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Cuando las apuestas se pagan mejor que las Inversiones…(temporalmente)

bancos bonos

Cada día podemos ver ejemplos de apostantes exultantes que se creen avezados inversores, sólo porque sus apuestas están siendo ganadoras desde hace unos meses, incluso unos pocos años. Confunden los criterios de inversión con el criterio de la apuesta ganadora. Y creen que ganar dinero en el corto plazo en la bolsa o en la deuda pública es sinónimo de ser un buen inversor. Lamento decirles que nada más lejos.

La caída será dura, muy dura. Con pérdidas permanentes, o sea, que no se podrán recuperar hasta al cabo de décadas, cuando la inflación se haya comido el Valor perdido y por lo tanto se conformen con una falsa recuperación. Pero ahí están los apostantes, comprando bonos españoles más caros que los mismísimos bonos noruegos (podéis ver una comparativa rápida e ilustrativa de fundamentales en este artículo de Gurusblog); Bolsa americana cotizando a más de 20 veces beneficios, o los flamantes tenedores de deuda subordinada o cédulas hipotecarias de bancos pseudo-rescatados al filo del desastre.

Parece que para estos apostantes todo vale mientras el resultado sea positivo. Da igual que estén comprando activos a precios que sólo la manipulación aberrante de los bancos centrales puedan generar. No importa lo lejos que esté su precio del Valor real intrínseco del activo, bien sean beneficios y crecimientos anuales de los negocios en el caso de bolsa, o las cifras fundamentales macroeconómicas de los Estados en el caso de los bonos soberanos. Todo por la apuesta ganadora.

Pero esa distorsión artificial generada por los bancos centrales y los gobiernos de las economías desarrolladas, en algún momento llegará a su fin (de hecho la FED ya está reduciendo sus medidas heterodoxas en el último año). Y entonces las valoraciones volverán a los niveles razonables en función del Valor intrínseco, o incluso se pasarán de frenada y veremos de nuevo oportunidades que los anglosajones llaman “once in a life time”, o sea de esas que no ocurren todas las décadas.

La pregunta del millón es ¿cuándo ocurrirá eso? Y la respuesta es que en cualquier momentosi queremos ser conservadores, ya que la valoración racional de los activos es una Ley universal que acaba cumpliéndose en los Mercados tarde o temprano. No olvidemos que lo que nos jugamos es mucho, tanto como el dinero que debe asegurar el bienestar de los nuestros en el futuro. Otra cosa es que queramos ser temerarios, en cuyo caso podemos confiar ciegamente en que la distorsión de los bancos centrales siga manteniendo los precios en la estratosfera durante unos añitos más.

De hecho, la codicia de las apuestas ganadas anteriormente y la necesidad de conseguir rendimientos en tiempos de tipos cero, suele convertir a muchos conservadores en temerarios, que se lanzan a los brazos de la represión financiera y del intervencionismo infinito (sic) de los bancos centrales. Pero no debemos perder de vista que en ese caso estamos apostando y no invirtiendo. Porque la Inversión en mayúsculas no precisa de artificios políticos o de bancos centrales para hacernos ganar dinero. Esa es su grandeza y lo que ha hecho grandes a los inversores más ricos del planeta.

 ¿Acaso no es preferible canjear nuestro dinero por activos cuyo valor sea intrínseco y mucho mayor que su precio, en lugar de colocarlo en activos caros que sólo con distorsión externa pueden mantener o incluso aumentar su valor?

Por todo ello, y hablando de renta fija, es razonable decir que en general hoy en día es mucho más conservador invertir en países emergentes que en economías desarrolladas. Por supuesto hay que distinguir muy bien unos emergentes de otros, puesto que no es lo mismo invertir en Rusia que en Argentina, Thailandia, Korea, Lituania, Brasil, Nigeria, etc. Pero es menos arriesgado a largo plazo comprar bonos de un país que crece y con un endeudamiento escaso (Rusia 13% PIB) que de otro que es todo lo contrario (España 100% PIB). En el camino encontramos economías con endeudamiento intermedio como Korea con un 37%, México con un 46%, o Brasil, que a pesar de sus problemas políticos y sociales actuales en el año 2000 se acercaba peligrosamente al 80% del PIB, pero que hoy en día ha moderado su endeudamiento hasta de nuevo el 66%. Y si nos centramos en la renta variable, también es razonable decir que a medio y largo plazo es mucho más conservador invertir en mercados cuyas empresas cotizan a múltiplos sobre beneficios bajos que hacerlo en bolsas caras: Rusia x5, China x7, en lugar de hacerlo en USA o en España donde el múltiplo supera el x20.

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En este gráfico veréis como los rendimientos futuros dependen absolutamente de los precios (respecto a lo beneficios empresariales, en este caso CAPE) a los que se invierte en bolsa. Esa es también una ley universal, a pesar de que en el corto plazo o incluso durante algunos años los bancos centrales generen aberraciones en los precios, de las que algún ludópata se pueda aprovechar temporalmente.

Este ha sido el escenario aberrante en los últimos 2 años en las economías periféricas europeas. Bolsa y bonos españoles (entre otros) en el tapete de la ruleta, donde el croupier Monsieur Draghi está dando juego a los ludópatas a los que no les importa nada más que su “buena racha”. Se van a dormir todos los días tan contentos con sus “inversiones”, esperando que al día siguiente el croupier les siga dando juego. Y también en buena parte de los compradores de deuda americana, hasta que el verano pasado se comenzó a racionalizar un poco su precio. Por su parte la bolsa americana sigue subiendo y subiendo en comandita con la española (al menos el PIB norteamericano está creciendo ya al 4%, no como el de aquí).

Llevamos pues ya un par de años en los que las apuestas se están pagando mejor que las inversiones. Y un buen síntoma de esa aberración es que los índices como el S&P están batiendo en este tiempo a la inmensa mayoría de gestores estrella de la inversión en USA. Porque los mejores inversores no apuestan por los activos distorsionados al alza. Ni ayer, ni hoy, ni nunca.

Paguen lo que paguen hoy las apuestas, en cualquier momento los croupieres cambiarán su actitud insostenible. Y en ese momento las Inversiones volverán a proteger e incrementar nuestros patrimonios, y las apuestas volverán a arruinar a los que han confundido el casino con los Mercados. Y para quienes se excusen en la ausencia de alternativas a la renta fija para seguir apostando por los bonos caros e insolventes, decirles que hay vida, es decir, inversiones, más allá de la deuda periférica, norteamericana, alemana, etc. No hay excusa que justifique la apuesta. Jamás.

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2 comentarios

  1.    Responder

    Las apuestas es todo un mundo, aunque tiene su riesgo, si lo haces con cabeza a final de año puedes tener ciertos beneficios

  2.    Responder

    Hombre, a los family offices les fastidian las bolsas alcistas. Si todo sube cualquier inversión es buena y no hacen falta los “profesionales” (que por cierto, se equivocan casi tanto como el común de los mortales, pero tienen excusas más sofisticadas).


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