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Reforma laboral y competitividad

reforma laboralParece que no podemos hablar de otra cosa en estos días. Numerosos autores de todo tipo nos informan sobre las medidas de esta enésima reforma laboral. A excepción de una minoría, todos se limitan a advertirnos sobre lo perverso del nuevo sistema, los derechos que perderíamos como trabajadores con la nueva norma, si la misma creará o destruirá puestos de trabajo, si ayudará o no a salir de la crisis,…

 

Todo esto son opiniones personales muy respetables ya que la verdadera dimensión de la misma la sabremos pasados algunos meses o un par de años, tal vez.

Por una parte, es indiscutible que la reforma pone en manos de las empresas un mayor poder de maniobra en cuestiones básicas de las que depende su propia subsistencia; entre ellas, la movilidad geográfica y funcional, más poder a la hora de ofrecer salarios, resolver conflictos laborales, abaratamiento de dichos procesos, menor poder a los sindicatos y representantes de los trabajadores, descuelgue de los convenios colectivos, eliminación del oligopolio de formación entre empresarios y sindicatos,… No nos engañemos al pensar que las empresas desde estos momentos pueden despedir con mayor facilidad y a un coste inferior. Pero tampoco nos engañemos si consideramos que no nos empezamos a acercar a las condiciones laborales de los países de nuestro entorno; de hecho, los puestos de trabajo aún tienen más protección incluso si nos comparamos con países famosos por su supuesta protección social como Suecia.

Pero eso forma parte de la necesaria flexibilidad en la toma de decisiones empresariales y por extensión a la salida de la crisis.

No pretendo entrar en la materia de que si esto es positivo o no para el empleo en sí mismo, sino que como economista, me veo obligado a analizar esta reforma desde el punto de vista de la economía y la competitividad de nuestro tejido productivo. Básicamente me centraré en dos aspectos: flexibillidad y formación, dos cuestiones relevantes que los más críticos a la reforma han obviado. Ambas son claves para la mejora de la competitividad.

Si somos conscientes que nuestra economía adolece de falta de competitividad y que ésta es indispensable para salir de la crisis y crear nuevo empleo, debemos comprender que la competitividad depende de la flexibilidad en la toma de decisiones en las empresas. El ejemplo lo describe muy bien Luis Garicano en un artículo publicado en FEDEA, donde usa un caso muy sencillo de una empresa de 250 trabajadores que entra en serios problemas por causa de la crisis. Tiene la alternativa de empezar a despedir con los dementes 45 días y 42 mensualidades máximas de indemnización por cada trabajador que establecía la normativa anterior. Lo más habitual estadísticamente es que la empresa no pueda hacer un ajuste adecuado (o no puede despedir a las personas necesarias o sólo lo hace parcialmente) y tampoco pueda reducir jornadas porque la rígida legislación laboral no se lo permitía; sólo le queda esperar a ver si la situación económica general mejora, cruzar los dedos y salvar la empresa. Si no mejora, y este es el caso de los últimos 54 meses, veremos quebrar esa empresa en un futuro próximo y 250 trabajadores se sumarán a las listas de desempleados.

O eso, o dotamos al sistema de mecanismos de ajustes donde éstos no consistan únicamente en producirlos por parte de la cantidad de trabajo, es decir, con más desempleo, sino por parte de los horarios, las reducciones de jornada, la mayor facilidad de movilidad geográfica y funcional, de forma que se mantenga el mayor número de puestos de trabajo. Eso es precisamente lo que pretende la reforma laboral.

Podemos asombrarnos que a pesar de tener una tasa de desempleo casi del 23%, las jornadas laborales de las personas que conservan sus puestos de trabajo se han incrementado en los años. Justo lo contrario de otros modelos laborales, como el alemán, austríaco,…, donde los ajustes se producen mediante la reducción de las jornadas laborales, y no mediante el despido. Fue famoso el caso en 2008 del fabricante ruso de vehículos LADA: hasta ese momento tenían tres turnos y toda la población dependía de esa factoría. Ante la bajada de las ventas, estaban obligados a eliminar uno de los turnos. A partir de ese momento se abrían sólo dos posibilidades: o se despedía a un tercio de la plantilla o las jornadas de todos los trabajadores se reducían en ese mismo porcentaje. Por supuesto, el sueldo también lo hacía en la misma proporción. Los trabajadores votaron por unanimidad. Actualmente la fábrica sigue produciendo, nadie está en paro y la gente vive muy bien con un simple ajuste en su nivel de renta y consumo.

