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¿Buscamos culpables de las pérdidas de los accionistas de Banca Cívica?

Ya sabemos que el día 26 de marzo se anunció la fusión entre Banca Cívica (compuesta por la integración de Caja Navarra, Caja Canarias, Caja de Burgos y Cajasol) con CaixaBank (“la Caixa”) en la que los accionistas de Banca Cívica percibirán 0,625 acciones de CaixaBank por cada acción que posee de Banca Cívica.

Esta ecuación de canje supone valorar cada acción de Banca Cívica en 1,97 euros precio sobre el que quiero destacar dos referencias:

1. Supone una depreciación del 11,26% respecto al último precio al que cotizó Banca Cívica antes de este anuncio (2,22 euros).

2. Banca Cívica empezó a cotizar en Bolsa el pasado 20 de julio a través de una Oferta Pública de Suscripción (OPS) a un precio de 2,70 euros por acción; así que en unos meses la empresa ha pasado de estrenarse en el parquet a acordar una fusión a un precio un 27% inferior.

Viendo estas depreciaciones tan fuertes en tan poco tiempo es fundamental analizar dos visiones, una de tipo puramente económico y otra sobre el comportamiento del inversor:
La conclusión económica más clara que podemos sacar de esta operación es que la acción de Banca Cívica estaba muy sobrevalorada.

banca civica

 

Para hacer esta afirmación, además de en el resultado final, me baso en la problemática que lleva arrastrando el sistema bancario español desde hace años a raíz de la explosión de la burbuja inmobiliaria, de la que Banca Cívica no es ajena (sí hay que exceptuar a BBVA y Banco de Santander ya que por su diversificación tienen más de un 70% de su actividad fuera de nuestras fronteras):

El principal problema es que las entidades bancarias tiene en sus balances unas cantidades enormes de “activos problemáticos” (suelo, inmuebles, promociones…), además muchos de ellos no están reconocidos por las propias entidades (que crea además desconfianza en el mercado); esto hace que se tengan que implementar medidas de recapitalización para intentar garantizar su solvencia, como las ayudas de Frob, ampliaciones de capital, deuda híbrida (participaciones preferentes, subordinadas…) medidas que están dando soluciones muy lentas deteriorando agónicamente las valoraciones de este tipo de empresas.

Una vez visto estas referencias económicas, hay que analizar el comportamiento de los inversores y ver qué conclusión podemos sacar sobre el mismo:

La mayoría de inversores que compraron acciones de Banca Cívica en la OPS y ven que han perdido un 27% en 9 meses se sienten enfadados y descargan las culpas en quién le ha “colocado” estos títulos, o en la CNMV, o en los mercados o incluso en el Gobierno (unos en el pasado otros en el actual)… Todo esto en realidad son excusas que no les deja ver, ni por consiguiente analizar los errores que han cometido que por lo que he podido han sido estos:

Invertir en activos sin conocerlos: En la OPS tanto de Banca Cívica como de Bankia (fueron en la misma época) la propia Red Comercial ofrecía a sus clientes la compra de estos títulos y esto tiene dos inconvenientes: generalmente el personal de una oficina bancaria no son asesores financieros con conocimientos sobre los mercados; y además no son independientes ni los comerciales, ni mucho menos la entidad, ya que hay que recordar que fue una salida a bolsa por la necesidad casi a la desesperada de captar liquidez.

A pesar de que se han destapado en los últimos meses colocaciones de entidades con resultados muy negativos y también en parte por una falta de independencia lógica (otras OPS, preferentes, subordinadas…) al no haber asumido el inversor su error, se ha vuelto a repetir.

Hay una regla básica a la hora de invertir en Bolsa o cualquier otro tipo de mercados y activos: Se debe conocer bien el activo que se compra; y para ello se pueden contrastar opiniones, acudir a asesoramiento independiente… y si se sigue sin conocer, o no se comprende, o no convence, no se debe comprar.

En este caso, si antes de invertir, se hubiera analizado objetivamente la problemática del sector bancario español seguramente poca gente hubiera invertido.

No tener en cuenta la tendencia del mercado: Al ser una salida a bolsa, no había datos sobre la tendencia de este título, pero sí se puede analizar la de empresas comparables. Sabiendo que la problemática es común para las entidades bancarias españolas domésticas vemos que la tendencia es claramente bajista, lo que nos indica que el mercado es contrario a estas empresas.

Por ejemplo vamos a ver la evolución de títulos bancarios domésticos desde el pinchazo de la burbuja hasta antes de la OPS de Banca Cívica: Bankinter: -62%; Banesto -65%; Banco Valencia -77%; Banco Sabadell: -61%; Banco Popular: -68%…

Viendo estos datos, podemos observar fácilmente que al comprar Banca Cívica estamos invirtiendo en un sector donde la mayoría de inversores están huyendo así que las probabilidades de perder capital son elevadas.

Promediar para rebajar precios de coste: Este es uno de los errores más comunes de los inversores y yo creo que es el más grave, ya que no solo, no se reconoce el error y se subsana, sino que además se multiplica con la idea de “rebajar el precio de compra”. Esta afirmación es cierta matemáticamente pero, por lo general, un claro error de gestión de capital al estar “enterrando dinero” en una mala inversión.

Por lo tanto, la idea más importante que quiero transmitir es que el único responsable de una inversión es el propio inversor y en ningún caso puede culpar a otro factor, ya que solo reconociendo el error se puede analizar, limitar y sobretodo utilizarlo como experiencia para no volver a repetirlo en el futuro.

Luís García Langa, colaborador de iAhorro.com comparador de bancos y agente de GVC Gaesco Palma de Mallorca



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