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Who moved my Value? La brújula del New Normal

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Vivimos en un nuevo Paradigma financiero que no tiene vuelta atrás. Jamás nada volverá a ser como era antes de la saturación de deuda de los países desarrollados. El proceso global de desapalancamiento de las economías desarrolladas es algo con lo que jamás se había enfrentado el planeta a nivel financiero.

Venimos de dos siglos de crecimiento continuado, en mayor o menor medida, en todos los rincones del globo. Y dicho crecimiento se ha visto acelerado, hasta el surrealismo en las últimas dos décadas, debido al endeudamiento descontrolado de las economías más potentes y desarrolladas. Pero ese proceso se ha saturado en las economías más avanzadas, y tan sólo sigue creciendo la parte del planeta que hasta hace muy poco había quedado al margen del desarrollo.

Ya lo advertimos en el 2008, cuando aún muy pocos se percataban de lo que les venía encima. Los inversores, por tanto, se enfrentan a un escenario desconocido, incierto y -lo que es peor- global.

Las consecuencias de la saturación de deuda de las economías hasta hoy más potentes del planeta, son diversas y letales para quien no sea consciente de los cambios macroeconómicos que estamos viviendo. Para empezar, sólo las empresas de países emergentes cuyos mercados sean también emergentes, navegarán con el viento del crecimiento a favor. Sin embargo, las empresas de los países desarrollados con negocios en mercados desarrollados, se enfrentarán a un escenario hostil y tendrán que crecer a contracorriente. Sólo las empresas de países desarrollados, con negocios y facturación globales, podrán también navegar en un entorno de crecimiento sostenido.

¿Puede conseguirse mantener o aumentar el Valor en entornos depresivos? Sí, lo es, pero el margen de error es mínimo y las probabilidades de éxito mucho menores.

Otra consecuencia de la saturación de la deuda del mundo desarrollado es la pérdida de Valor que van a sufrir (están ya sufriendo) las dos divisas principales del planeta. Tanto el USD como el EUR (o lo que quede de él en el futuro) pierden Valor debido al descomunal incremento -presente y futuro- de sus respectivas masas monetarias. Y ese incremento de dinero y su consecuente pérdida de Valor, no sólo es conveniente sino inevitable, puesto que el proceso de desapalancamiento del que hablábamos es inasumible sin una depreciación de las deudas.

Así es, la saturación de deuda es tan descomunal que es imposible desapalancarse sin depreciar las cifras debidas. Menos mal que no todo el planeta está superendeudado, puesto que si lo estuviera no habría modo de desapalancarse y depreciarse, y el default sería global. Surrealista.

 

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Llegados a este punto, la pregunta del millón es: ¿$ y € se deprecian frente a qué? ¿Cuál es la contraparte que mantiene o incrementa su Valor en este proceso de desapalancamiento global? Pues parafraseando a los libros sagrados, bienaventurados los que sepan la respuesta, porque de ellos será el futuro.

Pero como seguro que no os conformáis con esta respuesta mística, y careciendo nuestro family office de las bolas de cristal de las que otros alardean, vamos a tratar de dar algunas directrices donde dirigir los patrimonios con una rara avis llamada sentido común: Como ya hemos dicho, una buena inversión que navegará con el viento en popa es la participación en buenos negocios, comprados a bajo precio, de empresas cuyo mercado y/u origen sean emergentes y por tanto crecientes.

Lógicamente debemos tratar de acotar el riesgo político del país, pero dichos riesgos languidecen y se minimizan cuando los comparamos con los actuales de la periferia europea, sin ir más lejos. Dichos negocios, si son cotizados, los podemos comprar mediante fondos de inversión gestionados por los primeros espadas del mundo. Y si se trata de empresas no cotizadas, la recomendación es hacerlo a través de Private Equities con calidad contrastada.

Veamos otra manera de preservar Valor que puede sernos útil y complementaria: A pesar de que siempre hemos sido reacios a considerar que hay Valor intrínseco en los metales preciosos o en las soft commodities en general, hoy nos enfrentamos a un entorno de devaluación generalizada del mundo desarrollado. Siempre hemos defendido que las buenas empresas son algo vivo que generan Valor y que jamás se pueden comparar a la nula capacidad de generarlo de las commodities.

Hemos defendido infinidad de veces que preferimos la generación de Valor a su simple aumento especulativo.  Pero la pérdida de Valor de las dos divisas que rigen la economía mundial, que hemos mencionado anteriormente, da un protagonismo especial y circunstancial a otros activos inhertes como los metales preciosos o el petróleo. De modo que debemos reconocerles su rol actual de contrapartes ante la pérdida de valor de las 2 monedas principales, ya que dichas hard commodities -incluídas las energéticas- no se comercializan hoy por hoy en ninguna otra divisa.

Fijaos si el mundo ha cambiado radicalmente, que nos vemos obligados a revisar circunstancialmente una lay universal como esta. Y es que jamás se habían depreciado al unísono y tan sustancialmente las dos divisas con las que se comercian casi todas las finanzas mundiales.

Hechas estas reflexiones, tan sólo queda decir que la elección de los buenos negocios en entornos y mercados crecientes, así como los gestores que sepan exprimir las posibilidades de las empresas mineras, petroleras o incluso las puras commodities, en entornos alejados de $ y €, es todo un Arte. Y saber elegir a los mejores artistas, probablemente también lo sea. El Norte está ahí.



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