Warren Buffett junta accionistas Berkshire Hathaway 2010

Viernes por la tarde, con el calor característico de un buen mes de julio, abrió el mercado estadounidense aplaudiendo las recetas del gurú de las inversiones de nuestra era: Warren Buffett.

Como es costumbre, marcando cuatro pinceladas en el aire sobre las decisiones de su equipo comentó las virtudes de las acciones de varias empresas entre las que, coincidencia o no, en una yo también estaba interesado.

Sorpresa, alegría, consternación. ¿Cómo es posible que en un mercado tan grande como el bursátil, donde no se divisa el horizonte, y son tantos los datos que circulan día y noche a través de miles de vías diferentes, un gran experto en la materia se había fijado en las mismas acciones que yo ya tenía en cartera?

Como quién dice: cuando él va, yo vengo!

Los efectos que provoca Buffett después de cualquier declaración o carta publicada son fulminantes: tanto inversores particulares como grandes sociedades de inversión tienen una creencia ciega en los conocimientos del Oráculo de Omaha. Es tanta la adoración por este personaje que en algunos casos se podría hablar de fe, pensando que todo lo que toca este “visionario” puede convertirse en oro. Esta mística provocó que el viernes, en cuanto marcaron las tres y media hora de Barcelona, todos los valores que habían sido comentados positivamente saltaron en el parqué y su cotización subió a más de un cinco por ciento. Esto no sólo significó que Berkshire Hathaway – la sociedad de inversiones de Warren – había invertido en este valor, sino que abrió el telón y lo descubrió ante el público inversor. Él promocionó y logró, en unos instantes, que muchos canales de noticias que habrían seguido hablando de las tecnológicas de moda se pasaran directamente, sin ningún tipo de criterio ni conocimiento a una empresa desconocida.

Más grave aún ha sido, a día de hoy, el papel de los analistas en esta función. Muchos profesionales han empezado a cubrir el valor asignándole una nota fantástica. Aparecidos de la nada y exhibiendo estudios que parecen ser no muy estudiados. Le han colgado la etiqueta de “outperform” o “buy” y han dado más marcha a la “fiesta”.

Mal asunto.

Mi consigna hasta ahora en este tema ha sido seguir adelante con mi teoría para esta empresa en particular. Con el inconveniente, ahora, de que el optimismo se ha apoderado excesivamente de este valor.

Pronto los directivos presentarán resultados y eso sacudirá el precio de una manera o de otra. La presentación de beneficios (o pérdidas) es como un toque de atención, en algunos casos puede hacer volver a tocar de pies en el suelo al inversores, y en otras ocasiones les deja continuar volando tranquilamente, pero nunca los deja indiferentes.

Según David Dreman a “Contrarian Investment Strategies”, las sorpresas negativas y positivas afectan a los “mejores” y “peores” valores de manera diametralmente opuesta (Regla N º. 11). Según sus estadísticas, una sorpresa negativa en un “buen” valor, afecta de manera radical, tal como ocurrió en su momento con TripAdvisor al presentar los resultados nefastos del primer trimestre, a pesar de ser el negocio de moda del parquet.

En cambio, una sorpresa positiva en uno de los “mejores” de los valores no tiene una afectación considerable. Es visto como si los directivos presentaran según el guión establecido, nadie tiene nada que decir, y la obra continúa.

Tal y como está el panorama tendremos que decir Au revoir y abandonar la partida. Un pez demasiado grande se ha metido en la misma pecera, y por supuesto, no seré yo quien le pueda hacer sombra. No tengo la capacidad, ni la paciencia a largo plazo, como para perder de una sacudida lo que he ganado hasta ahora. Es muy posible que Buffett tenga una visión a cinco, diez años, o mucho más allá, y sus estudios sean más completos que mis cuatro hojas de Excel con la recopilación de datos que he ido encontrando por internet.

Yo aprovecharé mi gran margen de maniobra de pez pequeño para deshacer posiciones y buscar una pecera mejor. En esta ya hay demasiada gente.

Via The Money Glory

  1. Pareces apesadumbrado porque Buffet se ha metido en los mismos valores que tu. Yo, la verdad, si pudiera ir un paso por delante de él escribiría esto desde las Seychelles, o tal vez desde Torremolinos. Porque lo que él espera ganar a largo plazo, con el chute que da a la cotización que Buffet compre, yo lo recojería en pocos días.

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