impuesto taxas

Tenemos nuevo Gobierno desde hace un par de meses y de lo primero que se nos ha puesto sobre la mesas es una batería de subida de impuestos, que ya veremos si finalmente acaban en algo, que van desde un impuesto al diesel (por supuestos criterio medioambientales), a una subida de las cuotas de autónomos, un impuesto a la banca (que obviamente pagarán sus clientes) o una subida del impuesto de sociedades.

Obviamente la batería de subidas impositivas son vendidas a las ciudadanos cómo necesarias para  poder recaudar más y seguir engordando el Estado para poder mejorar el llamado “Estado de bienestar”.

Por desgracia la realidad es algo tozuda y no hay incremento de fiscalidad que no acabe teniendo efectos negativos sobre la actividad, el empleo, sobretodo si esta mayor recaudación no viene acompañada de una mejora significativa en la eficiencia del gasto público, un punto clave que los políticos parecen olvidar de forma sistemática en sus ecuaciones y que lo único que acaba consiguiendo es sacar dinero de las partes más productivas de la economía para redistribuirlo entre las partes más ineficientes del sistema económico. Recordad que a largo plazo, una economía no genera riqueza si no mejora su eficiencia, competitividad y productividad.

Para ver donde estamos en España en cuanto a impuestos en comparación con otros países Europeos y en que impuestos tenemos más margen para poder incrementarlos con menor impacto sobre la actividad económica recurrimos a un interesante estudio elaborado por BBVA Research “Estructura Fiscal, crecimiento económico y Bienestar” sobre el cual os recomendamos su lectura porque desmonta algún que otro mito impositivo.

Vamos a intentar recopilar los puntos más significativos:

Tipos impositivos implícitos sobre el trabajo

 

Vamos con la primera gran figura impositiva. Los tipos impositivos sobre las rentas del trabajo, que incluye también cotizaciones sociales. En España las rentas del trabajo han tenido en promedio una imposición  7 pp inferior a la de la UE8 (30,8 frente al 37,8 por ciento). Pero ojo que tenemos una diferencia importante respecto a Europa:

El tipo impositivo implícito de la cotizaciones sociales  es 3,5 pp superior a la de la UE8 (22,9 frente al 19,4 por ciento). En algunos países, como Dinamarca las cotizaciones sociales no alcanzan el 2%. La menor imposición relativa de España en rentas de trabajo viene de un menor tipo efectivo del IRPF que más que compensa la mayor imposición de las cotizaciones sociales. Una pequeña “trampa” que camufla para el trabajador los impuestos sobre la renta que efectivamente esta pagando en España ya que el grueso del coste de las cotizaciones sociales lo soporta la empresa. En parte y entre otras razones, en España, los sueldos son bajos para compensar el mayor coste que tienen las empresas soportando cotizaciones sociales por encima de la media de la UE.

Excluyendo las cotizaciones sociales el tipo impositivo implícito del trabajo se ha situado en el mínimo de la UE15.  España ha tenido en promedio una imposición del trabajo sin cotizaciones sociales 10,3 pp inferior a la media de la UE8 (8,0 frente al 18,3 por ciento) En el extremo opuesto se encuentra Dinamarca, con una imposición media del 35%.

Cotizaciones Sociales elevadas se pueden entender como un coste fijo a la creación de empleo. Parece que lo que hace Dinamarca, con tipos efectivos del IRPF más elevados y cotizaciones mucho más baja tiene mucho más sentido para tener un mercado laboral más dinámico que la política impositiva española sobre el trabajo. Cotizaciones sociales más bajas deberían e teoría permitir pagar sueldos más elevados, al reducir los costes para las empresas, siendo así neutro para los trabajadores. El problema es cómo reviertes un esquema tributario sobre el trabajo perverso ya que es probable que muchas empresas no trasladen la reducción en las cotizaciones sociales hacía mayores salarios.

Tipo impositivo implícito sobre el capital

El tipo impositivo implícito del capital incluye el Impuesto sobre Sociedades y la parte del IRPF que grava las rentas del ahorro España ha tenido en promedio una imposición sobre el capital similar a la de la UE8 (29,3 frente al 29,5 por ciento). A pesar de que se nos siguen vendiendo que las grandes empresas y el capital pagan pocos impuestos la realidad es que estamos en línea con el resto de la UE en este aspecto. Subir, de forma de forma descoordinada con otros países unos impuestos a empresas y capital que están de media en línea con el resto de la UE no parece una medida muy inteligente si queremos mantener la competitividad de nuestras empresas.

Impuestos implícitos sobre el consumo:

El tipo impositivo implícito del consumo incluye todos los impuestos indirectos que gravan el consumo (IVA, energía, tabaco y resto de impuestos sobre el consumo). Aquí es donde probablemente tenemos el gran hueco impositivo respecto al resto de países de la UE.  España ha sido sistemáticamente el país de la UE15 con menor imposición indirecta  8,4 pp por debajo de la UE8: 14,5% en España frente al 23,9% en el promedio de las ocho economías europeas más avanzadas.

