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De la esclavitud a la robótica. Evolución de los sistemas laborales.

robots trabajoEl otro día un amigo me expresaba su deseo que la robótica avanzara lo suficiente como para que pudieran realizar casi todos los trabajos físicos y manuales y liberarnos de dichas tareas para siempre. Sería como tener un esclavo a tus órdenes – me dijo.

Eso me llevó a pensar como cambiaría la economía el hecho de disponer de una tecnología robótica suficientemente avanzada como para cubrir gran parte de la fuerza laboral mediante robots. Realmente este tema daría para hacer un tratado de 20 tomos si se quisiera tratar en profundidad. Aquí me limitaré a explorar las relaciones entre “propietario” y “fuerza laboral” de forma somera y algo provocativa.

Principios básicos:

Primero unos principios básicos que, aunque conocidos por todos,  me servirán de urdido para tejer mi discurso.

Toda actividad económica es iniciada por un “propietario” -permitirme llamarle así- que pone un capital -ya sea porque lo posee o porque se compromete a devolverlo- y lo expone a un riesgo a cambio de un beneficio esperado. En una unidad de producción -lo que comúnmente llamamos empresa- el capital se invierte en bienes -edificios, maquinaria, etc.- y en costes de producción -alquileres, sueldos, materias primas, etc. El riesgo asumido es, por un lado, que los costes de producción sean superiores a los ingresos conseguidos por las ventas y que los bienes pierdan valor -por envejecimiento o por razones de mercado- y que estos no sean cubiertos por los beneficios.

Así pues, tenemos dos tipos de gastos que asumen dos tipos de riesgos diferentes. Los gastos corrientes, que una vez hechos no pueden recuperarse, y por tanto deben ser cubiertos por los beneficios en su totalidad, y los gastos de inversión, que pueden recuperarse total o parcialmente con la venta del bien. Dentro de los gastos de inversión hay una parte que ya se sabe que se va a perder, al que se denomina amortización. Esto es, si compramos una maquinaria que sabemos que tiene una vida útil de 10 años, al cabo de estos el valor residual de esa máquina será muy bajo o nulo -para chatarra. Por contra, si compramos un edificio este tiene una durabilidad mucho mayor y al final siempre nos queda el valor del suelo, que puede estar sujeto a los avatares del mercado.

Así, substituir mano de obra por robots es equivalente a substituir gastos corrientes por gastos de inversión. ¿Hasta que punto es esto factible en una sociedad y que efectos tendría?

Un poco de historia:

Paradójicamente el ejemplo más similar a una economía “robotizada” la podríamos encontrar en la antigua Roma y su economía “esclavista”. Si lo pensáis bien, desde el punto de vista económico, un esclavo es más parecido a una máquina que a un empleado. Es necesaria una inversión inicial, ya sea comprando el esclavo o criando un hijo de esclavos durante varios años hasta que es productivo. Si tienes exceso de esclavos, puedes venderlos y recuperar buena parte de tu inversión. También con los años, a medida que envejecen, van perdiendo parte de su valor de mercado. A cambio de tu inversión, el gasto de “mantenimiento” es bastante bajo -alimentarle lo justo- y su capacidad de trabajo máxima.

También tenían algunos inconvenientes que no tienen las máquinas. Si enfermaban y morían, perdías toda tu inversión. Si no tenías trabajo suficiente para todos ellos -en invierno hay poco trabajo en el campo- necesitabas seguir alimentándolos, a diferencia de una maquina que, si está apagada, no genera gastos.

¿Qué tal funcionaba la economía romana?

Pues mientras el imperio se expandía, y aumentaba la cantidad de zona cultivable disponible, la oferta de esclavos era alta -por las capturas en las conquistas- y la mano de obra “libre” comparativamente escasa, el sistema esclavista prosperó y generó grandes fortunas, contribuyendo en gran medida al éxito del Imperio Romano. Sin embargo, en cuanto la expansión se frenó, los esclavos capturados eran escasos, y el aumento de la población hacía más asequible la mano de obra y menos abundante la disponibilidad de campos fértiles, su sistema económico -su ventaja competitiva- se fue derrumbando y la esclavitud fue disminuyendo. Se calcula que en los momentos de máxima expansión, los esclavos fueron entre el 20% y el 30% de la población de Roma.

