Mientras en España tenemos una avalancha de salidas a bolsa, que están pasando con más pena que gloria, ya hace algunas semanas comenté que una de las salidas a bolsa que si que veía con claridad a la que había que acudir era la salida a bolsa de la petrolera colombiana Ecopetrol.
Ya lo decía Peter Lynch, si hay alguna salida a bolsa que valga la pena, suelen ser la privatización de empresas públicas en manos del Gobierno, empresas que suelen contar con una posición monopolística, que salen a cotizar a precios atractivos, y sobretodo que el Estado se encarga de dejar inmaculadas antes de su salida a bolsa.
El éxito de Ecopetrol, estaba cantado, no sólo por la valoración de la empresa, sino porque el que quisiera acudir a la salida a bolsa de la petrolera (reservada sólo a ciudadanos colombianos) podía comprar acciones, pagando las acciones adjudicadas en 12 cuotas mensuales. Es decir para ser propietario de Ecopretol sólo tenías que desembolsar inicialmente el 8,3% del importe inicial y el resto pagarlo en 12 cómodas cuotas.
El resultado, de momento, ha sido brillante, en sus dos primeros días de cotización la acción se ha revalorizado un módico 46%. Para los que hayan decidido acudir a la OPV pagando sólo la cuota inicial, acumulan sobre el capital desembolsado una revalorización de más del 400% en dos días. Auténtica dinamita.
No suelo ser muy partidario de acudir a la OPV, pero siempre hay buenas razones para hacer una excepción, y las empresas públicas que se privatizan suele ser una de ellas.
Por cierto, no os quiero dar envidia, pero gracias a mi mujer, que tiene la nacionalidad colombiana, si que pude invertir en esta especie de lotería de navidad adelantada.


















