Mucho han hablado los políticos durante las últimas semanas sobre un pacto de Estado para la economía desde que en la sesión del control al Gobierno tras las vacaciones de navidad el Presidente del Gobierno y el Presidente del Partido Popular tuvieran una dura lucha dialéctica acerca de este tema tan complejo.
Hoy día, unas semanas más tarde, y con las mismas intenciones sobre la mesa, parece que todo sigue siendo tan complicado de pactar como siempre.
En mi humilde opinión la importancia, de un pacto de Estado sobre la economía y que sea capaz de sobrellevar la grave crisis que acucia nuestro país, es ciertamente relativa en cuanto al hecho de que no creo que sea necesario que haya pacto para que se hagan bien las cosas.
No soy una persona que esté muy de acuerdo con muchas de las actitudes políticas, ni las de la izquierda ni las de la derecha, pero creo que el Gobierno actual no debería estar esperando a pactar con el principal partido de la oposición para, y de una vez por todas, sacarnos de la grave crisis financiera y económica en la que estamos inmersos.
La situación es bastante grave pero, en mi opinión, el Estado no ha sabido aprovechar de forma adecuada todos los recursos económicos con los que ha contado en el año 2009 (recordemos que ha gastado el doble de lo que ha ingresado). Si las medidas fiscales que ha tomado, hubieran sido realmente ajustadas a la realidad y apoyando a las familias más pequeñas, los autónomos y los emprendedores, quizá la reactivación del mercado laboral y la no contracción del PIB, ya estaría en camino.
Sin duda, desde nuestro púlpito, la sociedad no tienen en conocimiento todos los entresijos de la política nacional, pero es evidente que desde un punto de vista político eso de “estamos de acuerdo para salvar España” suena bonito, aunque cada día me pregunto si, pese a que consiguieran un pacto de Estado, serían capaces de sacarnos de esta crisis.



