Subida de impuestos e impacto en la economía

La pregunta a responder es que impuestos debería subir el Gobierno Español para minimizar el impacto en la economía y máximizar los ingresos públicos. Vamos a verlos uno a uno:

El tipo impositivo sobre el capital se encuentra en el tramo con pendiente positiva de la curva de Laffer, con una elasticidad de ingresos al tipo del 0,06.  Los ingresos públicos podrían aumentar hasta un 6% si el tipo impositivo implícito sobre el capital aumentara a su nivel de máxima recaudación, del 29,3% al 61% (máximo similar al que estiman Trabandt y Uhlig, 2011).

El efecto distorsionador de este aumento del tipo impositivo implícito sobre el capital provocaría una disminución del PIB del 19,8% y del 4,5% del empleo. El aumento del tipo impositivo sobre el capital incide negativamente sobre la inversión, la relación capital trabajo y sobre los salarios reales, que disminuirían más de un 12% al pasar del escenario base al de máxima recaudación impositiva. Es decir provocaríamos una hecatombe económica sólo para lograr incrementar un 6% los ingresos públicos. Subidas de impuestos sobre Sociedades y capital no parece la medida más inteligente que pueda adoptar un gobierno en España y probablemente conduciría al desastre.

 

El tipo impositivo sobre el trabajo se encuentra en el tramo con pendiente positiva de la curva de Laffer, con una elasticidades de ingresos a cotizaciones del 0,12 y del 0,14 al resto de impuestos sobre el trabajo.

En este caso los ingresos públicos podrían aumentar hasta un 29% si el tipo impositivo implícito sobre el trabajo aumentara a su nivel de máxima recaudación, del 25,1% al 57,5% (máximo similar al que estiman Trabandt y Uhlig, 2011, para EE.UU.) El efecto distorsionador de este aumento del tipo impositivo implícito sobre el trabajo provocaría una disminución del PIB del 31,1% y del 29% del empleo El aumento del impuesto sobre el trabajo incide negativamente sobre la inversión, aunque aumenta la relación capital trabajo. Los salarios reales disminuirían más de un 20% al pasar del escenario base al de máxima recaudación impositiva.

El tipo impositivo sobre el consumo se encuentra en el tramo con pendiente positiva de la curva de Laffer, con una elasticidad de ingresos al tipo del 0,17. Para el rango de valores factibles del tipo impositivo sobre el consumo, la recaudación fiscal no alcanza un máximo (resultado también similar al de Trabandt y Uhlig, 2011). El efecto distorsionador del aumento del tipo impositivo implícito sobre el consumo sobre el PIB y el empleo es menor que con los impuestos sobre capital y trabajo, para conseguir un mismo aumento en recaudación. El aumento del tipo impositivo sobre el consumo privado aumenta el salario real al tratar de mantener su capacidad adquisitiva.

 

El resultado obvio es que los impuestos más distorsionadores  son los que recaen sobre las rentas del capital y las cotizaciones sociales, mientras que los menos distorsionadores son los impuestos indirectos. En el siguiente cuadro podéis ver el impacto en el PIB del aumento de la presión fiscal en un 1% del PIB en los cuatro grandes grupos impositivos.

Parece que tendría todo el sentido del mundo, bajo la premisa que se quiere acabar recaudando lo mismo y visto el impacto en las diferentes figuras impositivas, reducir los impuestos sobre las cotizaciones sociales y aumentar los impuestos indirectos, lo que se traduciría que con la misma recaudación tendríamos una economía más dinámica.

Vamos a ver los resultados. En el siguiente cuadro  podéis ver la relación entre la tasa de desempleo y ratio de impuestos sobre cotizaciones versus impuestos indirectos. Curiosamente, España y Grecia son los dos claros “outsiders”. Son los países con mayor presión fiscal sobre cotizaciones respecto a impuestos indirectos y también los que tienen mayores tasas de desempleo.

Parece claro, que más que subir indiscriminadamente impuestos para aumentar recaudación con los efectos negativos que puede tener sobre la economía, el Gobierno debería plantear una devaluación fiscal. Es decir bajar cotizaciones sociales y subir impuestos indirectos, con el objetivo de que la economía gane competitividad respecto a los mercados exteriores, que al fin y al cabo es lo que nos permite generar riqueza. Sin obviar, lo que quizás es más obvio e importante. Con el peso que tiene la administración pública en la economía española es de vital importancia ganar eficiencia en la gestión pública y que los políticos dejen de ver el presupuesto como una agencia de colocación de afines.

  1. Excelente aportación. No puedo estar mas de acuerdo.

    Añadiría además que dado que las cotizaciones sociales tiene un tope máximo en la cotización (a partir de unos 45000€-50000€ al año cotizas al la seguridad social lo mismo que Messi) hay un elemento regresivo importante.

    1. Ya que has mencionado a Messi… a partir de unos 45000€-50000€ al año cotizas a la seguridad social más que Cristiano. CR7 estuvo amparado por la ley Beckam a tributar mucho menos que el resto en sus mismas condiciones (eso sin considerar lo que defraudó), ya que se le consideró talento venido desde el extranjero (¿talento para defraudar, quizás?).

      Mi comentario al respecto es que en este país quienes aprueban las leyes lo hacen para que tú pagues lo máximo dentro de tus posibilidades y “otros” paguen lo mínimo dentro de sus suculentos ingresos.

  2. Yo creo que el problema está en que una gran parte de los impuestos va destinada a cosas inútiles o se centra demasiado en mantener cargos públicos prescindibles. Se pueden aplicar medidas correctoras modificando impuestos, pero es necesario un cambio en el funcionamiento del país.

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