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Caja Madrid era un ente vivo que pensaba y tomaba decisiones por si solo

miguel blesa

O esto se deduce de las  declaraciones de Miguel Blesa y Rodrigo Rato del pasado jueves ante el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu por el caso de las tarjetas “Black”. Las tarjetas se crearon por si solas,  se aprobaron por si solas y nadie es responsable de su existencia salvo la propia entidad.

Cómo bien dice Rato en su declaración:

[quote]Organizaciones como Caja Madrid o Bankia están llenas de comités y no hay una persona única que toma esta decisión[/quote].

Y efectivamente en eso tiene razón y es una práctica habitual en las grandes compañías españolas. Creación de múltiples comités que para lo único que sirven es para diluir responsabilidades y cubrir espaldas.

Dicho esto, si hay algo de lo que se ocupe o con lo que se distrae cualquier presidente  de una gran empresa es, a falta de otros conocimientos o otras ocupaciónes, de tres cosas:

1- La relación con presidentes de otras compañías, grandes accionistas o políticos.

2- Control de lo que se comunica a los medios.

3- Todos los aspectos de su remuneración o la de sus similares (consejeros  y alta dirección de confianza).

 

La declaración de Miguel Blesa:

El expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa afirmó en su declaración del pasado jueves ante el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu que “hay cosas que al Banco de España no se le cuentan con detalle a no ser que pregunte” –en referencia a las retribuciones de los consejeros de la entidad– y que la existencia de las tarjetas B “es un asunto que siempre fue pacífico y nunca planteó problemas” en auditorías internas ni externas.

Según la declaración íntegra del expresidente de Caja Madrid, a la que ha tenido acceso Europa Press, el fiscal le preguntó si Caja Madrid informaba al Banco de España de la totalidad de las retribuciones de los consejeros, a lo que él respondió que la inspección del Banco de España “tenía permanentemente un despacho” en la entidad y, por lo tanto “tiene conocimiento o puede tener conocimiento de todo”.

El fiscal replicó que la pregunta no era si el Banco de España tenía acceso a esa información, sino si Caja Madrid se la dio o no. “Creo que hay cosas que al Banco de España no se le cuentan con detalle a no ser que pregunte”, contestó Blesa, añadiendo que “seguro” que el organismo regulador conocía las retribuciones de los consejeros y que en estas estarían incluidas las tarjetas B.

El expresidente de Caja Madrid también indicó que la concesión de esas tarjetas era “una práctica habitual, consuetudinaria e institucionalizada” en la entidad desde 1988, antes de que él entrase como consejero en 1994. “Cuando yo llego allí, no pregunto por el fundamento normativo o los acuerdos que respaldan todas y cada una de las actividades que hay en la Caja. Uno admite que estas cosas tienen un fundamento”, declaró.

TARJETAS “PARA GASTAR”

Mostrando una actitud esquiva ante las preguntas, Blesa da unas explicaciones que hacen que el fiscal le inste constantemente a precisar. Por ejemplo, cuando señaló que las tarjetas suponían un “complemento retributivo” y que se podía “disponer libremente de ellas para gastos”, el fiscal le corrigió –“para gastos no, para gastar”–, tras lo cual Blesa admitió: “sí, para gastar”.

Al hablar de quién fijaba los límites de gasto de las tarjetas y con qué criterio, el expresidente afirmó que los criterios se actualizaban periódicamente a partir de una propuesta del departamento de recursos humanos que él “daba por buena” y que era elevada al Comité de Medios, que era “el que emitía definitivamente” las tarjetas. Cuando el fiscal pidió que le aclarase si el Comité ejecutaba una orden suya, Blesa manifestó que, más que por una orden, era “a iniciativa” suya, y que él simplemente decía “tramítese”.

En cuanto a la declaración de ese “complemento retributivo” por parte de los consejeros en su declaración de la renta, Blesa afirmó que nadie le dio “ninguna explicación” sobre si había que declararlo o no. El fiscal le espetó que, puesto que era el presidente de la Caja, es él quien debe dar las explicaciones. En cualquier caso, Blesa aseguró que es ahora cuando se ha enterado de que “parece ser que no se practicaba ninguna retención”, y que, a su juicio, ninguno de los titulares de las tarjetas sabía que no se practicaba.

