
A pesar de que todavía existan crédulos que viven en Matrix atiborrados de píldoras azules, cada vez son más los inversores que se despiertan ante un escenario que siempre les pareció ficción. Hasta hoy, la mayoría de la población comulgaba con las versiones oficiales y políticamente correctas (como si la corrección tuviese algo que ver con la política..) que juraban y perjuraban que el sistema financiero y bancario español era solvente. Y es que, para su desgracia, el negocio bancario necesita obligatoriamente aparentar opulencia para seguir existiendo. La esquizofrenia del negocio bancario lleva a banqueros y políticos al surrealismo de negar las evidencias hasta que viene Mr. Market y los abofetea ante todo el mundo.
Tanto es así, que mientras la banca nacional sigue proclamando su mantra de solvencia, seguridad, solidez y demás retahíla de falsedades, las gestoras bancarias se preparan para documentar adecuadamente la salida de países del Euro o la conversión del Euro en otras divisas. Para muestra, este botón extraído de la modificación que está realizando Goldman Sachs de uno de sus fondos de inversión comercializados en España y registrado en la CNMV: “…en el caso de que uno o más países abandone la zona Euro, el riesgo de redenominación de los activos y pasivos de la cartera denominados en Euros que se redenominen en la nueva divisa nacional o en una nueva divisa europea…“. Esto no es ficción ni posibilidades hipotéticas.
Estas son modificaciones legales que se están ya realizando por parte de bancos y demás entidades financieras, ante contingencias quizá inminentes. Si queréis una muestra más, os diré que AllianzSE dejó la pasada semana de asegurar fletes con destino a Grecia, para evitar insolvencias de sus Clientes griegos en el caso de una ruptura. Pronto escasearán los productos de importación en Grecia si las aseguradoras dejan de cubrir los transportes marítimos, a pesar de que puedan seguir pagándolos en euros temporalmente. Así estamos, aunque el discurso político y bancario necesite transmitir una imagen de Disneylandia para poder sobrevivir.
Es lamentable que en el escenario actual, donde los bancos ya han dejado de prestarse dinero entre ellos overnight (o sea, ni una sola noche!) porque no se fían unos de otros, e implementando cambios de redactado en los prospectos de sus fondos de inversión ante la posibilidad de la ruptura de la moneda única, la inmensa mayoría de ahorradores sigan confiando ciegamente sus ahorros en esos zombies con fachadas de cristal. Cristales anti-vandálicos, claro, no vaya a ser que los Sres. Clientes se vayan a despertar de su Matrix un día de estos.

¿Qué probabilidades hay de que el Euro se mantenga íntegro? Por supuesto, las hay, pero dependen de decisiones políticas muy difíciles de justificar para quien depende de los votos. Y lo que nos jugamos, si se produce una contingencia como la ruptura, devaluación, bloqueo, etc. sin estar prevenidos y blindados ante ello, es tantísimo que no podemos asumir ese riesgo.
No nos estamos jugando una cena con los amigos, sino nada menos que el futuro de nuestros hijos y su bienestar. Por remoto, inofensivo o improbable que nuestra píldora azul nos haga ver el escenario de ruptura, debemos prevenir sus efectos negativos sobre nuestro patrimonio, ya que no ello no debe conllevar coste de oportunidad alguno sino todo lo contrario. Y para ello, como siempre en esta Vida, nos van a ofrecer infinidad de soluciones. Algunas rigurosas y efectivas, mientras que otras serán cortinas de humo costosas e ineficientes… o incluso burdos crecepelos mediáticos.
Como siempre decimos, en los tiempos que corren, quien tenga un buen asesor honesto y competente (condiciones sine qua non y por ese orden), tendrá un verdadero tesoro. Hoy más que nunca. Que Dios reparta suerte para aquellos que no puedan contratarla.
Presente y futuro inciertos, sí. Apasionantes, también.



















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