Parece ser, que la esclavitud solo era buen negocio si los esclavos eran suficientemente baratos, pero que criarlos desde pequeños no era muy rentable.

Este esquema se ha repetido a lo largo de la historia. Muchos recursos que explotar y facilidad para capturar nuevos esclavos impulsaron la economía europea durante el colonialismo.

Sin embargo, al aumentar la población, el sistema de “contratar” mano de obra resulta mucho más beneficioso que tener un esclavo. Uno no tiene que invertir ninguna cantidad inicial, si tu actividad requiere mucha mano de obra en momentos puntuales -como los trabajos agrícolas- los puedes contratar cuando los necesitas -temporeros- y el resto del tiempo no tienes que pagarles y estos se tienen que buscar la vida. De esta forma se producía una distribución del trabajo mucho más óptima y más flexible. Durante el invierno, el temporero podía dedicarse a hacer cestos, cerámica o lo que más rentable le fuera, por contra el propietario de esclavos tenía que buscar él estas ocupaciones “fuera de temporada” y no siempre acertaba en las más productivas. Es por eso que los esclavos se los ha utilizado principalmente en actividades de mano de obra intensiva y continua como la minería.

Es más, en periodos de escasez, el amo tiene que seguir alimentando a los esclavos si no quiere perder su inversión, mientras que si se despide la mano de obra y esta acaba muriendo de hambre no supone ninguna pérdida de capital para él. En definitiva, el beneficio de la flexibilidad de la mano de obra superaba con creces los bajos costes “salariales” de la esclavitud.

Quizás nos gustaría pensar que la esclavitud se abolió porque como seres humanos hemos evolucionado moralmente y hemos dejado de admitir dichas prácticas, sin embargo es mucho más verosímil que haya sido simplemente porque es económicamente mucho más rentable para el conjunto de la sociedad tener asalariados que tener esclavos. En la guerra de secesión de EEUU, no ganó el norte porque estos lucharan con más ahínco y por unos principios más nobles, sino porque su sociedad, basada en la mano de obra y no en la esclavitud, tenía una mayor capacidad de producción que los estados del sur.

Claro que para que sea rentable la mano de obra, esta tiene que estar dispuesta a trabajar a un precio suficientemente reducido. Si los bosques están llenos de caza y frutos, y la disponibilidad de tierra es suficientemente alta para que cada uno tenga para cultivar y cubrir sus necesidades, nadie va a querer trabajar para hacer lo mismo que puede hacer por su cuenta.

Se requiere, por tanto, cierta escasez de recursos, ya sea real o provocada, para “motivar” a la mano de obra a aceptar condiciones de trabajo “rentables”. La manera de crear esa escasez es la de concentrar la propiedad en pocas manos. Es lo que sucedió en la Edad Media. Unos pocos aristócratas se repartían las tierras y obligaban a trabajar a los siervos en condiciones casi peores que los esclavos.

A medida que la población fue creciendo, la necesidad de concentrar la propiedad en unos pocos ya no existía, pues había mano de obra suficiente, y las sociedades que permitieron más libertades y cierta redistribución, con el surgimiento de la burguesía, prosperaron más, ya que más propietarios implicaba mayor optimización de los recursos y mayor competencia entre productores. Una vez más, las libertades crecen porque propician un sistema económico más próspero.

Más tarde llegó la revolución industrial, con lo que ya no era necesaria tanta mano de obra. Esto siguió alentando la repartición de la propiedad, pero a la vez aumentó los salarios ya que, al aumentar la capacidad de producción, por un lado el coste de la mano de obra ya no es tan determinante y por el otro alguien tiene que comprar toda esa producción, y que mejor que crear una clase media con suficiente poder económico. La gente ya no trabajaba para llevarse el pan a la boca, sino para alcanzar un estándar de vida bien visto por el resto de la sociedad. Las máquinas suprimieron los puestos de trabajo más constantes y repetitivos, mientras que los trabajadores se fueron desplazando a trabajos en los que la complejidad, diversidad o flexibilidad requerida no justificaran el diseño y desarrollo de una máquina para tal fin.