En España son muchas las empresas, normalmente pequeñas, que han conseguido eso mismo estando de acuerdo la totalidad de la plantilla. Pero esa negociación se ha hecho a espaldas a negociaciones colectivas, sindicatos,… Se trata normalmente de empresas donde los trabajadores son profesionales cualificados y entienden perfectamente que es preferible cobrar un 15-20% menos que ver a un 15-20% de sus compañeros en la calle. Este caso no es la norma.

Por otro lado, los críticos a esta reforma parece que no entienden la idea que la empresa tiene otros costes por el despido de una persona que los propios del proceso. Hay que pensar que para muchas empresas, los costes de formación de los empleados son elevados y que prescindir de ellos supone una pérdida importante de tiempo y dinero de formación, amén de los costes producidos en errores y fallos que ha tenido que soportar la empresa durante todo ese tiempo.

Por supuesto, estos costes no son iguales para todo tipo de empresas: quienes más lo padecen son las empresas más tecnificadas, donde el conocimiento es básico a la hora de desarrollar sus tareas. No digamos nada de empresas donde el papel investigador forma para de sus objetivos sociales.

Muchas otras empresas menos tecnificadas, la inmensa mayoría de las PYMES y autónomos, responsables del 95% de nuestro tejido productivo, tienen unos costes de aprendizaje menores o mucho menores. Estamos hablando de puestos de trabajo de media o baja cualificación para los que se puede acceder con unos pocos días u horas de formación y práctica.

En cualquiera de los casos anteriores, sólo hay un puñado de empresarios lo suficientemente estúpidos para dejar escapar el talento que tienen a su alrededor y al que han contribuido a crear.

Respecto a la formación, creo muy importante que se haya incorporado la idea de obligar a la empresa a respetar 20 horas anuales a la formación de su personal en aspectos propios de su puesto de trabajo. Supone un coste añadido a las empresas, que en muchos casos están al borde de la insolvencia, pero creo que es importante introducir la idea de la formación para todo tipo de empresas y darle el papel relevante que ésta tiene en el incremento de competitividad que necesitamos. No se trata de dar una gran importancia a esas escuetas 20 horas anuales (un servidor usa esas mismas para mi formación sólo en una semana, cada semana del año), sino al cambio obligado en la mentalidad de los empresarios y trabajadores.

Sin embargo, al igual que Luis Garicano, estoy de acuerdo en que se ha desaprovechado la oportunidad de dotar al sistema de una legislación laboral realmente eficiente, simplificando la maraña de contratos, eliminando la dualidad existente entre la sobreprotección de los contratos fijos y la inexistente en los temporales. Prefiero pensar en positivo y considerar esta reforma como realizada con carácter de urgencia (los mercados nos observan y no podemos permitirnos pagar una deuda pública a precio griego o portugués) para dotar a las empresas de flexibilidad y reducir la pérdida de puestos de trabajo. Dicha simplificación debe venir en un futuro próximo.

Manuel Caraballo Callero

Autor del Blog de Manuel Caraballo

Economista de Izadi AG

Twitter @izadiAG



Conversación

15 comentarios

  1.    Responder

    “Pero tampoco nos engañemos si consideramos que no nos empezamos a acercar a las condiciones laborales de los países de nuestro entorno; de hecho, los puestos de trabajo aún tienen más protección incluso si nos comparamos con países famosos por su supuesta protección social como Suecia”.

    Esto lo leo continuamente, sin que nadie lo justifique. Después de haber trabajado en Francia y en Suiza, mi impresión es muy distinta.

    ¿Sería mucho pedir que alguien pusiera una tabla comparativoa con los principales paises de la OCDE y/o del eurogrupo, detallando las condiones laborales de cada uno, para que pudieramos ver de verdad que no es una trola?

  2.    Responder

    ¿Cómo es el modelo laboral de IKEA en España?

  3.    Responder

    La nueva reforma laboral al introducir la capacidad de cambiar turno, sueldo, horario generará más casos de mobbing o la menos los empresario intentará forzar la dimisión voluntaria de muchos trabajadores que sólo tendrán derecho a 20 días por año trabajado y 9 mensualidades como máximo.

    Un desastre!!!

  4.    Responder

    Con 5.000.000 de parados y camino de 6.000.000, España no tiene un problema de salida del mercado laboral, si no de entrada. Quiza lo tuviera en época de expansión, pero ahora no.

    El principal efecto de esta reforma sera profundizar en la caida del consumo a traves de dos vias: aumento del paro, con menor indemnización y desapalancamiento y ahorro de las familias, por temor al futuro. Se supone que esto hara disminuir las importaciones y el déficit corriente.

    Se podía haber optado por otras vías, pero se ha escogido la que causa mayor sufrimiento social. Es lo que tiene una sociedad en que no se dicen las cosas por su nombre.

