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Elige: Baja volatilidad o Solvencia

Esta misma semana publicaba nuestro amigo Marc Garrigasait (que por cierto acaba de lanzar un nuevo fondo llamado Panda Agriculture & Water), este artículo en Cotizalia en el que incluye el gráfico interactivo que os enlazo al final, que aunque algo obsoleto e inexacto, resulta muy revelador de cómo está el patio de la solvencia mundial.

Algunas voces como la de Bill Miller comienzan a atreverse a decir lo que venimos advirtiendo desde hace años en artículos como “El Flight to Quality de la Solvencia“: que el riesgo se ha apoderado de lo que tradicionalmente se había considerado el Sancta Sanctorum de la seguridad, o sea la renta fija de los países y las empresas más desarrolladas. Y eso incluye, por supuesto, a todos los productos garantizados por la banca (como empresas con balances quebrados que son), desde los depósitos hasta la deuda de la propia entidad en todas sus formas o los estructurados más o menos maquiavélicos.

O sea, que las reglas del juego han cambiado y lo que antes era seguro, ahora tiene riesgo, y mucho. Porque recordemos que el riesgo que implica invertir en un activo de un emisor de renta fija insolvente es de pérdida definitiva, irrecuperable. Y las economías desarrolladas se hallan sentadas sobre una burbuja de endeudamiento público y privado que es una temible Debt Bomb. Quien diga que eso es propagar una política del miedo infundada, es un mentiroso, un ingenuo, un perezoso, un mediocre, un temerario o un cóctel, por supuesto explosivo, de varios de esos ingredientes.

Determinar inequívocamente dónde se halla la Solvencia en el New Normal actual es de vital importancia, ya que los patrimonios menos dispuestos a las altas volatilidades de la bolsa, se deben apoyar en inversiones más fijas, pero cuya solvencia sea indudable. De otro modo, los inversores más temerosos y cautos que deciden evitar las oscilaciones de las acciones colocando su dinero en emisiones de renta fija y demás productos “garantizados”, estarían poniendo en realidad su dinero en riesgo de pérdidas definitivas, o sea pérdidas irrecuperables. Que se lo pregunten a los bonistas argentinos o griegos, que jamás recuperaron ni recuperarán sus pérdidas, a diferencia de los bolsistas de esos mismos países.

¿Significa todo esto que sólo encontraremos seguridad en la renta variable? No. La renta variable, per se, no determina su riesgo intrínseco. Puede ser segura o arriesgada, dependiendo del acierto que tengamos a la hora de analizar el Valor real de las acciones que compramos, respecto a su precio. Y para asegurarnos de que nuestras rentabilidades superan al Mercado a largo plazo, debemos invertir en los mejores gestores de fondos de inversión de renta variable del mundo, como ya hemos repetido hasta la saciedad en diversos artículos.

Sólo así podemos considerar la inversión en renta variable como segura, es decir sin riesgo a sufrir pérdidas definitivas, sólo temporales. Ese fenómeno que nos obliga a asumir potencieles pérdidas a corto plazo, se llama Volatilidad, y no tiene nada que ver con el Riesgo -de pérdidas definitivas-, que es el que le debe preocupar más a todo inversor. Por tanto, aunque asumiendo potenciales pérdidas en el corto plazo, la renta variable es hoy más que nunca un refugio a considerar para preservar nuestros patrimonios.

No obstante, no todos los inversores ni las carteras en su totalidad tienen porqué estar dispuestos a sufrir las volatilidades propias de la renta variable. Porque aún queda, afortunadamente, una parte del planeta con emisores de deuda solvente, es decir segura. Y éstos no son otros que los llamados países y empresas emergentes, cuya volatilidad está hoy por hoy a caballo de la de la tradicional renta fija de antaño y la de la bolsa. O sea, que también deberemos asumir potenciales pérdidas a corto plazo, pero más moderadas que en la renta variable, y también recuperables en periodos de tiempo algo más cortos.

