Mensaje personal de Soros, “¿por qué no debemos reelegir a Bush como presidente?”

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Ya comentamos hace unas semanas que el multimillonario inversionista George Soros tení­a un weblog (ver: George Soros abre un blog ). Hoy buscando información respecto a las elecciones norteamericanas, nos encontramos con esta perla, un mensaje personal de George Soros, donde indica “¿por qué no debemos reelegir a Bush como presidente?”. El escrito no tiene pérdida y es un ataque antiBush furibundo. En su web, Soros ha tenido la gentileza de incluso traducir el mensaje al castellano que repetimos a continuación:

Un mensaje personal de George Soros

En los negocios he ganado miles de millones como inversionista, más de lo que mi familia podrí­a llegar a necesitar. He donado miles de millones para fomentar la libertad y luchar contra el comunismo alrededor del mundo. He brindado mi ayuda al nacimiento de nuevas democracias en Europa Oriental y apoyó la intervención en Bosnia y Kosovo. Condené la invasión de Irak por razones que explico en este panfleto y en mi libro The Bubble of American Supremacy: The Costs of Bush’s War in Iraq (La burbuja de la supremací­a norteamericana: los costos de la guerra de Bush en Irak).

Nací­ en Hungró­a, viví­ el fascismo y el holocausto, y luego tuve un anticipo del comunismo. Desde muy joven aprendí­ la importancia que tiene el tipo de gobierno que prevalece en un paí­s. Elegí­ a los Estados Unidos como mi hogar porque valoro la libertad y la democracia, las libertades civiles y una sociedad abierta.

Estas son las elecciones más importantes de toda mi vida porque el Presidente Bush está poniendo en peligro nuestra seguridad, perjudicando nuestros intereses vitales y socavando los valores estadounidenses.

Al usar la guerra contra el terrorismo como pretexto, el Presidente nos arrastrá hacia una guerra innecesaria en Irak que se ha convertido en un atolladero.  hizo que la simpatí­a espontánea que nos mostrá el mundo después del 11 de septiembre se convirtiera en un resentimiento igualmente generalizado. suprimió el debate al catalogar todas las crí­ticas como antipatrióticas.

Si lo reelegimos, estaremos aprobando la doctrina de Bush de acción preventiva y la invasión a Irak, y tendremos que vivir con las consecuencias. Como intentaré demostrar, estamos enfrentando un cí­rculo vicioso de una escalada de violencia que parece no tener fin.

Pero si repudiamos las polí­ticas de Bush con nuestros votos en las elecciones, tendremos una mejor oportunidad de recuperar el respeto y el apoyo del mundo, y de romper el cí­rculo vicioso. Nuestro futuro y el futuro del mundo están en juego.

Espero que usted lea este panfleto y también mi libro, The Bubble of American Supremacy: The Costs of Bush’s War in Iraq (La burbuja de la supremací­a norteamericana: los costos de la guerra de Bush en Irak). Para información sobre el texto, comentarios, discusión y otra información, visite el sitio web www.GeorgeSoros.com.

Gracias por su atención,

George Soros

¿Por qué no debemos reelegir al Presidente Bush?

Estas son las elecciones más importantes de toda mi vida. Nunca he estado demasiado involucrado en la polí­tica partidaria, pero ésta no es una época normal. El Presidente Bush está poniendo en peligro nuestra seguridad, está perjudicando nuestros intereses vitales y está socavando los valores estadounidenses. Es por eso que le estoy enviando este mensaje. He sido demonizado por la campañía de Bush pero espero que usted me escuche.

Bush se presentó con un programa de una política extranjera “modesta” en el año 2000. Si lo reelegimos, estaremos aprobando la doctrina de Bush de acción preventiva y la invasión a Irak, y tendremos que vivir con las consecuencias. Como intentaré demostrar, estamos enfrentando un círculo vicioso de una escalada de violencia que parece no tener fin. Pero si repudiamos las políticas de Bush con nuestros votos en las elecciones, tendremos una mejor oportunidad de recuperar el respeto y el apoyo del mundo, y de romper el círculo vicioso.

Nací en Hungría, viví el fascismo y el holocausto, y luego tuve un anticipo del comunismo. Desde muy joven aprendí la importancia que tiene el tipo de gobierno que prevalece en un país. Elegí a los Estados Unidos como mi hogar porque valoro la libertad y la democracia, las libertades civiles y una sociedad abierta.

