendidas finalmente por un euro a Angel de Cabo, el liquidador o hombre de paja de moda en nuestro país.
Poco a poco se van conociendo algunos de los detalles que llevaron al Grupo Marsans a la quiebra. Para empezar, el actuar con el principio de caja única, detrayendo fondos de las sociedades que generaban caja para ir cubriendo agujeros. Por ejemplo la empresa matriz del grupo, Teinver, le adeuda a Marsans más de 260 millones de euros.
Según la documentación de la administración concursal, desde Marsans se hicieron pagos a otras empresas del grupo e incluso a otras no vinculadas. Así mismo advierte de las “graves inexactitudes” documentales aportadas, la falta de colaboración y el retraso a la hora de declararse formalmente en insolvencia.
En el documento se subraya la “gravísima” falta de liquidez existente en el momento de suspender pagos, la generación de pérdidas por valor de 22,6 millones y los “importantes” gastos de la empresa. A esos factores se añaden las elevadas nóminas que recibieron por adelantado Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual. Éstos cobraron 340.000 euros sólo unas semanas antes de que el grupo cayera en barrena.
También se indica que los dueños del Grupo Marsans dieron indicaciones para que los ingresos por la venta de servicios se dejaran de ingresar en las cuentas de la compañía y se pasaran a una abierta a nombre de Marsans Shopping, con la finalidad de evitar posibles embargos judiciales. Del total de ingresos recibidos en esa cuenta, casi la mitad se destinaron a asuntos que no tenían relación con los servicios que contrataban los clientes.
Según los administadores concursales, ambos empresarios trataron de “imponer” una “ficticia normalidad patrimonial a fin de seguir apropiándose de los anticipos de los consumidores”, aún a sabiendas de que no podrían atender los servicios contratados.
Finalmente los adminstradores concursales solicitan que los antiguos dueños de Marsans sean declarados culpables por agravar de forma continuada y “dolosa” la insolvencia de la compañía, que sean inhabilitados para administrar bienes ajenos por un plazo de 2 a 15 años y que pierdan sus derechos como acreedores y, en su caso, sean condenados a indemnizar por daños y perjuicios.
Veremos que fallará el Juez.
A la resolución del concurso de acreedores de Grupo Marsans, le podéis añadir las querellas presentadas Meliá, AC Hoteles, Orizonia y Pullmantur contra los antiguos propietarios de Viajes Marsans, Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual, así contra la sociedad que lo compró, Posibilitum Business, y su responsable Ángel de Cabo por un posible delito de alzamiento de bienes y falsedad procesal,según el cual, Díaz Ferrán y Pascual han traspasado activos de Marsans a Posibilitum, por lo que los acreedores no podían acceder a ellos y estos activos serían gestionados por Ángel de Cabo para su venta y reparto de beneficios, 20% para De Cabo y el resto para Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual.
Y es que el ex flamante ex presidente de la patronal es de ese perfil de empresarios, que tienen muy claro que comprar no es pagar. Y efectivamente es cierto, son dos actos diferentes, aunque si compras una cosa y sabes que no la vas a pagar simplemente estas robando.



















