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El abuso del ladrillo en los patrimonios españoles

Es muy curioso ver como en España existe una mentalidad respecto a la asignación de los activos de las familias muy distinta a la de las familias norteamericanas. Como podréis ver en el interesante gráfico que publica Inbestia y que reproducimos a más abajo, aprox. el 80% de los activos de los españoles se asigna a inmuebles, o sea la vivienda principal y otros inmuebles adicionales. Por tanto, menos del 20% se asignan a activos financieros, como por ejemplo acciones (cotizadas o no), fondos de inversión, de pensiones, seguros de vida, depósitos, etc.

Si comparamos la asignación entre norteamericanos y españoles veremos que la querencia hacia las empresas en la primera economía del mundo es mucho mayor que en España y buena parte del resto de países (aunque sería interesante saber las cifras del norte de la UE que intuímos que deben ser más próximas a los EEUU). La cultura empresarial de los norteamericanos es mucho mayor, y tanto en acciones cotizadas como no cotizadas (negocios propios o con socios en su mayoría), fondos de inversión, pensiones y seguros de vida, depositan la mitad de sus activos.

¿Por qué los norteamericanos son más proclives a destinar su patrimonio y ahorros a las empresas en general? ¿Acaso al resto del mundo no nos gusta que nuestro dinero trabaje para nosotros mismos? ¿Acaso las burbujas inmobiliarias no han afectado tanto o más a los norteamericanos que a los españoles? Las respuestas no son simples sino un cúmulo de factores que comforman esa diferencia entre una asignación financiera y la otra. Veamos algunos de esos motivos:

La cultura financiera en la que crece la sociedad norteamericana es de tradición emprendedora y la mayoría de la población tiene claro que el único motor que mueve el país y que les puede llevar al bienestar es participar de una manera u otra de la creación de riqueza que consiguen las empresas. Bien como empleados buscando la progresión laboral jerárquica o bien como pequeños empresarios (franquiciados o con pequeños negocios personales). Poco más esperan financieramente de su Estado. En cambio en España y en buena parte del resto del mundo occidental existe una cultura empresarial menor, y una mayor confianza en las actividades laborales que dependen de los Estados, en general un poco menos liberales y un poco más intervencionistas que en USA.

Otro aspecto que hace que los españoles seamos más proclives a acumular nuestro patrimonio en inmuebles que los norteamericanos es precisamente los disgustos que nos ha venido dando el sector financiero en las últimas décadas. Para nuestra banca, aún hoy en día, la volatilidad es el demonio del que recomiendan huír a sus clientes. Para ello les ofrecen todo tipo de productos y estructurados con la obsesión de reducir la volatilidad, concepto que erróneamente consideran sinónimo de riesgo. Y claro está, cuando se confunde volatilidad con riesgo resulta mucho más fácil para el sector bancario vender productos de baja volatilidad que de alta. ¿Qué cliente no tratará de evitar un producto de alta volatilidad si le hablan de alto riesgo?

Por tanto la opinión generalizada de los ahorradores españoles es que es mucho más arriesgado invertir en bolsa que en productos bancarios menos volátiles o en inmuebles. Y aquí llegamos a la segunda derivada: ¿Cómo se han venido comportando los productos bancarios de baja volatilidad que ha vendido la banca en los últimos años? Pues en el mejor de los casos de manera mediocre, y en el peor se ha llegado al abuso o directamente a la sentencia judicial, como en el caso de las preferentes. Este final infeliz de muchos de los productos de baja volatilidad ha exacerbado la querencia de los inversores españoles hacia los inmuebles, llegando al los extremos en España que hemos visto en el gráfico: Casi un 90% en inmuebles y activos del propio negocio personal tipo autónomo, etc.

El correcto equilibrio patrimonial debe moderar los inmuebles y potenciar la inversión financiera hasta niveles parecidos a los que vemos en los EE.UU. (no en balde es la sociedad con una riqueza y PIB per cápita líder del planeta). Las familias deben gozar de unas inversiones financieras que trabajen generando riqueza para su vejez, puesto que la pensión estatal no lo va a hacer suficientemente (y aún menos en España). Además el regulador norteamericano limita más y mejor al acceso de los inversores retail a productos estructurados y demás mandangas que vende la banca española impunemente a cualquier jubilado sin conocimientos financieros. Esta limitación de la venta en USA de los productos complejos a los clientes retail, también canaliza buena parte de esos pequeños ahorradores a fondos de renta variable normales y corrientes que temen menos la volatilidad y compran más la idea de invertir en empresas.

¿Y los inmuebles? ¿Acaso no garantizan también una generación de rentas para nuestra vejez? La respuesta es afirmativa, pero con algunos riesgos añadidos que hay que destacar: Concentrando masivamente nuestro patrimonio en inmuebles estaremos a merced del riesgo geográfico, el riesgo de la economía local o riesgo país, y el riesgo de que el ciclo inmobiliario deje de sernos favorable cuando su crecimiento se sature. Por no hablar del riesgo de impago, mantenimientos o los impuestos crecientes que gravan a los propietarios de inmuebles. La diversificación y la libertad de movimientos que nos da la adquisición de acciones de buenas empresas de todo el mundo creando riqueza en los sectores y países más diversos del planeta, difícilmente la conseguiremos con la inversión inmobiliaria. Y la capacidad de adaptación y superación del mundo empresarial a sean cuales sean las circunstancias futuras de la economía en las próximas décadas, jamás la podrá tener el inerte ladrillo.

Para acabar deciros que la característica común de los Clientes nuevos que nos llegan a Cluster Family Office siempre ha sido la sobrecarga de inmuebles en sus patrimonios. Una falta de diversificación que muchos pagaron caro con el estallido de la burbuja inmobiliaria después del 2007. Y una de las primeras gestiones que realizamos para los nuevos Clientes es la sustitución de inmuebles y alquileres por inversiones financieras a través de vehículos versátiles y fiscalmente eficientes. Éstas deben hacer que su dinero trabaje al servicio de la familia, bien sea mediante la generació de rentas alternativas a los alquileres comprando buenos fondos alternativos o bien buscando el crecimiento de las carteras comprando buenos fondos de acciones de todo el mundo. La volatilidad -que no riesgo- asumible por cada circunstancia familiar y profesional en la cartera financiera debe determinar la proporción de inversiones en acciones de empresas o bien en estrategias alternativas que generen rentas más estables.

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2 comentarios

  1.    Responder

    creo que sería interesante hacer un estudio, aunque sea pequeño, sobre la liberalizacion en varios países. ahora se habla mucho sobre esto, pero me gustaría saber si los que más hablan son los que deberían callarse, como pasa con frecuencia.

  2.    Responder

    Lo que más llama la atención es el porcentaje del patrimonio que supone la residencia principal, en España el 53.9% frente a un 31.5% en EEUU, ¡¡más de un 20% de diferencia!!

    Los españoles disponemos de menos patrimonio fuera de las cuatro paredes de nuestra casa y de ahí, creo, que es de donde al final viene el conservadurismo en el resto de inversiones.


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