  5.    Responder

    La nueva reforma dota a nuestro mercado laboral de una legislación mas flexible y al libre albedrío del empresario, pero que no supone una mejora en la competitividad de nuestro país, pero si que creo que con la formación se pude realizar siempre y cuando esos fondos se usen para esa finalidad y no para cumplir expediente, como se ha hecho hasta la fecha.

  6.    Responder

    ¿pero quien ha dicho que la reforma laboral iba a genera empleo? Todo el mundo habla de ellos como si alguien hubiera prometido que iba a generar empleo.
    La mejor noticia es que sindicatos y patronal pierden peso, ellos ya sabemos desde hace algunos años que no son capaces de generar empleo ni de solucionar la crisis, al resto al menos le podemos dar el beneficio de la duda.

    depositos bancarios

    1.    Responder

      Pues ayer sin más lejos lo volvimos a escuchar en el congreso de los diputados de boca del gobierno.

  7.    Responder

    Yo también conozco casos en España de empresas pequeñas que han hecho algo parecido a lo de LADA. Esto se podía hacer sin necesidad de la nueva reforma laboral, que lo que hace es dotar al empresario del suficiente poder para actuar unilateralmente a la hora de modificar cualquier condición de trabajo de cualquier asalariado en concreto. Este último solo podrá optar por comerse el plato de lentejas o irse con 20 días de indemnización.

  8.    Responder

    Antes de esta reforma la empresa en que trabajo se enfrentó a situaciones críticas que su pusieron un descenso de la actividad importante, por causas ajenas a nuestra gestión, lo que obligo a reducir la plantilla y desde luego no se pagó 45 días por año ni tres anualidades. Y eso que la antigüedad era superior a los 20 años.
    Obviamente había que demostrar documentadamente el por qué se tomaban esas decisiones y la justicia nos dio la razón siempre.
    Ahora es cierto habría sido más fácil y no forzosamente mucho más barato.
    Personalmente no creo que esta reforma reduzca el paro, más bien facilita el despido y eso a la corta, crea más paro. Si hay más paro y menos capacidad de compra, habrá menos consumo, menor crecimiento de la economía, mas deficit ( o más miseria, si es que se quiere controlar el deficit) y … así sucesivamente.
    En cualquier caso, pronto veremos sus resultados, pero creo que nos pareceremos más a Grecia que a Suecia.
    Ojalá me equivoque…

  9.    Responder

    La realidad de las grandes empresas españolas creo que dista un poco de la opinion de M. Caraballo en este articulo. La especializacion que han conseguido de sus empleados (a base de formacion y por supuesto experiencia) actualmente no vale casi nada. El grado de especializacion de una Empresa se mide sobre todo por el nº de titulados y/o tecnicos superiores que tiene; y si ademas estos tienen experiencia mejor pero como 2º requisito. A partir de estas premisas, es mejor y mas rentable tener dos empleados por un coste inferior a uno de plantilla pero con mas experiencia. Se abre la veda para la creacion de empleo.

  10.    Responder

    Bueno, este artículo no hay por donde cogerlo. Habla de una imaginaria empresa donde las cosas se hacen desde el punto de vista ético a la perfección, incluido todo lo que hace referencia a sus trabajadores. Y la realidad empresarial española dista mucho de eso.

    La realidad es que la cultura empresarial española es cutre y proclive a la picaresca. Y para eso estaba la legislación laboral que protegia al currante. Esto no es Suecia ni nunca lo será. Menos mal.

    Respecto a Lada, ¿Puede el autor comentar cuantos Ladas ha visto últimamente circulando por las calles de España?

    1.    Responder

      Yo opino lo mismo.Lo que es obvia intencionadamente en este artículo es el nivel de protección social de otros países. Si bien es cierto que para evitar despidos, en muchos países se ha optado por una reducción de la jornada, no se dice que el Estado subvenciona esta parte del sueldo mediante ayudas o parte del propio subsidio de desempleo.POr no hablar de los sueldos en estos países.A mi si me bajan un 20 por ciento el sueldo no puedo vivir. POr eso me hace gracia la parte del articulo donde dice “Los trabajadores votaron por unanimidad. Actualmente la fábrica sigue produciendo, nadie está en paro y la gente vive muy bien con un simple ajuste en su nivel de renta y consumo” El autor miente deliberadamente para defender una determinada ideología económica que se llama neoliberalismo….

  11.    Responder

    El gran error es focalizar la recuperacion economica en esta reforma, cuando no lo es…. es conveniente pero no es la clave de la boveda… y lo peor son los que se han creado una “reputacion” con este ruidito de fondo…. oportunismo se llama.

    El problema de la economia hispana es de concepcion, de base, no de normativa, que angustia por la complejidad pero es solo papeles… aqui lo que no salen son los numeros.


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