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EPI: Ángel Barbero: “Hacia la madurez de la empresa española”

Nuestro cuarto Post Invitado lo realiza Ángel Barbero, Director General de Gepelia, empresa dedicada a la consultoría e implantación  de aplicaciones de negocio basadas en el modelo de software libre; empresa que forma parte del Grupo InSynergy Consulting.

Es además, Consejero de Social Noise, empresa líder en marketing 2.0, y profesor asociado del Instituto de Empresa. Participa además de forma activa en foros y comunidades relacionadas con la creación y gestión de empresas.”

Habitual de saraos blogosféricos, podéis seguirle en canales tan habituales para él como su perfil en Twitter o su blog personal.

La situación que se está viviendo en la CEOE en la actualidad, y que no creo que sea necesario repetir aquí, junto con muchos indicadores de productividad y competitividad de la empresa española, nos deben hacer reflexionar en profundidad sobre el deterioro que el tejido empresarial español ha sufrido en los últimos años.

Durante mucho tiempo los indicadores económicos de país nos han sido enormemente favorables, y han hecho que nos acomodemos enormemente y nos confiemos en demasía. Tampoco me detendré mucho sobre los detalles en los que este modelo económico se sustentaba, pero cabe recordar que entre otros se centraban en la especulación inmobiliaria y las ayudas europeas (y la acción pública resultante). Es cierto que en España otro de los grandes motores ha sido el financiero, pero como ha quedado en evidencia en época de vacas flacas, lejos de ser una ayuda se ha revelado un problema, pues el exceso ha hecho a los bancos ser tan sumamente ineficientes que ahora no son capaces de gestionar de forma objetiva la situación.

En todo caso, y por los motivos que sea, han transcurrido muchos años en los cuales la empresa española no ha evolucionado, no ha madurado en muchos aspectos, perdiendo competitividad y capacidad de reacción. Llegamos al 2010 con una empresa española anclada aún en modelos de gestión de hace 20 años, con unas capacidades comerciales y operativas limitadas y, lo que es peor, con gestores sin formación empresarial, que han esculpido su empresa a golpe de riñón y empujones.

Para ser más concreto, pocas empresas en la actualidad tienen una mínima formación en gestión financiera y operativa, en técnicas comerciales, en gestión de la producción, por poner algunos ejemplos. Ni hablar de gestión estratégica, tecnología e innovación. Es sorprendente cuántas empresas funcionan aún con el saldo de la cuenta bancaria como único dato de gestión.
Y muchos os preguntaréis: ¿Y todos esos programas de formación y mejora tecnológica de la empresa? La respuesta es clara: En el mayor número de implantaciones de aplicaciones de gestión en las que he participado (y son ya algunas), el empresario y su equipo no tenía capacidad ninguna para aprovechar más del 5-10% de la aplicación. En definitiva, durante años se ha estado regalando cañas de pescar a quien no sabía ni siquiera qué es una trucha.

Por otro lado, es cierto que se ha invertido mucho dinero en el fomento del emprendimiento y la creación de empresas. Más allá del análisis de cómo se ha gestionado esa inversión, que no es objeto de este artículo, es cuanto menos curioso, teniendo en cuenta que el tiempo medio de creación de una empresa en España sigue rondando los 40 días. Además, una vez creada la empresa, no hay programas de seguimiento y acompañamiento empresarial, en los que personas con experiencia ayuden a los nuevos empresarios a consolidar la empresa recién creada.

Aunque cambiar todo esto exigiría un gran consenso impensable ahora mismo, creo que es importante al menos tener claro qué puntos se deben trabajar por parte de las administraciones estatales y locales para modificar esta peligrosa tendencia. En mi opinión, al menos los siguientes puntos son necesarios:

Inversión en formación: como es evidente, el primer punto es darle un buen repaso al modelo formativo (inexistente) a la empresa. Se debe asumir como un paso más dentro de la formación reglada, y es tanto o más importante como ella. Desde el modelo de promoción y acceso de las empresas a la formación, hasta los propios contenidos, se debe componer una propuesta que permita a las empresas actualizar sus conocimientos a un nivel europeo (como mínimo) y competitivo. De forma complementaria a la formación, se debe estructurar un modelo de acompañamiento y coaching en el que empresarios con experiencia ayuden a otros empresarios a consolidar y mejorar sus empresas.

Modificación de los indicadores internos: los indicadores usados para medir la actividad económica son insuficientes y cortoplacistas. Es necesario tener una visión más realista y actualizada de la situación del tejido empresarial español. Indicadores que permitan conocer la eficiencia de la empresa española, su nivel de actividad y su competitividad frente a las conacionales y las extranjeras.

