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Draghi sigue disparando con el bazooka. ¿Está siendo el cazador cazado?

El jueves el BCE sorprendía en cierto modo a los mercados al extender su programa de estímulo  con la compra de bonos (aunque no queda claro del todo que es lo que realmente está estimulando) y dejando claro que de momento el BCE no tenía en mente iniciar el “tapering” a pesar de anunciar que reducía el programa de compra de bonos de €80 mil millones a 60 mil millones.

Resumiendo las medidas anunciadas el jueves eran:

1- El BCE mantiene los tipos al cero.

2- Extiende la QE al menos hasta diciembre de 2017.

3- Reduce la compra de bonos mensuales de 80 mil a 60 mil millones.

4- Elimina la rentabilidad mínima a la que comprará los bonos.

El principal problema al que se enfrenta Draghi para poder continuar con su QE es la falta de blancos a los que disparar el bazooka. En septiembre el BCE ya había gastado 1 billón de euros en la compra de bonos, acaparando cerca de 1/3 de todo el mercado de bonos soberanos. La reducción en el volumen mensual de comprar y en la rentabilidad mínima a la que comprar bonos (hasta el jueves no podía comprar bonos con una rentabilidad que fuera más baja del -0,4%) son una muestra del grado de desesperación que tiene el BCE para poder seguir comprando bonos sin quedarse con todo el mercado.

Recordemos que oficialmente el QE lanzado por Draghi tiene un objetivo. Permitir acercar la inflación al 2%. Visto el fracaso en poder alcanzar este objetivo que está teniendo el programa de compra de bonos ahora Draghi le ha añadido otro algo más ambiguo. Hacer frente a las turbulencias políticas en Europa, con elecciones en Holanda, Francia y Alemania a la vuelta de la esquina. La idea es dar más tiempo a los países de la UE ha hacer las reformas estructurales que necesitan. La realidad es que a día de hoy nadie a reformado absolutamente nada.

El intento de utilizar el BCE cómo una herramienta de influencia política para tapar los errores que los políticos no quieren solucionar suele ser siempre una mala receta y los precedentes históricos de un Banco Central que acomoda su política monetaria a intereses políticos no ha solido acabar nada bien.

Mientras tanto, la realidad es que el QE está provocando una enorme distorsión en los mercados de deuda. Una burbuja en el mercado de bonos sin parangón en la historia, con gran parte de la deuda soberana emitida en rentabilidad negativa, incentivos perversos en la emisión de deuda (con empresas diseñando emisiones de deuda para colocársela al BCE) y los bancos sufriendo con los márgenes destrozados a la espera de tener que ser de nuevo rescatados. Un cocktail que mucho nos tememos no va a acabar nada bien. El cazador cazado.

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2 comentarios

  1.    Responder

    es curioso esto de la política. en 1980 salieron Reagan y Thatcher y nos enseñaron que el gran problema era la inflación, y la solucion eran la deflación y la globalización.
    y ahora en 2016 viene Trump, que también es de extrema derecha, y nos dice que el problema es la deflacion y la globalización, y la solucion es la inflación.

    qué cosas tiene la vida.


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