Blesa, durante su declaración, afirmó que el caso de la tarjetas B de Caja Madrid “siempre fue pacifico” y “nunca planteó problemas ni a la auditoria interna ni a la auditoria externa ni planteó problemas con Hacienda. Asimismo, aseguró desconocer cómo se contabilizaban las operaciones realizadas esas tarjetas. “No conozco el origen de esta decisión ni el fundamento de la decisión de fundamentarlo de esa manera”, subrayó.

El expresidente de Caja Madrid recalcó que el modo en el se contabilizaban los gastos en la tarjetas B estaba “sometido al control del Comité de Auditorias” ya que este departamento “está todo el año revisando partidas y decisiones” en la entidad. “Estoy convencido de que el Comité de Auditorías conocía estas cuestiones y todos los pagos. Es que estando dedicado a revisar todas las operaciones de la Caja, esta no iba a ser una excepción”, aseveró al respecto.

COMPLEMENTO RETRIBUTIVO

De hecho, sostuvo que “si hubiera alguna irregularidad en esa forma de contabilizar” los gastos, la auditoría lo habría puesto de manifiesto en sus informes. Blesa precisó que las tarjetas eran un “complemento retributivo”, que ese tipo de retribución de los consejeros estaba “institucionalizada” y que durante su Presidencia “se mantuvo la inercia” de ese “régimen”.

Preguntado acerca de los “puntos de oscuridad” que existen en relación con las tarjetas, confesó que su “peculiaridad” y “particularidad” sí llama su atención pero matizó que ese hecho “no quiere decir que la cuenta sea opaca”. “Todas las cuentas son transparentes”, puntualizó al respecto.

Sobre el origen de las operaciones, Blesa señaló que “habría gastos que realmente se estarían realizando” como gastos de representación de la Caja y, sin embargo, “otros no”.

 

La declaración de Rodrigo Rato:

El expresidente de Caja Madrid y Bankia Rodrigo Rato afirmó en su declaración ante el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu que las ‘tarjetas B’ eran “transparentemente nítidas” y confesó su sorpresa cuando se enteró de que no habían sido objeto de una retención fiscal. “Si lo hubiera sabido antes de irme de Bankia, lo hubiera cambiado, no lo hubiera dejado así”, zanjó.

Según consta en la declaración íntegra, a la que ha tenido acceso Europa Press, que Rato prestó el pasado jueves en calidad de imputado ante el juez en el marco de la pieza separada que investiga el uso de tarjetas opacas al fisco adjudicadas a 86 consejeros y directivos de las dos entidades por valor de 15,5 millones de euros.

Rato, que ostentó la máxima responsabilidad de Caja Madrid desde enero de 2010 hasta que fue nombrado presidente de Bankia -cargo del que dimitió en mayo de 2012–, insistió en su intervención que este medio de pago “no era un incremento de retribución”, sino parte de su salario, y que estaba convencido que estaban sometidas a las retenciones y a la fiscalidad correspondiente.

“Durante los dos ejercicios recibo mis certificados de retenciones y estoy convencido de que están incluidas esas cantidades”, respondió Rato, a quien el juez y el fiscal insistieron en que cómo podía ignorar como presidente que no se hiciera la retención fiscal de los gastos de estas tarjetas

“NO HABÍA UN ÚNICO RESPONSABLE” SOBRE SU CONTABILIZACIÓN

El exbanquero respondió que en ningún momento ningún órgano de la entidad ni inspección fiscal llamó la atención sobre un “problema en las retenciones” salariales de los consejeros y directivos e invitó por ser “algo significativo” a saber “cuáles han sido las actas de Hacienda sobre esta cuestión, que probablemente las ha habido”, remacho.

En este contexto, argumentó que organizaciones como Caja Madrid o Bankia “están llenas de comités” y “no hay una persona única que toma esta decisión” en una entidad de su tamaño.

Supuso que este asunto pasaría por el comité de medios, el departamento de tarjetas o podría ser revisado por auditores y puso como ejemplo la contabilización de los cheques de comida o la compra de ordenadores, donde puede pasar por varios órganos pero no sabe exactamente su responsable.

“Si me hubiera planteado cualquier responsable de Caja Madrid, BFA o Bankia que unas retribuciones no están siendo retenidas, le hubiera dicho que tenemos que retenerlas porque estamos en un riesgo fiscal pero no se me planteó”, aseveró, a lo que el juez en un momento dado dice: “Usted me está respondiendo cómo le gustaría o piensa que debería haber sido, pero no lo que realmente fue”.

