AIG

Cuando se habla de las empresas que protagonizaron la explosión de la burbuja inmobiliaria una de las primeras empresas en mencionarse es American International Group. Era y es la empresa comercializadora de seguros más grande del mundo, con 555 mil millones de activos y con presencia en más 130 países. Su volumen de negocio, y toda su gran estructura, quedó afectada en 2008 por su involucración activa en la burbuja de las hipotecas de baja calidad a través de negociación de productos estructurados (CDS y CDOs).

La negociación de productos apalancados en una pequeña división de la empresa generó una gran cantidad de pérdidas repentinas. Para salvarla, fue necesaria la intervención inmediata del departamento del Tesoro de Estados Unidos inyectando liquidez porque no quebrara. Clasificada como una “Too Big To Fail”, no se ahorraron esfuerzos ni dinero para que el negocio no se fuera al agua, mientras que sus ejecutivos dieron una imagen de despreocupación y mala praxis marchando de vacaciones en un centro de lujo de California, gastándose 442.000 dólares la misma semana del rescate.

Nacionalizada y el departamento del Tesoro como propietario de la empresa con más del 90% de las acciones obligaron a hacer una reforma urgente y considerada de las actividades de la gran entidad aseguradora bajo el control estricto del estado norteamericano.

Actualmente vuelve a ser una empresa cotizada en mercado, con el estado como co-propietario, y una de las acciones preferidas de Dan Loeb, el reconocido gestor del hedge fund Third Point. La inversión de Dan Loeb es revisada en detalle en la carta del tercer trimestre que dirige a sus clientes. Hace una revisión de su compra inicial y justifica los motivos por los que todavía mantendrá esta inversión para una larga temporada.

AIG: el punto de vista de Dan Loeb

Es interesante observar la ascensión de una gran empresa que ha caído en desgracia. Tiene la clasificación de todo tipo de argumento: drama, tragedia y comedia. Actualmente, la empresa comienza a recibir los favores y puntos de la comunidad y ya no es vista con los mismos ojos de hace cuatro años. El estado comenzó a deshacer las posiciones que tenía, poco a poco, vendiendo las acciones en el mercado por 29 dólares por acción. Un precio más bajo del que valoraron los analistas profesionales. Este no era el único punto a favor inicial, la misma empresa ha recomprado grandes paquetes de acciones y muchos gestores de fondos de inversión se han visto obligados a comprar títulos de AIG, ya que éstas tienen un peso relevante en varios índices bursátiles estadounidenses e internacionales. Esta diversidad de razones ofrecieron un potencial de crecimiento que dieron un incentivo a la especulación inmediata. Es lo que se clasificó como la primera fase de inversión de Dan Loeb.

Más allá de la especulación y los (1) aspectos técnicos AIG ahora es para Third Point una (2) inversión a largo plazo.

La empresa es un gran barco que ha conseguido reflotar pero no corre tan rápido como lo hacía antes. La solución más práctica para que acelere es aligerar todo el peso innecesario, se prescindirá de todo el material que no es necesario para la ruta. Y hay que hacer caja de todos los negocios que no componen la estructura vertebral del negocio.

Uno de los ejemplos es AIA, la empresa de seguros de vida en el mercado asiático. Al gigante no se le permite la venta de estas  acciones, pero cuando el bloqueo expire a finales de año su venta le puede reportar un total de 6,1 mil millones de dólares según las valoraciones de mercado actuales. Third Point también cree que la venta o spin-off de ILFC, una filial de alquiler de aviones, no sólo generará más de 5 mil millones de dólares, sino que simplificará la estructura del grupo, reduciendo drasticamente el coste de su capital.

Loeb tiene más estimaciones en la cabeza, como la mejora en la eficiencia operacional de Chartis, la empresa del grupo destinada a los seguros sobre bienes, accidentes y riesgos diversos. Y un catalizador final a la vista: el departamento del Tesoro aún tiene en sus manos un 16% de la empresa. La venta final de estas acciones permitirá el inicio de un programa de dividendos y aplicar cambios en el programa de compensaciones del consejo de administración. Así conseguirán hacer de AIG una empresa renovada, convencional, y con un futuro interesante.

Según el consenso actual que plantea un precio por ganancias (PER) de un 10x en el 2013, Third Point valora un precio de 65 $ la acción.

Via The Money Glory

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