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La solución no es más endeudamiento

 

crisis endeudamiento

Y sin embargo, la solución que han planteado algunos gobiernos a la crisis actual, más endeudamiento, no parece que haya conseguido los resultados que se buscaban. Hablo más concretamente del gobierno de EE.UU. siguiendo una política keynesiana que ayudó sin duda a salir de la Gran Depresión y a la recuperación después de la II Guerra Mundial.

En el anterior post, “Gobiernos sin ideas para salir del atolladero”, ya explicaba que la administración norteamericana de forma voluntaria o no, desarrolló una política de incremento monetario que condujo a tasas altas de inflación que ayudaron a su vez a reducir de forma artificial la deuda pública. Fue una solución muy injusta para los tenedores de deuda y los ahorradores en general, pero el problema se resolvió finalmente.

En la situación actual, el problema es muy diferente: la deuda de EE.UU. hace tiempo que superó el 100% del PIB, los tipos están a cero o próximos a cero, una tasa de desempleo superior al 10% a la que no están acostumbrados, y unos resultados de las políticas de inyecciones de liquidez (Quantitative Easing) absolutamente mediocres. El leve crecimiento económico conseguido está siendo insuficiente para reducir la tasa de desempleo de forma significativa. A ello le debemos sumar un importante endeudamiento de las familias y empresas, derivado en parte de su propia burbuja inmobiliaria y la facilidad de crédito durante la pasada década. Una historia muy conocida por todos.

Por si fuera poco, la Reserva Federal de EE.UU. posee unos 2 billones de dólares en “deuda basura”. Las dos inyecciones de liquidez (QE1 y QE2) han incrementado su balance desde los 950.000 millones hasta casi 3 billones de dólares. Los detalles están perfectamente desarrollados por Gabriel Colominas en este artículo.

Pero volviendo a nuestro país, la situación podría asemejarse, no en cuanto a la aplicación de una política de expansión de liquidez, ya que no disponemos de ella al pertenecer a la Eurozona, sino al creciente endeudamiento público que entra en niveles de irreversibilidad, hasta tal punto que el servicio de la deuda para el próximo año pasa a convertirse en una de las principales partidas del gasto.

Presentados los Presupuestos Generales del Estado para 2013 y a falta de su aprobación por el Parlamento, muchos son los analistas que lo tachan de inalcanzable. Beatriz Amigot analiza este problema de forma detallada para Expansión y no duda en calificar el problema de “tarea titánica”, llegando a la conclusión que “las necesidades de financiación crecen en un 30,4%”.

En el siguiente gráfico elaborado por Expansión usando fuentes del Ministerio de Hacienda, se detalla las cifras de la deuda española, incluyendo los vencimientos, un dato extraordinariamente relevante. También los intereses de la deuda que ya supone una de las principales partidas de nuestro presupuesto.

 


Fuente : Ministerio de Hacienda, Elaboración: Expansión

 

No parece que los políticos y otros agentes que declaran que estos presupuestos no nos sacaran de la crisis sea una idea a considerar desde un punto de vista de análisis económico básico. La afirmación no sobrepasa ningún análisis mínimamente lógico: no es posible el endeudamiento indefinido, y mucho menos, tal como expliqué en este artículo, un crecimiento indefinido con deuda creciente.
Los tiempos han cambiado y no podemos refugiarnos en “papá-Estado” para que nos resuelva lo que hemos creado entre todos: una situación de endeudamiento y parálisis casi total de nuestra economía, y un sistema organizativo del Estado y de nuestro sistema en general que no es sostenible en un país pobre como el nuestro. Sí, sí, pobre.

Un profesor universitario de economía me decía hace unos días que “nos estamos empobreciendo paulatinamente”. Le respondí que España no se puede empobrecer puesto que nunca hemos sido ricos. Nuestro nivel de gastos no correspondía a un incremento de nuestros ingresos, o de nuestra producción, o de nuestro bien-hacer, o de nuestra productividad,… Nuestro elevado nivel de gastos sólo y exclusivamente vino derivado de un endeudamiento a gran escala que ahora toca devolver. Y lo peor: ahora toda devolver en el peor escenario económico posible: una situación de Stagflation con un desempleo al 25%.

¿Alguien opina de verdad que la solución es seguir endeudándonos?

 

Imagen de Manuel Caraballo

 



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37 comentarios

  1.    Responder

    Pues si, entre todos. Si a quien echamos la culpa es a nuestros políticos, quién los elige?. Somos culpables, los que nos metieron en esto, por meternos, y los demás por ignorantes o por no saber como hacer entender hacia donde nos llevaba esta forma de actuar y de pensar. Pero sabes qué, ese tiempo se acabo y ahora toca solucionarlo de tal forma que no vuelva a ocurrir. En eso tenemos que gastar nuestras energías.

  2.    Responder

    Estoy de acuerdo que no lo hemos creado entre todos, yo al menos no colaboré en ello. Y ahora resulta que me toca participar en pagar los platos rotos.
    Por cierto, buen articulo y estoy de acuerdo con lo que comentas. Conozco muy bien la economía familiar, que es lo que domino, y se perfectamente que si tengo deudas debo que reducirlas, también sé que no debo que gastar más de lo que ingreso, y este ha sido mi caso, que me ha llevado por buen camino y no tengo deudas.
    Pero ahora resulta que puedo quedarme sin trabajo por las deudas de otros y ya me estoy preparando para salir de España. Por dos motivos, primero el deber de sobrevivir, segundo que no me da la gana de estar siempre pagando los excesos de los demás ¡¡¡y encima lo han disfrutado ellos!!!

  3.    Responder

    “lo que hemos creado entre todos” –> no se ha creado entre todos, han sido unos pocos que nos han llevado a todos (ahora sí, menos a ellos mismos) al abismo


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