howard marks

¿Como es posible que un chico de 23 años rechazara una oferta de 3.000 millones de dólares, por una aplicación informática? Yo también lo encontré absurdo. El creador de Snapchat renunció a una oferta multimillonaria de Facebook porque, según los medios, esperaba una propuesta superior de una empresa china. Este es uno de los casos que utiliza el gestor de inversiones Howard Marks para exponer el aumento de la tolerancia al riesgo actual en los mercados estadounidenses y la recuperación del ciclo.

En el informe titulado “The Race is On”, el presidente de Oaktree Capital, recupera el mismo tono de prudencia que plasmó en el memorando del 14 de febrero de 2007; “The Race to the Bottom”. En estos no hace predicciones, sólo pide cautela. En el más reciente apunta que hay señales en los activos financieros, como los bonos o las acciones, que indican que los inversores han recuperado su tolerancia al riesgo con el objetivo de ganar rendimientos superiores.

“Pagar el precio más alto significa aceptar unos parámetros de valoración más altos o aceptar un rendimiento más bajo” dice Marks. Según él, aceptar estructuras financieras débiles o arriesgarse en negocios de dudosa continuidad es el precio que pagan los prestadores e inversores para obtener más beneficios.

La preocupación por un inicio de ciclo alcista no se puede comparar con la burbuja de las subprime; las instituciones financieras han disminuido la participación en derivados financieros, proporcionalmente con sus estructuras corporativas. En cambio, hay nuevas inquietudes, como el programa de Quantitative Easing en los Estados Unidos, la recuperación del PIB en Europa y el Abenomics en Japón. Como dijo Mark Twain: “La historia no se repite, pero rima”.

Estas son algunas de las banderas rojas que confirman la teoría de Howard Marks respecto al aumento de la tolerancia al riesgo:

– Abundancia de liquidez, a nivel mundial

– Interés mínimo por las inversiones tradicionales

– Rendimientos discretos en todos los activos

Los gestores de inversiones han trasladado sus decisiones en los países emergentes, el rendimiento de los bonos con calificación CCC ha aumentado un 11% este año y, en cambio, sus compromisos (covenants) son cada vez más ligeros. En la bolsa, Twitter demostró la euforia de los mercados; el precio inicial de las acciones rondaba en torno a los 17 y 22 dólares, pero el primer día de cotización llegó hasta los 45. Por otra parte, a nivel personal, he detectado la disminución de spin-off ; las empresas han sustituido este movimiento corporativo por dividir los segmentos de negocio mediante Ofertas Públicas de Venta de acciones. Así las corporaciones se aprovechan de la coyuntura para hacer caja.

¿Es el momento de vender? No, no es momento de cerrar el chiringuito y dejarlo. Tampoco es cuestión de trasladar las inversiones en valores refugio como son los metales. Ni el Bitcoin es la solución. Según Howard Marks, nos encontramos en la primera parte del proceso y aún falta tiempo para entrar en la zona de peligro. Pero tal como escribía David J. Merkel en The Aleph Blog: la tendencia no es nuestra amiga y si las cosas empiezan a desviarse de la normalidad, es el momento de tomar precauciones.

Via The Money Glory

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