¿Por qué es más solvente la deuda emergente que la desarrollada? Pues lógicamente porque su endeudamiento es menor y su crecimiento económico es mayor. O sea sus balances, bien sean países o empresas, están más saneados. Y no olvidemos que unos endeudamientos actuales menores, con unas cifras económicas crecientes, implican también unos crecimientos futuros, y por tanto solvencia futura, aún mayores (hasta que los abusos y mala gestión de sus gobiernos o directivos les lleven a nuestra misma situación, lamentablemente, pero aún hoy en día con un recorrido por delante envidiable y muy aprovechable).

Del mismo modo como, a la inversa, una emisión mayor de deuda, por ejemplo en España, condena a nuestras próximas generaciones a la recesión y la asfixia fiscal. O sea, que el círculo vicioso en el que están sumidas las economías periféricas europeas, y en menor medida el resto de economías desarrolladas, es en cambio un círculo virtuoso en una economía emergente y creciente, ya sea un país o una empresa. Y esos activos solventes de renta fija emergente, a pesar de las posibles caídas de precios que podamos sufrir en el corto plazo, son el principal refugio (junto con una buena cartera de bolsa) que los inversores deben buscar en estos tiempos.

Pongamos como ejemplo perfecto lo que está sucediendo en este 2013: En lo que llevamos de año los fondos de renta fija americana han perdido (por las expectativas de reducción de la política acomodaticia norteamericana-QE-) aproximadamente entre el 1% y 2%. Y los fondos de renta fija emergente han caído aproximadamente entre el 1,5% y el 3% en este mismo periodo. Sin embargo, la Solvencia de los bonos norteamericanos es mucho menor que la de la renta fija emergente, por no hablar del riesgo político que suponen unas decisiones de la FED que son absolutamente determinantes del precio al que cotizan los bonos americanos. En cambio, en la deuda emergente (siempre que se elijan fondos bien gestionados) la solvencia es su principal Valor.

Es cierto que en periodos como el actual la volatilidad de ésta es mayor y en 2013 están bajando más, pero a medio y corto plazo debemos preferir de todas todas prestar nuestro dinero a emisores solventes, a pesar de las fluctuaciones de precio que suframos a corto plazo. Y además debemos recordar que hoy por hoy aún los cupones que paga la deuda emergente son superiores a la desarrollada, por lo que el rendimiento pasado y previsiblemente futuro es mucho mayor que en la renta fija saturada de los países desarrollados.

Obviamente también otros activos pueden suponer un cierto refugio, como por ejemplo las inversiones inmobiliarias en mercados también crecientes (emergentes), o en un perfil más especulativo los metales preciosos físicos (ojo con el papel de promesas de metales, que ya empieza a cotizar con descuento respecto al metal físico… pero eso merece otro artículo). Pero más allá de esto, nos adentraríamos temerariamente en territorio apache y pelotas de deuda de emisores altisonantes, que pronto se llevarán por delante los patrimonios de los que no evolucionen y den el salto hacia la Solvencia en este New Normal.

Sólo la búsqueda desesperada de la Solvencia debe ser nuestro Norte en estos tiempos a los que nos enfrentamos. Y quien, huyendo de la volatilidad y las potenciales pérdidas a corto plazo, se siente temerariamente en depósitos y renta fija desarrollada, estará en realidad arriesgándose a perder para siempre buena parte de su fortuna.

Os dejo ya con el gráfico prometido del artículo de Marc. Juguetead con él y fijaros en la evolución del endeudamiento público y privado de países por separado. Y tened en cuenta que las cifras de Grecia son obviamente incorrectas, y las de España no están actualizadas con el rescate de la banca, que nos hizo alcanzar ya el 100% del PIB y subiendo… A simple vista a nadie se le escapará que nuestro dinero estará más seguro invertido en deuda de los países más próximos al eje lateral izquierdo e inferior, que coinciden esencialmente con las economías llamadas emergentes. Os recomiendo que os fijeis especialmente en la evolución y situación actual de Rusia:

Gráfico interactivo Debt Dynamics vía Wall Street Journal

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1 comentario

  1.    Responder

    Me parece que
    la solución a la crisis económica está en ayudar a estabilizar los mercados difíciles
    y no el evitarlos yo leí sobre una firma de Nueva Zelanda que se llama FNIB
    ellos también ofrecen soluciones únicas a vendedores de mercados volátiles. Revolucionan con el dinero
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