Administración electrónica: un impulso real y valiente por una administración electrónica completa, mediante la cual se automaticen y simplifiquen todos los procesos administrativos de la empresa, que no aportan ningún valor y que tanto tiempo le roban al empresario.

Son tan sólo unos ejemplos, y probablemente en un debate serio al respecto surjan más propuestas válidas. Lo importante es que exista el debate, que cale en los estamentos adecuados la sensación de urgencia que se debe tener ante una situación crítica en el país. No hemos de olvidar que en España el 99% de las empresas son PYME, y que la actividad económica la sostienen sobre todo estas empresas. Si no cuidamos su salud, e invertimos para que maduren y sean más competitivas, estamos abocados a mantener un modelo económico enfermo y de dudoso futuro.

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Conversación

9 comentarios

  1.    Responder

    Algún dia oiremos hablar de reconversión sectorial

  2.    Responder

    Totalmente de acuerdo con el autor.

  3.    Responder

    Buen tema y desde luego critico .. para mi el tema del atraso tecnologico esta en ver si es un tema “genetico” de la cultura empresarial española ( como comentan mas arriba ) – entonces lo tenemos muy complicado , o se trata de “circusntancias” y ahí entra el Ciclo economico- pasar de el boom del ladrillo a la crisis actual , que si algo tiene de bueno es que obliga a mejorar la eficiencia- y tambien el entorno de ofertas tecnologicas , que quiza hasta ahora no han sabido ganarse el coranzon de la pyme en cuanto a que les puede aportar a su negocio.. en fin esta claro que esto ultimo es el santo grial , pero puede haber cambias hacia la buena direccion..

  4.    Responder

    Muy bueno el post, Felicidades.

    La verdad es que son cosas que siempre las hemos oido, pero de vez en cuando no está mal que las recordemos empresarios, politicos y trabajadores.

    Leyendo el comentario de PilixForever, debo reconocer que yo también me enciendo, y mucho con el tema de la formación. Por mucho que intente abstraerme del tema, no puedo dejar de pensar en el miedo que tienen muchos empresarios y directivos en que sus empleados se formen (conozco el caso de formación gratutita para trabajadores en ERE, a lo que la empresa se ha negado a inscribirlos).

    Sí un trabajador se quiere ir de una empresa, se irá, formado ó sin formar. Sobre todo sí no tiene posibilidades de formarse.

  5.    Responder

    Totalmente de acuerdo con todo lo que esgrimes.
    Yo añadiría que hay un grave problema de incentivos en este país, por ejemplo como dices incentivos a la formación del empleado. Pero sobretodo me refiero a incentivos a la mejora y la superación, a la competitividad…
    Si nos fijamos, las grandes empresas españolas han crecido precisamente en mercados en los que la competencia era alta y el mercado considerablemente libre, innovador y cambiante.
    Necesitamos crear un entorno en el que se aprecie la competencia y en el que el Estado deje de “cuidar” tanto de nuestras deficiencias con subvenciones y ayudas absurdas que solo prolongan nuestro letargo…
    Necesitamos mercados más dinámicos y “peligrosos”, por decirlo de alguna manera.
    Aquí en España no se aplica tanto como debiera el dicho de “renovarse o morir”, como el de “Virgencita que me quede como estoy”

  6.    Responder

    No se puede estar más de acuerdo en la mayoria de las apreciaciones, las conozco, las vivo las sufro pero tambien, por otro lado, hay un gran esfuerzo de cambio por parte de una minoría. Enhorabuena por el excelent post

  7.    Responder

    Buff… que digas que la empresa española se sustenta en principios de hace 20 años es todo un halago… yo diría que está anclada en los 70 pero bueno… 10 años más, 10 años menos… 🙁

    En mi modesta opinión el cáncer de la empresa española es la productividad… este país sigue pensando que trabajar duro es tirarse doce horas en la empresa, mariposeando por aquí y por allá; y donde se mira de mala manera a quienes cumplen con su jornada laboral pero cumplen sus objetivos.

    Por no hablar de la formación, empresas que en vez de premiar a sus empleados para que se formen sospechan de ellos cuando saben que lo hacen por su cuenta (“este/a se ha pagado un máster de nosequé, seguro que se va”)…

    Y luego está lo de compensar la baja productividad con bajos sueldos… siempre el mismo cuento.

    En fin… que me enciendo y encima mañana es lunes y toca volver a la típica empresa española.


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