El Gobierno nos animaba esta semana a abrir planes de pensiones “lo más pronto posible” casi al mismo tiempo que anunciaba que mejorará las ventajas de estos productos de ahorro, lo que solo confirma una cosa: lo que estos planes ofrecen ahora no es para tirar cohetes. De hecho, su único punto fuerte parecen las “ventajas fiscales” pero ¿cuáles son exactamente? ¿Y compensan la baja rentabilidad de estos productos comparados, por ejemplo, con los depósitos?
La Seguridad Social española “no tiene capacidad infinita” por lo que los ciudadanos deberán “asumir más responsabilidad personal”. Con estas palabras el secretario Tomás Burgos daba un mensaje claro a la ciudadanía: abriros un plan de pensiones que la vaca no da para más.
Nuestra duda, más allá de si el Estado debería o no garantizarnos la jubilación, es si lo de abrirse un plan privado de pensiones dejando al banco gestionar nuestros ahorros es realmente nuestra mejor opción o si no estaría de más echar un vistazo a otros productos de inversión y valorar la posibilidad de gestionar nosotros mismos nuestro capital. Como sea, antes de valorar, nunca está de más un repaso por las ventajas y desventajas de los planes de pensiones:
Ventajas
- Ventaja fiscal 1: no pagas el IRPF de la parte del sueldo que inviertes. Por ejemplo, si cobras 1.000, sobre la nómina te aplican un IRPF del 8% y decides apartar 100 cada mes para el plan de pensiones, esos 100 están –de momento– libres de impuestos por lo que el 8% solo se aplicará sobre los 900 restantes
- Ventaja fiscal 2: no pagas el IRPF de la rentabilidad obtenida. Si ya tienes ahorrados 10.000 y el plan de pensiones contratado tiene una rentabilidad del 2%, Hacienda no se quedará –de momento– con el 21% de los beneficios (21% de 200 = 42), como hace en cualquier otro producto de ahorro, sino que recibirás los 200 íntegros
- Ventaja fiscal 3: lo devengado se reinvierte automáticamente en el plan por lo que, siguiendo con el anterior ejemplo, en el siguiente ejercicio invertirás 10.000 + 200 + lo que tuvieras pensado invertir este año, lo que hará que la rentabilidad obtenida sea cada vez mayor aunque no realices más aportaciones
Es necesario recordar que al final, las ventajas 1 y 2 son temporales ya que, cuando te jubiles y recuperes el dinero, cada vez que percibas una prestación tributarás el mismo IRPF que cuando tenías nómina. Si no paran de decirnos que a la hora de recoger el dinero pagaremos menos impuestos es solo porque se supone que cuando te jubilas percibes menos mensualidad que antes.
Desventajas
- Una vez metido en un plan de pensiones, ya no podrás elegir dónde invertir de entre todas las ofertas del mercado sino que tus opciones se reducirán a los productos que te proponga el banco:
- Los de renta fija dan poca rentabilidad actualmente (menos del 3% TAE). Es mucho más interesante cualquier cuenta ahorro, depósito o pagaré
- Los de renta variable pueden hacerte perder dinero ya que no garantizan el capital. De hecho, en los últimos 12 meses las bajadas de los mercados a renta variable han sido estrepitosas, causando muchas pérdidas a los ahorradores con uno de estos planes
- La gran mayoría de estos planes tienen comisiones de gestión que pueden ser altas y deslucir mucho la rentabilidad
- El dinero allí invertido no se puede rescatar hasta el momento de jubilación, enfermedad, invalidez o paro prolongado. Como mucho, es posible pedir un préstamo al banco usando el plan de pensiones como aval
¿A quién no convienen?
Dicho lo dicho, parece claro que los planes de pensiones NO convienen a:
- Personas con sueldos bajos –léase mileuristas–, ya que lo que ahorrarán en fiscalidad es tan poco que no compensa lo que pierden por no estar contratando uno de los mejores depósitos del momento
- Inversores inexpertos. Al contratar un plan de pensiones de renta variable hay que conocer muy bien el fondo/s al que está vinculado para estar seguros de que no perderemos parte de nuestros ahorros con él/ellos. No es como un producto de renta fija (bonos, pagarés, depósitos…) que prometen una rentabilidad y eso es lo que obtendremos al final
- Personas que no están seguras de poder prescindir de esos ahorros hasta su jubilación. El dinero colocado en un plan de pensiones no es controlable ni recuperable antes de la jubilación, a no ser que enfermes o estés sin empleo por un larguísimo período de tiempo. Por eso, si no estás segurísimo de poder prescindir de todo lo acumulado durante décadas, es mejor que inviertas en depósitos a plazo fijo (hasta el 5% TAE) o, si prefieres disponibilidad total del dinero, en cuentas remuneradas (también hasta el 5% TAE)
En cualquier caso, cada persona deberá hacer sus cálculos teniendo en cuenta su sueldo, el IRPF que le aplicarán, cuánto pretende ahorrar, la rentabilidad que ofrezca el plan que elija y en cuántos plazos lo sacará de ahí, comparándolo con cuánto ganaría con un depósito (calculadora de depósito), un pagaré (calculadora de pagarés) u otro producto de inversión.
Mientras el Gobierno no anuncie otro panorama, lo de los planes de pensiones parece algo (1) difícil de calcular y controlar por alguien no experto en finanzas, (2) poco rentable si lo comparamos con otros productos del mercado (sobre todo a renta fija) y (3) sujeto a cambios de legislación en cualquier momento, hacia cualquier dirección.



















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