Hace un tiempo que las entidades financieras están en boca de todos después de la reestructuración bancaria a la que ahora deberán ser sometidas después de sus excesos en la época de “vacas gordas”, como la sobre exposición al sector inmobiliario. Otra de los temas que han puesto a las entidades bancarias en el ojo del huracán han sido sus prácticas a la hora de comercializar ciertos productos a través de su red comercial, famosas han sido las participaciones preferentes que han atrapado a más de uno en un producto que parece que no fue explicado a quién lo contrataba.

En este contexto de inestabilidad económica y de cierta desconfianza hacia el sector bancario, habría que encontrar la respuesta a una noticia que pude leer la semana pasada en un diario, en el que informaba que el importe contratado en depósitos había disminuido en 45.000 millones de euros entre septiembre del año pasado y el mes de mayo. El estudio, realizado por BBVA Research, quien tomó como referencia los datos más que fiables del BCE y del Banco de España también revelaba otro dato interesante y preocupante, al indicar que un 64% de ese dinero se habría transferido en pagarés, cuyo importe ha aumentado en 29.000 millones.

Preocupante por qué podéis pensar algunos, pues porqué depósitos y pagarés son dos instrumentos muy diferentes y la sustitución de un producto por el otro debería ir acompañada de un conocimiento de las características de ambos, que muchos de los receptores de estos instrumentos podrían no tener o se les podría no haber proporcionado.

Entre las principales diferencias entre ambos productos encontraríamos:

Liquidez. Entendemos este término como la facilidad para poder convertir el instrumento en dinero en efectivo, o sea la facilidad o dificultad para poder deshacer cada uno de los dos productos en cualquier momento. Mientras un depósito se puede deshacer en cualquier momento, pagando la correspondiente penalización en el tipo pagado por la cancelación anticipada, para deshacer un pagaré hay que ir al mercado y encontrar comprador por el mismo. Además los mercados de pagarés, como AIAF, son poco líquidos, en términos de poca oferta, por lo que la posibilidad de deshacer la posición puede llevar una mayor penalización en el tipo cobrado al no mantener el instrumento a vencimiento.

Garantía. Mientras los depósitos cuentan con la garantía del Estado por un importe de hasta 100.000 € por entidad. Un avalador como un ente público al que mejor no tener que recorrer y más en los tiempos actuales en el que sus arcas están bastante vacías. Aún así, si confiere cierta garantía al producto. Por su parte, los pagarés sólo cuentan con el aval de la propia emisora del instrumento.

Rentabilidad. El principal atractivo de este producto por muchos de los inversores que han optado por él, en detrimento de una rentabilidad de los depósitos que ha ido menguando con las dificultades de las entidades financieras. Pero como todo en los análisis de cualquier instrumento financiero, este se encuentra bajo el binomio riesgo-rentabilidad, con la variable tiempo en medio, porque así como los pagarés pueden dar más rentabilidad, también conllevan más riesgo en forma de menos liquidez a corto plazo y menos garantías que los depósitos.

Por lo tanto, hemos podido ver que los dos instrumentos son más que diferentes y que su sustitución debería ir acompañada de un conocimiento claro de las características de cada uno de ellos.

Colaboración de Ivan Vilalta en The Money Glory

  1. A pesar de la semejanza entre ambos productos ahorro, existen dos factores que ponen en desventaja el pagaré frente a un depósito:

    1. Falta de respaldo de un agente externo al capital invertido: El Fondo de Garantía de Depósitos garantiza inversiones de máximo 100.000 euros por titular en cada entidad, mientras los pagarés solo tienen como garantía la solvencia del banco emisor. Ante cualquier duda respecto a la liquidez de la entidad, tu inversión es más propensa al riesgo.

    2. Dificultades en caso de cancelación anticipada: En la mayoría de casos los depósitos permiten disponer del dinero antes de que finalice el plazo de la imposición sometiéndonos a una penalización por incumplir las condiciones del producto. Los pagarés en cambio, no permiten ser cancelados anticipadamente, por el contrario, para disponer del dinero se debe vender el producto en el mercado secundario, donde impera la ley de la oferta y su valor queda condicionado a la poca demanda.

  2. Aunque, en principio, puedan parecer dos mecanismos similares, en realidad, cuentan con importantes diferencias.
    Pagarés y depósitos bancarios son dos productos diferentes; diferentes porque su mecánica es significativamente distinta, y la relación rentabilidad-liquidez-riesgo varía de uno a otro.
    Pongámonos en la situación siguiente, en la que una entidad, llamémosle “Banco X”, nos ha ofrecido los siguientes productos a elegir:
    Un depósito a plazo fijo durante 12 meses con un tipo de interés del 3% y un importe mínimo de contratación de 10.000 euros. El abono de intereses es mensual o al vencimiento, y nos permitirá cancelación anticipada total o parcial sin ningún tipo de penalización.
    Un pagaré para un mínimo de 20.000 euros y con tres vencimientos diferentes: a 6 meses, donde el tipo de interés será del 2,75%; a 9 meses, donde el tipo de interés será del 3,25% y a 1 año, donde el tipo de interés será del 3,50%.

  3. Cada producto y oferta debe analizarse. Si se tratan de dos ofertas muy similares en rentabilidad y características, lo más seguro y fiable es decantarse por un depósito bancario y más, si nuestro perfil inversor es adverso al riesgo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

También te gustará

Aprobado el canon AEDE. La ley más infame de la historia de internet

Hoy, 22 de julio la Comisión de Cultura del Congreso aprobó con…

Cómo George Soros tumbó la libra esterlina y ganó mil millones de dólares

Si por algo es conocido George Soros es por en 1992 haber…