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Frías caceroladas

Islandia, ¿revolución? / Foto vía Nosinmibici

Si a día de hoy alguien no conoce el ejemplo de Islandia tendremos un serio problema. No tanto por su situación cultural – que también – sino por su desconocimiento de las ¿hazañas? de este pequeño gran país. Es curioso porque hay gente que se sorprende cuando la historia de Islandia se transmite. Más que nada porque lo acaecido en ese país alejado de todo y de todos es curioso. Incluso en las mayores democracias europeas nadie ha conseguido lo que se consiguió en Islandia. Sí, es cierto que el nivel de la economía islandesa es mucho más bajo que el del resto de las europeas – según datos su PIB per cápita es mucho mayor que el del resto de países europeos porque tienen una población mucho menor – y que su superficie es mucho menor pero, ¿y el peso de sus actos? ¿Qué podemos aprender de Islandia?

Hay varias cosas claras. Con sólo 32o.000 habitantes, Islandia se erigió como uno de los ejemplos de democracia más puros que ha habido en Europa. Para empezar, se negaron – mediante referéndum – a pagar una deuda contraída por valor de 6700 millones de euros. Esta deuda la contrajeron para pagar sus deudas – véase deuda por deuda – tras la privatización – y una clara liberalización – de sus tres bancos más importantes que empezaron a operar en el extranjero. El ejemplo de desregulación abusiva se ve, claramente, en este momento.

Algo similar pasaba en Nueva York. Sin embargo, Islandia ha tenido que sufrir múltiples consecuencias a raíz de su acción. Sin embargo, el hecho de aceptar que las cosas no iban a funcionar fue el detonante. El producto interior bruto de Islandia – mientras estos bancos estaban operando – aumentó incuso un 10% – esto significa que, obviamente, no es un crecimiento real de los bancos; cuando se produce alguna que otra anomalía en al economía se suele llamar ‘burbuja’ y esta, lo era sin duda -.

El crecimiento económico irlandés se basaba en la creación de dinero de forma totalmente artificial, no era dinero real. El problema de la banca es que se convertía en una banca privada. El problema de este tipo de banca es que, la especulación con los ahorros se hace más clara que si es pública. Esto tiene una doble vía: el banco, obviamente, gana más dinero; el ciudadano de a pie – que era el mayor ‘consumidor’ de actividades bancarias – sufre más riesgo al tener su dinero en un banco que especula. Como decía Krugman, la banca a la sombra.

Sin embargo los efectos internacionales sobre no pagar la deuda fueron voraces.  Se le estableció un bloqueo de capitales y el Estado tuvo que asegurarse de poder intervenir las cuentas corrientes. Además, anunció por todos los lugares posibles que los ciudadanos no acudiesen a recoger su dinero de los bancos. Aún peor: los bancos islandeses tuvieron calificación de AAA hasta que quebraron. Esto supone una caída de credibilidad por parte de dichas agencias de calificación. Pero esto es otra historia.

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Islandia lo hizo. A través de un cambio nacido desde el fondo. Hicieron que el gobierno dimitiese. Es el mayor ejemplo de ‘poder para el pueblo’ visto nunca. ¿Qué hubiese pasado si John Lenon lo hubiese visto?

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2 comentarios

  1.    Responder

    El colapso de la banca a finales de 2008 llevó a Islandia a una pérdida del 8% de su riqueza en dos años y a una inédita tasa de paro del 11,9%. La economía de la isla dio un giro a partir de 2011. Basándose sobre todo en el turismo, las exportaciones pesqueras y la industria del aluminio, Islandia recuperó el terreno perdido, la tasa de paro oscila entre el 3% y el 4% y el Gobierno ha previsto una expansión del Producto Interior Bruto (PIB) del 3,3%. El presidente del país, Olafur Ragnar Grimsson, ha atribuido en parte esa recuperación a haber desoído los consejos de los organismos internacionales, en particular la Comisión Europea, para que aplicara medidas de austeridad. A pesar de que ha rechazado dar consejos a Grecia, el presidente islandés ha destacado que la UE se equivocó con su caso.


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