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Cuando las cuentas de los bancos van en contra de las del ciudadano

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Los bancos, como empresas privadas que son, deben de responder de su gestión anualmente ante sus accionistas. Pero diariamente ven como se les premia o castiga en Bolsa por las cifras que presentan y es obvio que la caída en la capitalización bursátil que han experimentado las entidades financieras desde el comienzo de la crisis ha sido espectacular y síntoma de que las cosas no se habían hecho tan bien como parecía.

Para que ‘los mercados’ (a saber quiénes son), los accionistas y en general los inversores y los clientes vuelvan a recuperar la confianza, deben de mejorar sus cifras rápidamente y eso es algo que con la morosidad galopante, la caída del ahorro de las familias y la no inversión de las Pymes, es difícil de conseguir. La ‘guerra por el pasivo’ ya estaba servida. Los famosos ‘superdepósitos’ eran habituales en todas las entidades y por consiguiente, el pagar cuatros por ciento o más de interés, era algo que reducía de forma considerable los márgenes de las entidades, con lo cual empeoraba sus resultados y no ayudaba en nada a generar la confianza en los mercados o en los accionistas. A cambio de eso, las entidades financieras, para que las cuentas cuadrasen, empezaron a subir los diferenciales de las hipotecas pasando de los famosos diferenciales del 0,50, a diferenciales de 2,50 y superiores. Pero también actuaron sobre los préstamos personales, donde las TAE se situaban en 7% y ahora no bajan del 11,50%-12% con mucha suerte, más todos los requisitos de vinculación.

De esta forma, lo que pagaban de más por los ahorros de los ciudadanos, lo cobraban de más en los préstamos que concedían. Pero ¿cuál fue la sorpresa? que esto no llega sencillamente porque las entidades financieras han dejado de dar préstamos y los ciudadanos de solicitarlos, con lo cual la vía de los ingresos por diferenciales en operaciones de activo debe de sustituirse de otra forma. Y las entidades han recurrido a dos métodos, uno propio y otro facilitado por el regulador.

Para el primer método han recurrido a la subida de comisiones o, sencillamente, a cobrar por lo que antes no se cobraba. Lo cual, dentro de la normativa del Banco de España es legal dentro de unos baremos, pero con el consiguiente malestar en la clientela que, lógicamente, se va a otras entidades para la sorpresa de las primeras.

Pero para el segundo método, se ha contado con el valiosísimo apoyo del Banco de España que ha puesto límite a la rentabilidad que les pueden dar a los pequeños ahorradores por sus productos de ahorro. Por ejemplo, no se puede pasar del 1,75% TAE en productos a 12 meses ya que de lo contrario los requisitos de provisionar serían mayores para las entidades que los pasasen. Para que las cuentas de los bancos cuadren, el Banco de España ha hecho que las cuentas de los ciudadanos no, algo increíble por parte de un organismo público que debería de velar por los intereses de los ciudadanos.

Sin embargo no estaríamos hablando de esto hoy sino fuese que lo que en su momento fue en una dirección y ahora ha vuelto para atrás, no es para todo igual. Es decir, la tendencia al alza del pago de intereses por el ahorro se ha reducido en una media del 60% en los tipos de interés, pero los diferenciales en las hipotecas o los tipos de interés en los préstamos personales no se ha movido desde que los subieron las entidades para mejorar sus márgenes. El pequeño ahorrador cobra míseros intereses mientras que el que solicita un préstamo, además de exigirle todo tipo de garantías, debe de pagar unos intereses que también deberían de haber bajado al bajar lo que se paga por el ahorro, cosa que no ha sucedido.

Conclusión, el Banco de España, con una clara política intervencionista, hace que las cuentas de los bancos mejoren, en teoría para dar más estabilidad al sistema y generar confianza, abriendo el grifo del crédito a pymes y familias. Lo que ocurre es que las cuentas de los pequeños ahorradores ahora no cuadran y las pymes y las familias continúan con el grifo del crédito cerrado. ¿Para qué queremos por lo tanto un Banco de España intervencionista? ¿Para Favorecer exclusivamente a los bancos y perjudicar a los ciudadanos?

Jose Luis del Campo Villares, colaborador del portal iAhorro.

Imagen vía Debtonation



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