Y es que Rato enfatizó varias veces que le ha sorprendido “mucho saber que no eran objeto de retención ni tenían tratamiento de retribuciones” y enfatizó que cuando Bankia le pidió el dinero lo devolvió tanto a esta entidad como a la Fundación Caja Madrid al ser consciente entonces de que era una “situación muy anómala” y con el fin de “despejar cualquier tipo de duda”.

Antes, defendió que estaba convencido de que se trataba de tarjetas de “uso personal, nominativas, transparentemente nítidas y controladas por la entidad”. “No eran tarjetas secretas ni emitidas de una manera irregular”, señaló, para precisar que no sabía que varios exconsejeros dispusieron de la tarjeta tras el cese y que no conocía la norma específica de la Comunidad de Madrid aprobada en 2003 que limitaba las percepciones en las cajas de ahorros a indemnizaciones o asistencia a reuniones.

Rato aseguró que las ‘tarjetas B’ existieron desde los años 90 en la caja de ahorros para cubrir “gastos personales” de los consejeros y directivos y que él no tomó ninguna decisión sobre esta materia porque no fue un tema “problemático” objeto de “preocupación” por los órganos de la entidad.

Según explicó, el entonces director financiero en Caja Madrid, Idelfonso Sánchez Barcoj, le entregó a su llegada a la caja del oso dos tarjetas, una para gastos de representación y otra para “gastos particulares”, cuyos límites estaban ya establecidos. “Yo entiendo que está englobada en mi remuneración y es, por lo tanto, de uso personal”, dijo, para insistir en que entendía que estaba sometida a la fiscalidad de cualquier retribución.

El imputado reconoció que no le explicaron los criterios tenidos en cuenta a la hora de fijar el límite máximo de estas tarjetas y añadió que “nunca” los revisó ni renovó. Según dijo, no tomó ninguna decisión sobre el régimen de estos plásticos ni cuando entró en Caja Madrid ni cuando pasó a Bankia porque “no fue objeto de ninguna preocupación” por la dirección de medios, la dirección tributaria, la secretaria general, la dirección financiera ni ningún miembro del Consejo.

Solo ordenó que las siguieran manteniendo en Bankia los cargos que procedían de la caja madrileña porque las peculiaridades de cada caja seguían vigentes y se la ofreció también al consejero delegado Francisco Verdú, aunque desconoce los motivos por los cuales no hizo uso de ella.

“Eran tarjetas personales que a lo largo de diez o quince años existieron pero habrán existido varias decenas, eran tarjetas conocidas, emitidas y suscritas por la entidad con la firma visa, una firma internacional en contratos tipo”, dijo, para incidir en que nunca apareció como un tema “problemático” en las reuniones mantenidas sobre la fusión o salida a Bolsa de la entidad y admitir que “esta peculiaridad de Caja Madrid no existía en otras cajas” del proceso de integración.

Dicho todo esto, lo de las tarjetas es sólo la punta del iceberg, una curiosidad, una distracción. Aquí el dinero de verdad no estaba en las tarjetas, está en los créditos concedidos a diestro y siniestro a afines y en los suculentos contratos y comisiones que se han llevado los bancos de inversión con toda la reestructuración del sistema financiero español. Empezando por Lazard donde estaba Rodrigo Rato y acabando por Cerberus, el fondo buitre que tiene en nómina al hijo de Aznar y que se está dedicando a vender los créditos e inmuebles traspasados a la Sareb a cambio de una módica comisión. Todo un festival.

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5 comentarios

  1.    Responder

    ¿Por qué no acabamos ya con todos estos jueces preguntones?¿Cuándo vamos a acusar de prevaricación a todos los jueces que no son del PP?. Ya está bien, hombre. ¿Es que no se puede robar con tranquilidad en este país de mier da?

  2.    Responder

    El que se crea que no sabían si les practicaban retención fiscal o no es que en su vida ha hecho una declaración de la renta. A mi cada año mi empresa me envía un hoja con el resultado de todos mis ingresos y las retenciones que me aplican. Si hay un desajuste entre lo ingresado y lo retenido el programa PADRE ya se encarga de aplicarme lo que me falta por retener o de devolverme lo que me han retenido de más. Entonces o tenían su propio programa “PADRE” o no declaraban como ingreso los gastos de Tarjeta de crédito corporativa, así de simple. Todo lo demás marear la perdiz para que se pueda justificar de alguna manera su absolución.


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