Cuando llegué a tener más dinero del que necesitaba para mí y para mi familia, creé una fundación para fomentar los valores y principios de una sociedad libre y abierta. Empecé en Sudáfrica en 1979 y creé una fundación en mi país natal, Hungría, en 1984 cuando ésta aún se encontraba bajo el gobierno comunista. En 1987 siguieron China, Polonia y la Unión Soviética. En 1989, después de la caída del Muro de Berlín, creé fundaciones en prácticamente todos los países del antiguo imperio Soviético, y después en otras parte del mundo y en los Estados Unidos. Hoy en día, estas fundaciones invierten más de 450 millones de dólares al año para promover la democracia y la sociedad abierta alrededor del mundo.

Cuando George W. Bush fue elegido presidente, y particularmente después del 11 de septiembre, me di cuenta de que los valores y principios de una sociedad abierta necesitaban ser defendidos en los Estados Unidos. El 11 de septiembre condujo a una suspensión del proceso de crítica que es tan importante para una democracia – una discusión completa y justa de los asuntos. El Presidente Bush silenció todas las críticas llamándolas antipatrióticas. Cuando él dijo “o ustedes están con nosotros, o están con los terroristas”, me alarmé. Me temo que él nos está llevando por un camino muy peligroso. Estamos perdiendo los valores que han hecho de los Estados Unidos un gran país.

La destrucción de las torres gemelas del Word Trade Center fue un evento tan horroroso que exigió una fuerte respuesta. Pero el Presidente cometió un error fundamental de deducción: el hecho de que los terroristas sean evidentemente malvados no hace que todas nuestras acciones de contraataque sean automáticamente buenas. Lo que hagamos para combatir el terrorismo también puede estar equivocado. Reconocer que podemos equivocarnos es la base de una sociedad abierta. El Presidente Bush no admite dudas y no basa sus decisiones en una cuidadosa consideración de la realidad. Durante los 18 meses después del 11 de septiembre, se las arregló para reprimir cualquier postura disidente. Fue así que logró llevar a la nación tan lejos por el camino equivocado.

El Presidente Bush sin darse cuenta le hizo el juego a bin Laden. La invasión de Afganistán fue justificada: allá era donde vivía bin Laden y donde al Qaeda tenía sus campos de entrenamiento. La invasión de Irak no fue justificada de manera similar. Fue un regalo no planeado que le hizo el Presidente Bush a bin Laden.

La guerra y la ocupación han producido víctimas inocentes. Nos ha tocado contar las bolsas de cadáveres de nuestros soldados estadounidenses; han habido más de 1000 en Irak. El resto del mundo también está presenciando las muertes diarias de los iraquíes. Han habido al menos 15 veces más. Algunos estaban tratando de matar a nuestros soldados; pero demasiados de ellos eran totalmente inocentes, incluyendo a muchas mujeres y niños. Cada muerte inocente ayuda a la causa de los terroristas, despertando la furia contra los Estados Unidos y atrayendo así a posibles reclutas para el terrorismo.

Inmediatamente después del 11 de septiembre, en todas partes del mundo hubo una gran simpatía espontánea por nosotros. Pero ahora se ha remplazado por un resentimiento igualmente generalizado. Hay muchas más personas dispuestas a arriesgar sus vidas para matar estadounidenses de las que había el 11 de septiembre, y nuestra seguridad, en lugar de mejorar como afirma el Presidente Bush, se está deteriorando. Me temo que hemos ingresado a un círculo vicioso de una escalada de violencia donde nuestros temores y su rabia se alimentan mutuamente. No es un proceso que tenga probabilidades de terminar pronto. Si reelegimos al Presidente Bush le estaremos diciendo al mundo que aprobamos sus políticas – y estaremos en guerra durante mucho, mucho tiempo.

El Presidente Bush sin darse cuenta le hizo el juego a bin Laden

Sé muy bien que lo que estoy diciendo tal vez no sea bien recibido. Estamos paralizados por una idea falsa provocada por el trauma del 11 de septiembre, y fomentada por la administración de Bush. Ningún político podría decirlo y esperar ser elegido. Es por eso que me siento obligado a expresar mi opinión. Hay una creencia generalizada de que el Presidente Bush nos está brindando seguridad. Lo contrario es cierto. El Presidente Bush no liquidó a bin Laden, cuando éste se encontraba acorralado en Afganistán, porque se estaba preparando para atacar a Irak. Y la invasión a Irak hizo que más personas, muchas más de las que podríamos eliminar, estuvieran dispuestas a arriesgar sus vidas contra los estadounidenses – generando el círculo vicioso del que estoy hablando.

