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Aprobado el canon AEDE, Google responde con un lacónico comunicado

tasa google

Ya tenemos un nuevo día para la infamia marcado en el calendario de la legislación española. El 30 de octubre de 2014, el Congreso, con la mayoría de los votos del PP, ha aprobado la Ley de la Propiedad Intelectual, que entre  otras cosas introduce en nuestra vidas el denominado canon AEDE o Tasa Google que además entrará en vigor de forma exprés el próximo 1 de enero de 2015.

La Tasa Google o artículo 32.2 de la Ley:

“La puesta a disposición del público por parte de prestadores de servicios electrónicos de agregación de contenidos de fragmentos no significativos de contenidos, divulgados en publicaciones periódicas o en sitios Web de actualización periódica y que tengan una finalidad informativa, de creación de opinión pública o de entretenimiento, no requerirá autorización, sin perjuicio del derecho del editor o, en su caso, de otros titulares de derechos a percibir una compensación equitativa. Este derecho será irrenunciable”

La ley no hace falta decirlo tiene unos huecos enormes que o bien son producto de la incompetencia o están hechos con la peor de las intenciones:

Para empezar si se aplica la literalidad del texto, cualquier reproducción de texto, por pequeña que sea, puede dar lugar al derecho de compensación equitativa.

Tampoco queda nada claro que es lo que entra dentro de la calificación de publicaciones periódicas o sitios Web de actualización periódica con finalidad informativa, de creación de opinión pública o de entretenimiento. Hablamos de los medios tradicionales, de blogs, de cuentas informativas de Twitter o Facebook, ¿qué pasa si hago un retweet o comparto en mi Facebook la noticia que aparece en la página de Facebook o en el cuenta de Twitter de un medio? ¿Le estoy generando un derecho de cobro?

Más escandaloso todavía si cabe es lo de convertir un derecho individual de un autor o un medio en irrenunciable y cobrable por un tercero. Yo con mi obra tengo el derecho de hacer lo que quiera con ella, yo la he creado y yo soy el único que debería poder decidir si la quiero cobrar, regalar o destruir. Es un derecho individual que por ley convierten por arte de magia en colectivo e irrenunciable al que por ley se externaliza el derecho de cobro a un tercero que lo cobrará a mi nombre pero que igual no me da un euro.

Tampoco queda de momento claro cuanto se cobrará por un derecho a cita, ni de que dependerá la tarifa.

Por último la ley intenta dejar fuera de la aplicación de la tasa a los buscadores, pero incluso en esto resulta torpe. Establece que los buscadores  no tendrán que pedir permiso a los autores ni pagarles el ‘canon’ “siempre que tal puesta a disposición del público se produzca sin finalidad comercial propia. Pero sin embargo los buscadores más importantes, con Google a la cabeza, tienen una clara finalidad comercial en sus páginas de búsqueda  ya sea insertando publicidad en los resultados ya sea via indirecta con AdSense en el caso de Google.

Al final, lo que tenemos, es una ley hecha a medida de los medios tradicionales, para que puedan cobrar una especie de impuesto revolucionario a Google. La ley es torpe, vaga, injusta y no hay que ser un lince para entender que acabará provocando muchas más perjuicios a internet y a la innovación que beneficios. Tal y cómo está redactada y según cómo se empiece a aplicar podemos ver casos realmente esperpénticos.

El comunicado de Google

“Estamos decepcionados con la nueva ley porque creemos que servicios como Google News ayudan a los editores a llevar tráfico a sus sitios web. Por lo que se refiere al futuro, continuaremos trabajando con los editores españoles para ayudarles a incrementar sus ingresos mientras valoramos nuestras opciones en el marco de la nueva regulación”.

Nuestra opinión particular sobre el tema ya os lo dejamos en este post La Ley más infame de la historia de internet. Todos a Belice.



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2 comentarios

  1.    Responder

    La ley es una chapuza. Una muestra mas del grado de ignorancia e incompetencia de nuestros legisladores, y de su capacidad para plegarse a los intereses de una minoría, sin importarles un pimiento es España con la que tanto se les llena la boca, y mucho menos el interés común.
    Además de chocar frontalmente con el sentido común, también choca con la legislación europea. Al final acabará tirándola abajo el tribunal de Luxemburo.
    Pero, para entonces, el golpe a los agregadores y a los medios digitales serios que no tengan la vista de salir de España será irreversible. Luego, los mismos incompetentes que han redactado esta ley se rasgarán las vestiduras y aprobarán un “paquete de medidas de ayuda al desarrollo de los medidos digitales”, que acabarán acaparando la panda de aprovechados de siempre, que casualmente tendrán algún grado de parentesco con “alguien”.
    Nada nuevo bajo el sol.


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