fondo de emergencia bancos Unión Europea

fondo de emergencia bancos Unión Europea

Pasan los meses y las primeras “cosas sobre el sistema bancario” parece que empiezan a cambiar. Más tarde o más temprano era una cosa que iba a terminar ocurriendo.

Con la llegada de la crisis financiera, la terrible problemática bancaria y las grandes ayudas que han tenido que desembolsar muchos de los países europeos, otras soluciones para prevenir y mejorar el estado en futuras crisis son las que empiezan a ponerse encima de la mesa.

La creación de un Fondo de Emergencia para Bancos podría ser una de las soluciones, a medio plazo, para preservar la vitalidad y seguridad del sistema financiero dentro de las fronteras de los 27. ¿Valdrá realmente para algo?, ¿será un seguro real para los clientes? y, peor aún, ¿esa seguridad hará que los bancos corran más riesgos en sus operaciones de lo habitual?

La propuesta, planteada a al Banco Central Europeo y a los Ministros de Economía de los 27, la ha realizado el mismísimo comisionado, y jefe de servicios financiero de la Unión Europea. Quién mejor para hacer una propuesta de este calado?, quién está lidiando con este problema en sus carnes a diario.

Su idea, nada descabellada en cierto modo, es crear un fondo de emergencias entre los países miembros y los bancos que se quieran más tarde acoger a él. Un fondo al que los bancos pagarían un determinado precio de “seguro” para estar cubierto en caso de quiebra, ese seguro serían aportaciones anuales que dejaría a sus clientes ciertamente más protegidos de lo normal.

Evidentemente la crisis financiera que nos ha rodeado durante los últimos meses, el caso de Holanda con el ING Group es de los más claros, ha hecho que los países hayan tenido que hacer grandes esfuerzos en momentos de alto endeudamiento. Un fondo de emergencia bancario podría suplir todos esos esfuerzos generando suficiente dinero con el paso de los años, y las pequeñas aportaciones de todas las partes implicadas, para conseguir un montante que fuera capaz de rescatar “la situación” de quiebra de las más grandes entidades financieras de nuestro viejo continente.

El único problema grave que veo en todo este planteamiento es que los bancos que se suscriban a esta iniciativa podrían empezar a desarrollar estrategias empresariales más agresivas, contando con este fondo como un seguro a todo riesgo cuando la intención es todo lo contrario, tenerlo por si todo lo demás fallara.

Sin duda, y a pesar de la llegada de este nuevo conflicto en el terreno de juego, la creación de este fondo de emergencia puede ser una gran idea siempre que realmente sean todos los posibles beneficiarios (Estados y bancos) los que aporten las cuotas de forma rigurosa; sería la única forma de que todos estuvieran implicados y seguros de la importancia de un sistema financiero saneado, seguro y con amplio sentido de la responsabilidad social dentro de su marco empresarial.

Imagen | colinbrown

  1. Gurus Miki, hay un problema, que es demasiado tarde, todos(bancos y gobiernos) saben quienes están en la cuerda floja, es por ello que quienes estén en mejor situación no van a querer suscribir dicho “seguro/fondo” del que seguramente se van a beneficiar los que están en la cuerda floja.
    Esto se tenía que haber hecho allá por el 2000 cuando el euro empezó a circular.

  2. No parece mala idea que exista un fondo como este, siempre y cuando su objetivo sea únicamente el de proteger a los depositantes. Lo que no es justo, en una economía de mercado, es que el dinero se emplee para reflotar entidades que se han gestionado mal, para que encima puedan volver a competir ‘desleal y agresivamente’ como acaba de suceder en tantos países, cuyos medios de difusión aún se permiten criticar a nuestras entidades financieras que, de momento, no le han costado un duro al contribuyente.
    Os recomiendo al respecto ver los comentarios que hacía el Consejero Delegado del Santander hace sólo unos días:http://www.bancosycajasonline.com/?p=643. Un saludo a todos

  3. Dudo mucho que sea una buena idea lo de crear un fondo de emergencia bancario y menos si los gobiernos de la zona Euro lo han propuesto.
    Os recomiendo la lectura de LLUIS BADIA – LA GRAN MENTIDA
    En estos tiempos que corre es bueno comprobar lo sencillo que llega a ser cuando valoramos objetivamente las cuestiones economicas reales

  4. La propuesta de la Unión Europea sobre El Fondo de Emergencia Bancario llega cinco años tarde y tardará cinco años más antes de que tenga algún efecto. Y no resuelve el problema.