Al Presidente Bush le gusta insistir que los terroristas nos odian por lo que somos – un pueblo que ama la libertad – no por lo que hacemos. Pero él se equivoca. Bush también afirma que las escenas de tortura de la cárcel de Abu Graib fueron producto de las acciones de unas pocas manzanas podridas. En eso también se equivoca. Esas torturas formaban parte de un sistema para tratar a los detenidos que fue implementado por el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, y nuestras tropas en Irak están pagando el precio.

¿Cómo podría el Presidente Bush convencer a la gente de que él es bueno para nuestra seguridad, mejor que John Kerry? Manipulando el temor generado por el colapso de las torres gemelas y fomentando una sensación de peligro. Durante los momentos de peligro, la gente siente un patriotismo muy fuerte, y el Presidente Bush se ha aprovechado de eso. Su campaña está basada en la suposición de que a la gente en realidad no le interesa la verdad y que creerá prácticamente cualquier cosa si es repetida lo suficiente, en particular por un Presidente en tiempo de guerra. Algo anda mal con nosotros si nos seguimos tragando ese cuento. Por ejemplo, aproximadamente el 40% de las personas sigue creyendo que Saddam Hussein tuvo que ver con los ataques del 11 de septiembre -a pesar de que la comisión 9/11, creada por el Presidente y presidida por un republicano, ya ha comprobado de manera definitiva que no había ninguna conexión. Quiero proclamar a los cuatro vientos: “Despierta, Estados Unidos. ¿No te das cuenta de que nos están engañando?”

El Presidente Bush ha utilizado el 11 de septiembre para favorecer su propia agenda, que tiene muy poco que ver con la lucha contra el terrorismo. Había un grupo influyente dentro de la administración Bush, encabezado por el Vicepresidente Dick Cheney, que se moría por invadir Irak mucho antes del 11 de septiembre. El ataque terrorista les dio la oportunidad que esperaban. Si usted necesita pruebas tangibles de por qué el Presidente Bush no se merece ser reelegido, tenga en cuenta a Irak.

La guerra en Irak fue descabellada de comienzo a fin – si es que tiene fin. Fue una guerra opcional, no una necesidad, a pesar de lo que dice el Presidente Bush. Las inspecciones de armas y las sanciones estaban funcionando. En respuesta a la presión de los Estados Unidos, las Naciones Unidas finalmente habían acordado adoptar una postura firme. Mientras que los inspectores se encontraran sobre el terreno, no había posibilidades de que Saddam Hussein representara una amenaza para nuestra seguridad. Hubiéramos podido declarar victoria pero el Presidente Bush insistió en entrar en guerra.

Entramos en guerra de manera fraudulenta. Las verdaderas razones para entrar en Irak no han sido reveladas hasta el día de hoy. Las armas de destrucción masiva no pudieron ser encontradas, y la conexión con al Qaeda no pudo ser establecida. Entonces el Presidente Bush afirmó que habíamos entrado en guerra para liberar al pueblo de Irak. Toda mi experiencia en promover la democracia y la sociedad abierta me ha enseñado que la democracia no puede imponerse por medios militares. Además, Irak sería el último lugar donde yo escogería hacer un experimento de introducción a la democracia – como lo demuestra el caos actual.

El Presidente Bush no admite dudas y no basa sus decisiones en una cuidadosa consideración de la realidad.

Claro que Saddam era un tirano, y claro que los iraquíes -y el resto del mundo- pueden alegrarse de habérselo quitado de encima. Pero ahora los iraquíes odian la ocupación estadounidense. Nos quedamos cruzados de brazos mientras Bagdad fue saqueada. Como poder de ocupación, teníamos la obligación de mantener la ley y el orden, pero no logramos hacerlo. Si nos hubiera importado el pueblo iraquí hubiéramos tenido más tropas disponibles para la ocupación – más de las que necesitamos para la invasión. Le hubiéramos brindado protección no sólo al ministerio de petróleo sino también a los demás ministerios, museos y hospitales. Bagdad y las otras ciudades del país fueron destruidas después de que las ocupamos. Cuando enfrentamos resistencia, empleamos métodos que alejaron y humillaron a la población. La forma en que invadimos los hogares de la gente y la forma en que tratamos a los prisioneros generó rabia y resentimiento. La opinión pública nos condena mundialmente.