¿Cómo va a afectar la introducción de robots a la economía?

Un robot no es más que una máquina que puede realizar trabajos más complejos, más diversos y de forma más flexible que una máquina convencional. Así, el típico robot de la industria del automóvil, que solo pinta o hace soldaduras, no hay que modificarlo con cada modelo de coche sino que se puede adaptar tan solo reprogramándolo. Pero los robots de los que hablaba mi amigo van un paso más allá. Deben ser máquinas que sean capaces de realizar trabajos tan complejos, diversos y de forma tan flexible como las personas.

Vamos a suponer que el futuro mercado de robots tiene una estructura similar a la de los ordenadores, es decir el “hardware” es de propósito general y posee una “software” base, o sistema operativo, con inteligencia artificial genérica – reconocimiento de voz, visión artificial, etc.- pero que, al igual que las personas, no es capaz de realizar todas las posibles tareas u oficios si no se le instala un software adicional para dicha tarea.

Así podríamos comprar un robot con la capacidad “preinstalada” de realizar la limpieza de la casa, pero que no sepa como arreglar un grifo, por ejemplo. Para arreglos de fontanería habría que instalar un software adicional que le capacitara para ello.

Lógicamente, dada la capacidad de inteligencia de dichos robots, estos tendrían cierta capacidad de aprender directamente de las explicaciones de un humano, por lo que ese conocimiento adquirido se podría “empaquetar” e instalar en otros robots sin que necesiten que se les enseñe uno a uno.

Todo el resto de productos se diseñarán pensando en los robots. Cuando compremos un electrodoméstico vendrá incluido un manual de instrucciones para robots, es decir, el software para que nuestro robot sea capaz de utilizarlo correctamente. Más que electrodomésticos serán periféricos para los robots. Por ejemplo, compraremos un horno y nuestro robot personal sabrá utilizarlo y limpiarlo correctamente desde el primer momento. Además se incluirán recetas de cocina al horno para que le saquemos el máximo provecho. Quizás ni siquiera pueda ser utilizado por un humano, no tendría botones, ni indicador alguno, excepto quizás para indicar si el horno está caliente y es peligroso tocarlo, ya que el robot podrá comandar al horno inalámbricamente y no precisará de ninguna interfaz humana. Sería tan absurdo como querer tener una impresora con teclado, por si la queremos usar como las antiguas máquinas de escribir.

Las factorías tendrán ejércitos de robots capaces de fabricar todo tipo de cosas, por distintas que sean. Una semana pueden dedicarse a montar televisores y la siguiente ventiladores. Tenderán a ofrecer la máxima flexibilidad de productos a fabricar, para garantizarse al máximo la ocupación y la productividad. Como todas las fábricas tendrán robots equivalentes unas de otras, un fabricante puede encargar un trabajo a una este mes, y a otra diferente el siguiente. Las únicas limitaciones serán las herramientas necesarias para realizar cada producción, pero dentro de ciertas tipologías de trabajo, los productos pueden ser cambiados de fábrica muy rápidamente, pues los robots se pueden reprogramar con total flexibilidad.

Al ser tan flexibles, a pesar de ser un gasto de inversión podrán ser convertidos en un gasto corriente a un coste relativamente bajo mediante “leasing”, ya que si dejan de ser necesarios serán fácilmente colocables en otra empresa aunque produzca cosas totalmente diferentes.

El factor diferenciador de una sociedad robotizada es que los conocimientos y habilidades (el “know-how”) se podrán transmitir por Internet. Ahora, cuando un particular o una empresa necesita un especialista -para realizar una reparación, por ejemplo- o se desplaza la persona o se desplaza el aparato a reparar. Por contra, en un futuro simplemente se podrán enviar los conocimientos de reparación por Internet a un robot local para que realice el trabajo.

