Siempre que ha habido una emisión de participaciones preferentes por parte de la banca hemos intentado advertir de sus potenciales riesgos en el blog, sobre todo porque es un producto que suele ir destinado a un blanco fácil, los clientes minoristas desprevendios que en el momento de la emisión les da por pisar una sucursal bancaria de la entidad que está realizando la emisión.
La verdad es que ya no sabemos muy bien como explicarlo, así que acudo con la detallada explicación que nos dan en el blog BancosyCajasOnline. Mejor y más claro imposible:
La participación o acción preferente, como se denomina fuera de España, es un instrumento financiero que tiene características híbridas de capital y deuda. No otorga derechos políticos al inversor, pero ofrece una retribución conocida (condicionada a la obtención de beneficios) y su duración es perpetua, aunque el emisor suele reservarse el derecho a amortizarlas a partir de los cinco años, previa autorización del supervisor (en el caso de las entidades de crédito, el Banco de España).
Los propietarios de estas participaciones preferentes son los últimos inversores en cobrar en caso de quiebra de la entidad, sólo antes de los accionistas.
La razón por la cual bancos y cajas se lanzaron a emitir este tipo de títulos y colocarlos entre inversores y clientes, es que estos valores ’suman’ a los efectos de calcular los fondos propios obligatorios y resultan una alternativa cómoda para aumentar la solvencia sin diluir a los accionistas actuales, ni modificar su participación y voto en el Consejo.
Las incertidumbres sobre la evolución de algunas de las entidades financieras españolas, ha motivado la reciente revisión a la baja, por parte de las agencias de rating, de las calificaciones crediticias que otorgaron en su día a la mayoría de estas emisiones.
Para el inversor, el atractivo fundamental ‘aparente’ es su rentabilidad , que suele ser bastante elevada con retribuciones a partir del 5,75% , a tipo fijo en el período inicial de cinco años, pasando posteriormente a tipos variables referenciados al euribor, aunque la CNMV piensa que, en ciertos casos, esta rentabilidad no refleja el riesgo de este tipo de activos.
La CNMV ha incorporado advertencias en los folletos de algunas emisiones de preferentes por considerar que sus condiciones eran desfavorables para los inversores minoristas.Por ejemplo, lo hizo en una del Santander de 2,000 millones de Junio 2009, por considerar que la rentabilidad ofrecida, del 5,75% el primer año y 4,75% el segundo, estaba por debajo de los que tanto inversores institucionales, como privados debían recibir , teniendo en cuenta el riesgo del activo. Ver advertencia de la CNMV
A pesar de ello, la rentabilidad ha sido el principal argumento de venta a los clientes por parte de las entidades emisoras, sin que se haya hecho, en muchos casos, el mismo énfasis en sus riesgos.
Por otro lado, estos altos intereses tampoco están siempre asegurados. Si la entidad no logra el beneficio necesario para pagar la remuneración, o si sus niveles de solvencia así lo recomiendan, no pagará el cupón y si un año no abona la remuneración, ésta tampoco se pagará al año siguiente, ya que no se acumula y los inversores la perderán definitivamente.
Hay que saber que las inversiones en preferentes, de entidades financiera, no están cubiertas por el Fondo de Garantía de Depósitos y por ello, en caso de quiebra de la entidad emisora, no tendríamos derecho a ser resarcidos por el importe de las mismas , a diferencia de lo que ocurriría con el importe de un depósito en la misma entidad, que sí estaría cubierto.
Además, el tenedor de las participaciones podría llegar a registrar pérdidas en el capital invertido, como advierte la CNMV, ya que no tiene ninguna garantía de recibir el valor que pagó por ellas el día que desee venderlas.
Al ser títulos perpetuos únicamente podremos obtener liquidez vendiéndolos en el mercado secundario donde coticen o a través de la entidad emisora, al precio que nos ofrezcan en ese momento y que dependerá de las circunstancias de mercado, incluyendo la evolución de los tipos de interés desde que compramos, las alternativas de inversión existentes y la evolución del riesgo de la propia entidad emisora, pudiendo resultar que, el precio que nos ofrezcan, nos signifique una pérdida, ya que nadie asegura un valor de recompra.
Dice la CNMV que, ‘ en España, el mercado en el que cotizan la mayoría de los valores de renta fija y las participaciones preferentes es AIAF. Los precios medios diarios de cotización de las diferentes emisiones se pueden consultar en la página web de AIAF (www.aiaf.es) o en los diarios económicos. Sin embargo, hay que señalar que ese precio es sólo una referencia de operaciones realizadas. Por lo tanto, aunque vea que el valor que quiere vender tiene publicado un precio de cotización diario, es posible que la entidad financiera a través de la que canalice su orden tarde tiempo en ejecutarla y que el precio al que lo haga sea diferente’.
Según comentan los conocedores de este mercado, ‘los costes de compraventa suelen ser elevados, y el hecho de que sean emisiones perpetuas se penaliza. Además, para vender algo siempre debe haber otro que compre. Y este tipo de producto financiero carece de muchos compradores’.
En muchos casos, existe una opción de recompra de las participaciones a un plazo – 5 años normalmente - y precio preestablecido, pero se trata de un derecho exclusivo del emisor – y no de los tenedores de las participaciones- que, únicamente ejercerá cuando sea bueno para el emisor y eso significa que probablemente no será bueno para nosotros.
El emisor cancelará anticipadamente si tiene una alternativa de menor coste y nos recomprará las participaciones a un precio que será inferior al de mercado.
Tratando de resumir, el riesgo de las PPR es similar al de invertir en acciones pero con una liquidez más restringida y sin el derecho de voto que confiere la acción, a cambio de una rentabilidad que, particularmente durante los cinco primeros años, puede superar la media de los dividendos, pero que será únicamente teórica si el emisor empieza a tener problemas o si acabamos teniendo que vender por debajo del precio de compra.
Como muchas de las preferentes se han emitido a una rentabilidad elevada, es posible que en este momento puedan venderse , bien en el mercado, bien a través de a propia entidad que nos las colocó, al precio que las adquirimos más cierta rentabilidad.
Si lo que le hemos contado aquí le hace pensar que, al invertir en preferentes, ha asumido un riesgo que desconocía y que no desea mantener, quizás es un buen momento para tantear su posible venta y cambiarlo por otro activo más seguro, como uno de esos depósitos al 4% TAE, antes de que empiecen a subir los tipos de mercado y las participaciones empiecen a valer menos.
Otros ejemplos los podéis encontrar en “Preferentes CajaMadrid, Standar&Poor’s rebaja calificación a bonos basura” o “BBVA participaciones preferentes peligro”
Imagen vía todoproductosfinancieros.com




















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