La cantidad de virajes de 180 grados y errores cometidos en Irak por la administración de Bush excede cualquier acusación que pueda hacérsele a John Kerry. Primero disolvimos el ejército iraquí, luego tratamos de reconstituirlo. Primero tratamos de eliminar a los baatistas, luego acudimos a ellos en busca de ayuda. Primero instalamos al General Jay Garner para gobernar el país, luego se lo dimos a Paul Bremer y cuando la insurgencia se volvió incontrolable, instalamos un gobierno iraquí. El hombre que elegimos para gobernar a Irak era un protegido de la CIA con reputación de hombre fuerte – nada que ver con la democracia. Primero atacamos Falluja por encima de las objeciones del Comandante de los Marines, luego nos retiramos cuando el asalto estaba a mitad de camino, ignorando una vez más sus objeciones. “Cuando uno se compromete con algo, hay que cumplir con ese compromiso”, declaró públicamente. Más recientemente, empezamos de nuevo a bombardear a Falluja.

La campaña de Bush está intentando darle un giro favorable, pero Irak está en una situación desesperada. La mayor parte del occidente del país ha sido cedida a los insurgentes. Incluso la supuesta Zona Verde (un pequeño enclave en el centro de Bagdad donde viven y trabajan ciudadanos estadounidenses) se encuentra expuesta a ataques de bombardeo con morteros. Las perspectivas de llevar a cabo elecciones libres y limpias en enero se están desvaneciendo rápidamente, y la guerra civil se avecina. El Presidente Bush recibió una sombría evaluación de inteligencia en julio pero la ha mantenido en secreto y no ha sido franco con el electorado.

La guerra de Bush en Irak le ha hecho un daño incalculable a los Estados Unidos. Ha afectado nuestro poder militar y ha socavado la moral de nuestras fuerzas armadas. Antes de la invasión a Irak, podíamos proyectar nuestro gran poder en cualquier parte del mundo. Ya no podemos hacerlo porque estamos estancados en Irak. Estamos perdiendo control de Afganistán. Corea del Norte, Irán, Pakistán y otros países están preparando programas nucleares con un vigor renovado, y muchos otros problemas siguen desatendidos.

Al invadir Irak sin una segunda resolución de las Naciones Unidas, violamos las leyes internacionales. Al maltratar e incluso torturar a los prisioneros, violamos la Convención de Ginebra. El Presidente Bush ha alardeado de que no necesitamos autorización de la comunidad internacional, pero nuestras acciones han puesto en peligro nuestra seguridad – particularmente la seguridad de nuestras tropas.

Nuestras tropas fueron entrenadas para proyectar un gran poder. No fueron entrenadas para labores de ocupación. Tener que luchar contra la insurgencia socava su moral. Muchos de nuestros soldados regresan de Irak con traumas severos y con otros trastornos psicológicos. Lamentablemente, muchos también son heridos físicamente. Después de Irak, será difícil reclutar gente para las fuerzas armadas, y es probable que tengamos que recurrir al servicio militar obligatorio.

Hay una creencia generalizada de que el Presidente Bush nos está brindando seguridad. Lo contrario es cierto.

Hay muchas otras políticas por las que podríamos criticar a la administración de Bush, pero ninguna es tan importante como Irak. Hasta ahora, Irak nos ha costado más de 150 mil millones de dólares – una suma enorme. Podríamos haber hecho mejor uso de ese dinero para otras cosas. Los costos van a aumentar, porque fue mucho más fácil entrar a Irak de lo que va a ser salir de allá. El Presidente Bush ha estado provocando a John Kerry para que explique cómo él haría las cosas de otra forma en Irak. John Kerry respondió que él lo habría hecho todo de otra forma y que estaría en mejor posición para sacarnos de Irak que el hombre que nos metió allí. Pero no será fácil para él tampoco, porque estamos atrapados en un atolladero.