Por ejemplo, si un industrial quiere  fabricar un pedido para entregar en EEUU podrá mandar los conocimientos de fabricación a una factoría del propio país destinatario si así le conviene por los costes de transporte. Toda fabricación se volverá altamente flexible, no solo en el qué y el como, sino en el donde se fabrica. Por tanto, no será necesario concentrar toda la producción en un solo lugar en grandes factorías, sino que se podrá realizar una producción distribuida por todo el mundo.

Al ser tan barato producir, los factores clave de la economía serán las materias primas, la logística y, sobre todo, la propiedad intelectual.

¿Qué entorno laboral propiciará la generalización de la robótica?

Está claro que puede tomar muchas formas, igual que ahora. Desde una concentración de la propiedad en unos pocos y una mayoría “marginada” sumida en la pobreza, hasta una mayor repartición de los bienes y en la que la población tiene mucho tiempo libre. De todas formas dejadme que me aventure a hacer una predicción bastante atrevida.

Aquí la clave es ver que sociedad sería más productiva y eficiente, la cual se acabaría imponiendo a la larga a las demás formas de repartición de la riqueza. Una repartición muy desigual no sería muy eficiente ya que una buena parte de la población quedaría fuera de la economía -excepto para su autoabastecimiento- y por tanto tampoco consumirían muchos productos. De poco sirve tener una alta capacidad de producción si luego no tienes a nadie a quien vender. Una repartición totalmente igualitaria permitiría un mayor consumo, pero faltarían incentivos para que la gente hiciera trabajos productivos. El equilibrio, creo yo, se situaría en una sociedad donde la propiedad está más repartida que hoy, pero en la que las convenciones sociales estimulen a la gente esforzarse para conseguir mayores ingresos.

Para entender como se va a producir esta distribución de riqueza hay que entender que en dicha sociedad, la mayor parte de los bienes no serán en forma de capital, ni de plantas de producción, sino que serán “propiedad intelectual”.

Al existir fábricas capaces de fabricar cualquier cosa de forma flexible, el introducir un nuevo producto en el mercado requerirá mucho menos tiempo y mucho menos capital, ya que una vez diseñado se podrá mandar a producir sin ninguna gran inversión en cualquier factoría del mundo. Emprender un nuevo negocio será mucho más asequible y requerirá de mucha menos infraestructura y personal, de forma que el emprendedor se podrá concentrar más en su producto y menos en la gestión.

Tomen ejemplo de lo difícil que era hace unos años comercializar un programa de ordenador. No solo había que desarrollarlo, sino que había que editarlo y distribuirlo a los clientes potenciales, necesitando gran cantidad de recursos e intermediarios. A día de hoy, cualquier chaval puede realizar una aplicación, publicarla en una “App Store” y llegar a miles de clientes en muy poco tiempo. Ahora imaginen que se pudiera hacer lo mismo con casi cualquier producto. Pues eso será así en un futuro no muy lejano.

Por tanto habrá más empresarios, cuyo principal activo será la propiedad intelectual, que gestionarán pequeñas y medianas empresas de ámbito global.

Para que esto suceda, la legislación sobre la propiedad intelectual será de la máxima importancia. Deberá ser una legislación que maximice la creatividad y la diversidad. Una legislación que si bien proteja la propiedad intelectual, cree un ambiente con suficiente libertad como para no coartar la creación. Además tiene que ser una legislación clara, transparente y fácil de aplicar, exenta de burocracia que acabe limitando el acceso a la propiedad intelectual a la gente.

Registrar una propiedad intelectual debería ser, por tanto, un proceso barato, sencillo y no sometido a ningún monopolio, público o privado. La duración de estos derechos debe ser bastante limitada en el tiempo. Este registro debería incluir toda la información, y no solo esquemas o conceptos generales, para poder reproducir el producto una vez caducados sus derechos. Esto incluye planos detallados y el código fuente del software que incluya el producto, así como el software para fabricarlo.

