En 1982, un estudio publicado por los economistas W.M Corden y J.Peter Neary describió lo que hoy se conoce como el sí­ndrome holandés. En los años setenta el descubrimiento de unas importante bolsas de gas en frente de las costas de Holanda dañó gravemente la economí­a de los paí­ses bajos, al provocar un desvio de la inversión hacia la nueva fuente de riqueza descubierta, provocando una fuerte apreciación del florí­n holandés y un fuerte deterioro de la economí­a productiva que dejo de recibir inversiones y perdió competitividad. Los principales efectos del sí­ndrome holandés son una importante reducción de las exportaciones tradicionales de un paí­s (con pérdida de productividad y de competitividad) y una alza de su divisa o en el caso de que está tenga un tipo fijo (podrí­a ser el caso de España dentro de la Unión Europea), una alza de la inflación.

La descripción del síndrome Holandés podrí­a tener cierto paralelismo con la situación actual de la economí­a Española. Estamos en una fase en la que la fiebre inmobiliaria que vivimos en nuestro paí­s está absorviendo absorbiendo gran parte de la inversión nacional y extranjera que recibe nuestro paí­s, nuestro tejido industrial está perdiendo competitividad a pasos agigantados y cada vez tenemos más casos de empresarios que deciden cerrar sus empresas para poder aflorar importante plusvalí­as por la venta de sus activos inmobiliarios. Además la productividad española es una de las más bajas de los paí­ses desarrollados y para acabar de completar la foto las exportaciones españolas están perdiendo fuelle respecto a las importaciones provocando un creciente déficit por cuenta corriente.

Sin ánimos de querer provocar alarmismos, quizás deberí­amos empezar a actuar ante unos sí­ntomas que nos indicarí­an que la economí­a española no está tan sana como parece.

Quizás estamos reviviendo lo que ya nos sucedió hace algunos siglos con la entrada en nuestro paí­s del oro proveniente de América… las fuentes de riqueza fáciles pueden acabar dañando una economí­a de forma persistente.

  1. Lamento decírte que absorber se escribe con b mientras absolver se escribe con v. Me lo enseñaron desde muy pequeño

  2. Muy interesante. La verdad es que parece reflejar muy bien la situación actual.

    PD. En cuanto a la errata, se cuelan a menudo, tampoco es para ponerse borde 🙂

  3. Hola! Uhmm… yo creo que lo del sector inmobiliario en España puede tener efecto reales. No es lo mismo 20 (o 50) empresas lanzándose a comprar y explotar concesiones de Gas, que el efecto de las 50 empresas por cada provincia Española haciendo lo mismo… pero además lo más grave que dices es efectivamente, que muchos empresarios están cerrando sus empresas para vender los terrenos o promover viviendas en donde puedan. Y comerciantes que deciden sencillamente dejar el local en alquiler para que lo explote otro (¿habéis visto los precios de los locales cómo están? no es nada fácil ser comerciante ahora mismo, si alquilas el local).

    Espero que no sea grave lo que suceda… aunque la verdad notarse se va a tener que notar. No creo que los blogs podamos reemplazar el tirón de la construcción en España. :))

    Buen fin de semana!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

También te gustará

Empieza la masacre de los Autónomos

Hay cerca de 2 millones de personas físicas que son autónomos en…

El falso sueño americano

¿Por qué el 1% más rico de los estadounidenses se lleva el 20% del ingreso nacional, pero el 1% más rico de los daneses sólo el 6%?

Factores en contra de la competitividad de la economía española en 2018

-Gestión del talento: La primera y principal razón de la pérdida de…