Es un atolladero que muchos predijeron. Yo lo predije en mi libro, The Bubble of American Supremacy (La burbuja de la supremacía norteamericana). Yo no estaba solo: altos militares y diplomáticos le advirtieron desesperadamente al Presidente que no invadiera Irak. Pero él ignoró los consejos de estos expertos. Él suprimió el proceso de crítica. La discusión sobre Irak sigue siendo forzada, incluso durante la campaña presidencial, debido a la noción de que cualquier crítica de nuestro comandante en jefe pone en riesgo a nuestras tropas. Pero ésta es la guerra de Bush, y él debe asumir la responsabilidad.

Es una guerra equivocada, llevada a cabo de manera equivocada. Distanciémonos por un momento de la algarabía de la campaña electoral y reflexionemos: ¿quién nos metió en este lío? A pesar de su actitud tejana, George W, Bush no tiene las cualidades necesarias para servir como nuestro comandante en jefe.

Hay mucho más que decir sobre el tema y yo lo he dicho en mi libro: The Bubble of American Supremacy (La burbuja de la supremacía norteamericana), que ahora está disponible en pasta blanda. Espero que lo lea. Puede descargar gratuitamente el capítulo sobre el atolladero en Irak en el sitio www.GeorgeSoros.com.

Si le parece que vale la pena tener en cuenta mis argumentos, comparta este mensaje con sus amigos.
Me complacerá recibir sus comentarios en www.GeorgeSoros.com. Tengo muchos deseos de entablar una discusión crítica porque es mucho lo que está en juego.




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4 Comentarios en Mensaje personal de Soros, “¿por qué no debemos reelegir a Bush como presidente?”

  1. ‘Pero ésta es la guerra de Bush, y él debe asumir la responsabilidad.’
    Cierto, pero arrastró a mucha gente con su inconsciencia.
    No me convence del todo la argumentación de Soros, pero al menos indica que hay muchos americanos que no piensan como Bush.

    Saludos. :)

  2. Corsaria menudo uno el que no piensa como Bush. La extrapolación de esta situación en España sería que Botín iría haciendo campaña públicamente contra Aznar. No creo que ni el más fantasioso de los españoles logre imaginarse una situación así, donde Soros ha hecho personalmente un tour anti Bush…Aún estamos muy lejos y tenemos que aprender mucho de otros países en cuanto sobretodo a libertad de opinión, tanto en temas políticos como económicos.

  3. Creo que en algunos aspectos Soros tiene razón. Por el solo hecho de el interés nacional, es decir, por la sola conveniencia de su propio país para quizá resolver sus necesidades internas es mejor un cambio. Sin embargo las cosas no están nada fáciles para Kerry. Bush ha dilapidado el superávit que dejó Clinton, ha caído el nivel de ocupación, hay más pobreza y tampoco se puede salir corriendo de Irak puesto que sería un desastre. Todo esto condiciona enormemente no solo la política interior americana sino que también oscurece la posibilidad de que Kerry pueda satisfacer las demandas internacionales como la firma de tratados medioambientales y de justicia internacional. Y de pura mala leche(?) quiero agregar que aunque en Estados Unidos ganase UN SER DE LUZ, siempre estarán criticados y vilipendiados por muchísima gente. Se ha llegado al punto en que todo lo que haga ese país es malo, hagan lo que hagan y digan lo que digan, estados unidos provoca la envidia de mucha gente. yo le deseo a ese país lo mejor y sobre todo que sigan dando ejemplo de pluralidad, de libertad, de autocrítica porque eso es lo que los ha hecho grandes, porque con todos los defectos y errores que han cometido, también han tenido aciertos enormes,tan inmensos que todo el mundo se los copia, aunque después no lo reconozcan. Por cierto, para cuando un Michael Moore, un Soros,una Susan sontang,un Noam Chomsky, para Europa?, se sorprenderían de los resultados?.

  4. No me imagino a Botín haciendo campaña contra Aznar… jeje. Pero no estaría mal no, para saber que es lo que piensa.

    Pero bueno, el caso es que gane quien gane en USA, en política exterior las cosas seguirán parecidas. Kerry ha dicho públicamente que no piensa firmar el tratado de Kyoto, y en cuanto a Irak no saldrá de allí apresuradamente.

    Prácticamente hará lo mismo que Bush pero de forma más diplomática. En la política doméstica de USA quizás si se notase el cambio, aunque esta por ver de que modo.

    A nivel económico lo mejor sería que quien ganase lo hiciese de un modo claro y rotundo.

    Saludos. :)

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