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La semana pasada Bruce Berkowitz, nombrado gestor de la década de renta variable en EEUU por Morningstar, anunciaba que cerraba sus fondos a la entrada de nuevos inversores. Una decisión que puede resultar extraña, pero que tiene como   objetivo evitar que suceda lo que le pasó en 2011 cuando los resultados de su fondo estrella Fairholme Fund (FAIRX) no fueran los esperados y una gran parte de los inversores que entraron en Fairholme en 2010 al calor de su nombramiento como gestor de la década huyeron en desbandada y le obligaron a liquidar posiciones.

Su apuesta por el sector financiero dió sus frutos en 2012, cuando Fairholme se anotó una ganacia del 36% versus la rentabilidad del 16% que se anotó el S&P500, batiendo al 99% de los fondos de inversión equivalentes.

El movimiento de Berkowitz es inteligente, y necesario, sobretodo porque su estilo de inversión necesita estabilidad, más teniendo en cuenta la fuerte concentración de su cartera que hace que acabe teniendo participaciones accionariales significativas en las compañías que invirte. Si los inversores que entran en su fondo no entienden su estilo de inversión y salen a las primera de cambio le fuerzan a liquidar posiciones significativas en algunas compañías provocando diectamente una caída de la cotización de estas empresas.

Por ejemplo, Fairholme Fund (FAIRX) que invierte en renta variable, tiene más del 65% de su cartera invertido en sólo tres valores, AIG, Sears y Bank of America y Fairholme Capital Management LLC’s Focused Income Fund centrado en renta fija tiene el 55% de su cartera invertido en bonos de Sears y MBIA y el resto en liquidez.

Si ser un buen gestor ya es de por si una tarea compleja, tampoco ayuda mucho tener como inversores a paracaídistas que te entran en el fondo simplemente porque te has puesto de moda y luego saltan a las primeras de cambio que el viento sopla en contra. Bruce renuncia con este movimiento a incrementar significativamente sus ingresos por comisiones de gestión pero a cambio en cierto modo recompensa y vela por los inversores que lo entienden y le ha sido fieles.

  1. Es cierto que los inversores (si se les puede llamar así) que entran y salen de los fondos según el viento que sopla o el rendimiento del trimestre o del año, hacen mucho daño al estilo de inversión Value concentrado como el de Berkowitz. Pero no hay que olvidar que además de las fuertes caídas del sector financiero en 2011, Fairholme sufrió la traumática escisión de su ex-socio y co-gestor Charles Fernandez (que creó poco después su propio fondo), lo cual, añadió más incertidumbre acerca de la solidez de los criterios de gestión en ese momento. Y ello favoreció también la desconfianza de algunos inversores (CFO por ejemplo redujo posiciones debido a dicha separación, ya que la gestión hasta ese momento era absolutamente bicéfala y compartida por ambos socios).
    De todos modos, es un gesto excelente que cierre el fondo. Los inversores agradeceremos la estabilidad y un tamaño comedido a medio y largo plazo, sin duda. Muy pocos son los gestores que son capaces de priorizar lo mejor para el fondo y sus rendimientos futuros, respecto a lo mejor para sus bolsillos a corto plazo.

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