España ha llegado a un punto de no retorno en el que necesita arriesgar e innovar más si quiere salir de esta crisis. Hay que pensar en nuevas soluciones, cosas diferentes. Las políticas “ortodoxas” vistas hasta ahora, de reducir gasto con trazo grueso y aumentar los impuestos llevan a la parálisis y una dinámica negativa. Pocas medidas han incidido en fomentar la reactivación. Aparte de buenas medidas hacen falta ideas que ilusionen y generen optimismo, dinamismo y confianza en la sociedad.
La siguiente propuesta puede que sea simplemente una utopía, quizás irrealizable pero solo pretendo aportar mi piedra al edificio y por lo menos, generar un debate e intercambio de nuevas ideas.
La propuesta es sencilla: reducir por ley la jornada laboral de 40 a 35 horas (12,5% de reducción) para todo trabajador a tiempo completo, con una reducción proporcional del salario bruto. Si no hay trabajo para todos, que puede haber más solidario que compartirlo.
Impactos positivos:
- El primero y más importante, se liberan recursos de las empresas que decidirán donde invertir de forma más eficiente. Buena parte de esos recursos irán destinados a crear nuevos puestos de trabajo para compensar la reducción de jornada. Las empresas podrán crear nuevos perfiles que a lo mejor necesitaban pero no tenían recursos para crear.
Otra parte importante de esos recursos liberados irán destinados a la inversión. En los dos casos tenemos aumentos de productividad: plantillas mejor diseñadas y dimensionada y con mejores estructuras productivas.
- La creación de nuevos puestos de trabajo reducirá los gastos del estado en subsidios de desempleo.
- Los trabajadores tendrán más tiempo libre. Parte de esta masa de tiempo libre se dedicará a adquirir nuevos conocimientos (mejor empleabilidad futura, perfiles de más valor, mayor productividad), dedicar más tiempo a sus hijos (un impulso para mejorar resultados escolares), mayor tiempo de ocio (más bienestar ->más salud -> menos gastos en sanidad y menor absentismo).
- La productividad debería aumentar con la reducción, sobre todo en actividades intelectuales, donde por lo general, menos horas de trabajo implican mayor productividad.
Al haber una nueva oferta de trabajo habría más posibilidades de cambiar de trabajo y progresar. Hay mucha gente que actualmente se siente atrapada en sus trabajos. Que haya oportunidades aumenta la eficiencia del mercado laboral.
- La cantidad de nuevos puestos de trabajo generada redunda en una aumento del valor de los nuevos empleados. Un trabajador con un año más de experiencia, es más valioso que sin ese año de experiencia (más productivo, más empleable, etc.). Si multiplicamos eso por toda la cantidad de nuevos trabajos tenemos un gran aumento en el valor del capital humano de todo el país.
Especialmente importante para quienes buscan su primer trabajo y romper la paradoja del necesito experiencia para encontrar
trabajo, pero si no encuentro trabajo nunca tendré experiencia.
- Y quizás lo más importante pero lo más difícil de valorar: cambiaría la tendencia de negatividad imperante. Habría dinamismo en la sociedad, nuevas oportunidades, optimismo, ilusión.
El mayor inconveniente es sin duda es la reducción de ingresos en los empleados, sobre todo para aquellos que ya tienen problemas para llegar a fin de mes. Es un problema que podría ser mitigado con bajadas de impuestos (si ahorramos en subsidios) o posibilidades de acceder a un trabajo mejor pagado gracias a las nuevas oportunidades. En general, creo que el balance para la sociedad en su conjunto sería muy positivo. Lo más importante es conseguir cambiar la tendencia depresiva actual.
Sin embargo en España veo un riesgo enorme para aplicar esta medida, y es el tradicional fraude con las horas extras. El abuso de las horas extras no remuneradas es generalizado. La medida no serviría de nada si los empresarios pretenden compensar la reducción de jornada laboral con horas extras gratuitas. Por ello sería necesario al menos dos cosas:
- Tolerancia cero con las horas extras gratuitas. Y de paso acabar con esa costumbre tan insana de alargar artificialmente la jornada laboral, incluso cuando no es necesario.
-Subir la remuneración de las horas extras, para forzar nuevas contrataciones cuando sea necesario en vez de compensar con más horas extras a los empleados existentes.
Pero el éxito de esta medida solo podría obtenerse con una mentalización de todos: empresarios, trabajadores y sindicatos, de que este es el camino que beneficiaría a todos. Que puede tener inconvenientes y dificultades para todos en el corto plazo, pero a largo plazo todos ganamos.



















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