costa marfil

Que el mercado anda desesperado buscando cualquier cosa que de algo de rentabilidad no es una novedad. Y que los inversores en deuda están cruzando todas las líneas rojas tampoco lo empieza a ser.

Para muestra la reciente colocación de bonos de Costa de Marfil. EL país africano hace tan sólo tres años hizo default en su deuda y sin embargo en su última subasta de bonos a 10 años en la que pretendía captar $750 millones a una rentabilidad del 5,625% la oferta fue sobre subscrita en más de 6 veces, alcanzando órdenes de compra por valor de $4.750 millones.

La rentabilidad en la emisión de bonos de Costa de Marfil mejora con creces la lograda hace tan sólo un mes por Kenia, que logró colocar en los mercados $2.000 millones en bonos a 10 años al 6,875%.

El historial de impagos reciente de Costa de Marfil es de los que asustaría, en condiciones normales a cualquier inversor. En 2011, impagó $2.300 millones en bonos. El bono había sido emitido en 2010 y formaba parte de una emisión de bonos ya reestructurada y que entró en default en 1998.

Obviamente no hay ningún tipo de problema en comprar bonos de un país con alto riesgo, siempre que la rentabilidad recibida esté en línea con el riesgo de la emisión. Cobrar sin embargo un 5,65% por una emisión de bonos de  Costa de Marfil no parece precisamente lo más racional, salvo que andes absolutamente desesperado por poder comprar algo que de un poco de rentabilidad sin importar que riesgo tenga.

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