Determinar cual es la duración óptima para la protección sobre la propiedad intelectual – ya sea de patentes o copyright – no es algo fácil ni evidente. Por un lado, una protección demasiado corta va a impedir desarrollar nada que necesite mucho tiempo para llegar al mercado o para recuperar la inversión. Para poner un ejemplo, actualmente una patente sobre un medicamento dura 20 años. Si descubres un medicamento que es útil para millones de personas, probablemente en 5 años habrás amortizado el desarrollo, pero si el medicamento es imprescindible a unos pocos cientos – para una enfermedad rara – entonces aún después de 20 años no habrás recuperado tu inversión. Por tanto, la duración de la patente está sesgando la investigación médica hacia productos que tengan una demanda muy extensa – por ejemplo, cosméticos- en contra de otros productos minoritarios – cura para un síndrome minoritario.

Ya en la actualidad vemos que las leyes de la propiedad intelectual están desfasadas y nada acordes con la realidad actual. En los próximos años va a resultar clave el desarrollo de nuevas legislaciones sobre la propiedad intelectual que optimicen ese nuevo sistema económico. Aquél país que acierte con la mejor legislación saldrá con ventaja en su viaje hacia el futuro.

Además, la sociedad más productiva será aquella que permita desarrollar sus proyectos a los que sean más creativos. Dado que el pico de creatividad de las personas se da entre los 20 y los 40 años, será fundamental que se fomente la integración de los más jóvenes. Además, al aumentar tanto la capacidad de producción, las jubilaciones no se verán tan limitadas por la cantidad de trabajadores que cotizan y lo más óptimo sería que la gente se jubilase pronto, -a los 50/60 años, al menos parcialmente- una vez se ha superado la edad de mayor creatividad intelectual, para dar paso a las siguientes generaciones. Esto permitiría estabilizar la población mundial, o incluso disminuirla progresivamente, y de esta manera solucionar el problema de los recursos finitos del planeta.

Quizás sea una visión un poco idealista, pero parte de la convicción que resulta más óptimo económicamente dominar a la población con el consumismo que con la esclavitud. Y por eso los poderosos lo permitirán.



Conversación

11 comentarios

  1.    Responder

    Excelente articulo. Esto si es algo productivo, pues si los gobiernos se esforzaran por invertir siquiera 1% de sus recaudaciones solo para crear, producir, mantener y modernizar todo tipo de robots que sirvan para realizar todo tipo de trabajo desempeñado por humanos para que vivamos como reyes, y por que no hacer androides/robots capaces de realizar actividades humanas, todo es posible para la ciencia hasta que se pruebe lo contrario.

  2.    Responder

    Muy buen artículo y muy interesante el análisis histórico, aunque yo le podría una pega y bien gorda. Estamos suponiendo que las élites son totalmente racionales y pueden “permitir” o “no permitir” el consumo. Sin embargo el cambio de esclavo a trabajador asalariado no se dio de forma racional, mediante un análisis coste – beneficio, se dio un colapso del anterior sistema, una disminución muy acusada de la producción y de la población que se prolongó durante más de doscientos años. Viendo la cuestión desde esa perspectiva seremos más conscientes de los riesgos y de los problemas que podemos enfrentar.
    http://laproadelargo.blogspot.com

    1.    Responder

      Bueno, creía que ya había dejado claro que la evolución económica no es algo racional, sino causal (vease el ejemplo de la guerra civil americana).

      Hay que tener en cuenta que no existen unos solos "poderosos", si no que hay varios y que toman decisiones diferentes. Eso permite cierta evolución "irracional" de las sociedades simplemente por prueba y error.

      1.    Responder

        que si macho, ni caso que lo has clavado!!! da para un relato corto

      2.    Responder

        Interesante asunto.

        Pero sigo sin ver cual será la alternativa para la multitud de analfabtos tecnológicos que perdearán su empleo y no serán capaces de generar ingresos por sí mismos. Entre ellos me hallo.

        Son muy pocos los cualificados para crear, diseñar o inventar algo vendible que pueda interesar a los demás.

