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East Coast analiza la revolución del gas natural con una pintura del s. XVII

Vista del Delft de Johannes Vermeer

Aunque invertir sea un arte liberal, Christopher M. Begg se ha pasado de la raya. El gestor de East Coast Asset Management analiza minuciosamente la pintura “La vista de Delft”, del pintor holandés Johannes Vermeer, para justificar su inversión en la industria del gas natural. La última carta de presentación de resultados le acompañan citas de Proust, la introducción es de Erasmo Darwin y también hace referencias a “El origen de les especies”. Comparado con David Einhorn o Dan Loeb, que necesitan un solo párrafo para resumir sus ideas, o un tweet en el caso de Carl Icahn, la explicación de Begg es extraordinaria.

El inversor inteligente es el que excava en la superficie y descubre negocios adaptables a la evolución humana, según Begg. Darwin bautizó las amenazas de un entorno hostil como “cuñas”, concepto que se repite en el documento del hedge fund. Detectarlas e identificar las compañías que son capaces de adaptarse es el principal reto del inversor a largo plazo.

Las tres principales “cuñas Darwinianas” existentes en 2014 giran entorno la tecnología y el cambio climático. La primera, “el efecto Amazon, amenaza el ecosistema industrial a través del impacto del gigante de ventas, como un depredador, en el sector minorista tradicional. “El cambio climático” y la evolución del gas, son los otros dos conceptos que van cogidos de la mano, siendo el último el foco de atención principal para las adquisiciones de la cartera del fondo de inversión.

En pleno boom de nuevos métodos para extraer recursos, como el shale gas, East Coast se ha fijado en una compañía Holandesa para seguir con su visión de futuro respecto la producción y consumo de gas natural. Su tesis se basa en la necesidad de infraestructuras y servicios para impulsar esta revolución. Por eso la propuesta de inversión de Begg es una compañía proveedora de tanques de almacenamiento localizada en Rotterdam y con más de 400 años de historia. Su ubicación, el paso entre Europa y Asia, es una de sus principales ventajas competitivas.

El análisis de “La Vista de Delft” podría ser una anécdota del informe si el inversor no diera todos los detalles de los edificios que componen la pintura. La obra, ejecutada entre 1658 y 1660, ofrece una visión de la “evolución y extinción” de la época dorada de los Países Bajos. Según Begg, este contexto tiene claros paralelismos con el cambio de modelo energético actual, del petróleo al gas. La obra representa pasado, presente y futuro de un imperio, a través de los ojos del artista; en ella cohabitan dos iglesias, la antigua y la nueva, la fábrica de cerveza, el río, el peaje de acceso a la villa…

En la Holanda del siglo XVII imperios como la Compañía de las Indias Orientales acabaron por extinguirse. Aunque su poder alcanzaba todo el mundo. Otras, más pequeñas y adaptables, cooperaron con ella y, además, la sobrevivieron. Aparecieron oportunidades y también amenazas que trasladaron los Países Bajos de aquella época con la Holanda que conocemos hoy en día. Esto, por supuesto, sucederá con el modelo energético o con la manera de entender los negocios. La evolución, según el modelo de Darwin, es inevitable. El quid es encontrar la inversión que sobreviva al cambio.

Via The Money Glory



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