    Tal vez un resumen demasiado sombrío y un poco malvado. Pero con cada año que pasa la crisis del Euro, se ha hecho cada vez más evidente que la ñoñez de Europa con los bancos ha tenido consecuencias devastadoras. Primero debemos hacer dos pequeñas observaciones:
    1- La sala de urgencias bancaria sigue siendo sólo una propuesta, sujeta a negociaciones políticas difíciles.
    2- E incluso si se convierte en una realidad, sólo tendrá pleno efecto dentro de varios años. El fondo de rescate, por ejemplo, tardará alrededor de diez años para acumular su capital de 60 a 70 mil millones.

    El propósito de la sala de emergencias bancaria es romper los dedos de la muerte que está agarrando Europa, donde los bancos y los estados se aferran desesperadamente el uno al otro en su camino hacia el abismo.

    Un elemento clave de la nueva propuesta para la forma de hacer frente a las crisis bancaria es que los accionistas y los que prestaron dinero a los bancos reciben el primer golpe antes de que sea necesario enviar la factura a los contribuyentes. Que una obviedad como esta se presenta como un gran paso adelante dice mucho acerca de cómo se ha manejado los problemas del sector bancario hasta ahora. Y no antes de el 2018, puede ser que los llamados prestamistas de alto nivel empiezan ayudar a pagar.

    Otro problema es que mayores exigencias a los que prestan dinero a los bancos no ayuda en países como España, donde estas principalmente son instituciones nacionales. Simplemente se mueve el dinero dentro de la masa de la quiebra. La única manera de romper el vínculo entre los bancos y los estados es recaudar dinero desde el exterior, por lo tanto que los alemanes y finlandeses pagan por los bancos españoles, un tema políticamente muy sensible, por no exagerar. El dilema es que tal vez sea la única manera de salvar el Euro.

    La pregunta, en definitiva, es si el dinero propuesto es suficiente para resolver los problemas bancarios de Europa. Ni siquiera necesitamos sacar la calculadora para llegar a que la respuesta a esa pregunta es no. El Mecanismo Europeo de Estabilidad, MEDE, tiene 60 mil millones de Euros destinados a los bancos. Añádase a esto la propuesta de un fondo de emergencia que debe llegar a cubrir, más o menos, la misma cantidad.

    Se debe comparar eso con que las pérdidas agregadas, pero escondidas, en el sistema bancario de la zona euro en estimaciones a la baja son de 1 billón de Euros y quizás tanto como 2.6 billones, según el columnista del Financial Times, Wolfgang Münchau. La UE intenta así extinguir un incendio forestal con un vaso de agua.

    El problema, en el fondo, es que los bancos de Europa ya inicialmente tienen muy poco capital para absorber pérdidas. Bancos débiles que no pueden o no están dispuestos a prestar es una razón clave por que la recuperación económica es tan lento en el sur de Europa. La propuesta de la Comisión Europea no resuelve el problema de hoy, como se trata de hacer frente a crisis futuras.

    Es interesante observar lo que simultáneamente se lleva a cabo en los Estados Unidos. Allí se presentó hace poco nuevas normas que significan unos requerimientos de capital mucho más duras que los actuales. En el futuro, los bancos deberán contar con un capital de al menos el 6 por ciento de sus activos totales. Eso se compara con el 3 por ciento, que es el requisito en el nuevo Basilea III.

    Más importante quizás es que las nuevas reglas indican que a partir de ahora las autoridades ponen más énfasis en una forma bastante más simple para medir los niveles de capital de los bancos, en lugar del complicado sistema de los llamados “Activos Ponderados Por Riesgo”, que han estado dominando los últimos años y que se abren a la manipulación por parte de los bancos . EE.UU. se apresuró a establecer requisitos más estrictos en sus bancos.

    Ahora, la ventaja de EE.UU. es cada vez mayor.

    Europa corre el riesgo de convertirse en un remanso económico.

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