        No veo otra solución que crear también un robot repartidor de subsidios para que los nuevos incapaces tengan cubiertas las necesidades básicas.

        Los neoincapaces seremos los pobres del siglo XXI. Nuestro consuelo residirá en que vamos a ser un montón y ya se sabe que mal de muchos…

  3.    Responder

    Vamos, mejor un ratón que corre tras una zanahoria que un ratón que corre tras un palo. Pero ratón, al fin y al cabo.
    Porque, como dices, es lo que permitirán los poderosos.Y, por qué existen los poderosos? Por que hay ratones.
    Así que yo creo que es mejor solución cortarles el gaznate a los poderosos, ya, hoy.

  4.    Responder

    La gran mayoría de la población infra-formada para ser "productivos" en esa sociedad robótica-intelectual solo tendrían una salida: oferta sexual (a menos que los robots lleguen a ser tan realistas como un humano).

  5.    Responder

    Diría que el artículo lo ha escrito demasiado pronto, no ha reflexionado demasiado. A cogido la idea de los robots y se ha puesto a compararla con el mundo actual. No ha hecho más que describir el mundo de dentro de 10, 20 años. Cada vez las máquinas hacen más el trabajo de la gente.

    Las primeras máquinas sacaron a la gente del campo y ese desempleo se cubrió con empleos en servicios en las ciudades. Se inventaron trabajos innecesarios o bien se fomentó un consumo fuera de toda lógica y dañino con tal de mantener el sistema productivo.

    Ahora las máquinas llegan a todos los rincones y crean un nuevo desempleo. Pero esa gente ya no tiene donde ir, no hay forma de inventarse nada pues de todas formas lo harían nuevas máquinas. Maquinas es igual a desempleo. Pero las máquinas no son malas, malo es el sistema que no sabe transmitir el beneficio de las máquinas a las personas. Y todo suele ser porque se sigue con la mentalidad de maximizar los beneficios económicos en vez de limitarse a cubrir las necesidades humanas.

    Entonces, una sociedad altamente robotizada, a la que nos dirigimos inevitablemente, hará que se parezca muy poco a la actual:

    Algo es caro si es escaso. Con esta tecnología habría suficiente abundancia y el dinero no tendría sentido, sólo habría que ir a la tienda a coger lo que te hicera falta. Y por tanto, intentar aplicar leyes o cualquier lógica actual carece de sentido porque todo gira en torno al dinero. hay que inventarse todo desde cero.

    Para un análisis más realista donde las máquinas hacen casi todo el trabajo: 'Un mundo sin dinero'. Aunque algunas cosas ya las cambiaría por elementos que he leido en otros artículos que también se han dado cuenta que en el futuro el dinero carecerá de sentido. http://ideasdeotraepoca.blogspot.com/2009/03/un-m

    Pero claro, como le suelo decir a mis conocidos, de nada sirve una solución para un problema que no se conoce. El problema es que la sociedad actual no tiene futuro y la gente aun no es conciente de esto y por eso ofrece tanto rechazo a ideas locas. Yo no digo que no parezcan locas pero peor es intentar que lo que hay siga funcionando.

    Unos videos cortos que introducen a los problemas actuales sin los cuales no se pueden analizar soluciones 'locas'. http://www.youtube.com/watch?v=0l2LpJynvnA http://www.youtube.com/watch?v=DFKEnD-Bdd4 http://www.youtube.com/watch?v=Qe-gTJPG2hY

  6.    Responder

    Muchos vemos ese futuro Alnair, magnifico articulo por cierto, brillante y con gran imaginación.
    Creo que la robótica lo revolucionará todo.
    Un s2

  7.    Responder

    Los robots no tienen voto, ni se sublevan. Tanto si el sistema actual fuese una "esclavitud" encubierta, cómo si lo que no funcionase fuesen algunos elementos menores del modelo económico, la solución, en mi opinión, es una reforma de la ley electoral para que los ciudadanos se aseguren que los gobiernos defienden los intereses de la sociedad. La perversidad del mercado tiene remedio


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