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¿Cómo tributan los productos de ahorro e inversión en el IRPF?

irpf ahorro

 

La declaración de la renta trae de cabeza a todos los contribuyentes, cada vez queda menos tiempo para presentarla y vemos que nos pilla el toro.

Para que esto no ocurra les ofrecemos una serie de pautas, para aplicar de manera correcta los principales productos de ahorro y de inversión. El cambio más importante que se ha producido, respecto de años anteriores, es la eliminación de la deducción por vivienda habitual. De tal manera que las viviendas compradas a partir del 1 de enero de 2013 no se podrán acoger a ésta figura. En el ámbito de las ganancias patrimoniales generadas en un periodo inferior a un año. Estas nuevas modificaciones afectan prácticamente a la totalidad de los contribuyentes, que deben seguir unas directrices y así conseguir el máximo beneficio fiscal o evitar problemas por haber incurrido en algún error. Objetivos que en muchas ocasiones no se llegan a obtener por falta de conocimiento.

Las cuentas corrientes y depósitos

Los intereses que obtenemos por el rendimiento de nuestros ahorros, se deberán de incluir en la base imponible del ahorro del IRPF. La fiscalidad tiene un carácter progresivo, esto significa que dependiendo de la cifra de la base aplicable se le aplicará un tipo u otro. Hasta los 6.000 euros será del 21%, en el espectro de los 6.000 a 24.000 euros (únicamente el límite superior está incluido) se le aplicará el 25% y si supera ésta cantidad el tipo será del 27%.

En el régimen especial que rige en los territorios tributarios forales existen determinadas circunstancias exclusivas. Estas regiones suelen optar por complementar los tipos aplicables del régimen especial con otros porcentajes.

  • En Navarra, las cantidades están fraccionadas en los mismos términos que en el resto de España pero se les aplica un tipo complementario del 1%, 3% y 5% respectivamente, quedando unos porcentajes un tanto superiores.
  • En Guipúzcoa se ha previsto un tipo fijo del 20% para cantidades que no superen los 4.000 euros y a partir de aquí se aplicará un 23%.
  • En Álava y Vizcaya se impondrá, para cantidades de hasta 10.000 euros, un tipo del 20% y para la cifra que exceda de ésta cantidad se utilizará el 22%.

Teniendo en cuenta la estructura que la Agencia Tributaria ha dispuesto es muy importante que los clientes estudien los plazos en los que se cobrarán los intereses correspondientes. Generalmente los propios depósitos incluyen como condición un modo determinado de liquidar los intereses, pero hay entidades que lo dejan a elección del cliente. Financieramente cuanto antes recibamos los intereses y con mayor frecuencia, mejor será. En cambio fiscalmente puede que sea más beneficioso atrasar el cobro, por ejemplo por una previsión del descenso de la rentabilidad en el momento en el que el depósito concluye.

Los rendimientos en especie constituyen un caso especial. Ésta situación se puede dar por dos motivos: bien por el rendimiento de capital mobiliario ocasionado por una cesión, bien porque la retribución del producto financiero se ha fijado en especie. En este caso se debe proceder a realizar un ingreso a cuenta. La cuantía a ingresar dependerá del valor de mercado del bien que se incrementará en un 21%, a este resultado se le aplicará el tipo correspondiente, anteriormente expuesto, y esa será la cuota final que deberemos ingresar a cuenta.

Fondos de inversión

 

La diferencia principal que existe entre fondos y depósitos a la hora de aplicarlos fiscalmente viene determinada por el plazo temporal en el que se está generando la plusvalía.

  • El rembolso o transmisión de las participaciones se produce en un plazo que supera el año. Tendrá el carácter de ganancia patrimonial y se calcula conforme a los criterios generales del IRPF y atribuyéndolo a la base imponible del ahorro.
  • El periodo en el que se genera la plusvalía es inferior a un año. Pertenecen a la base general aplicando el tipo marginal del contribuyente, que oscilará dependiendo de la Comunidad Autónoma. Se penaliza fiscalmente las retiradas en un corto plazo y hace más interesante la aplicación del diferimiento fiscal.

En los fondos de inversión se tributa en el mismo momento en el que materializas la ganancia patrimonial. A su vez el traspaso de fondos no es una acción susceptible de pagar impuestos. Si unimos éstas dos circunstancias, conseguimos la combinación perfecta. De este modo conseguiremos elegir el periodo en el que queremos pagar los impuestos mediante el traspaso a fondos más seguros o tendremos la posibilidad de dividir las ganancias en varios periodos gracias a la venta parcial.

Cualquier pérdida obtenida en el periodo se deberá compensar con el resto de ganancias obtenidas. Si a pesar de realizar este proceso, el sumatorio sigue teniendo un saldo negativo tendremos la posibilidad de realizar compensaciones durante los cuatro próximos años.

 

Planes de pensiones

Actualmente los planes de pensiones se han transformado en el producto predilecto con el fin obtener una rebaja fiscal. Se ha alzado con esta posición con motivo de la eliminación de la deducción por vivienda habitual. Y es que las aportaciones que se realicen a los planes de pensiones tienen consideración de reducción de la base imponible general del IRPF. Tenemos que considerar los siguientes dos límites, de los que se escogerá el menor.

  • El 30% del sumatorio de los rendimientos netos del trabajo personal y de actividades económicas que hemos recibido durante el ejercicio. El porcentaje se incrementará hasta el 50% si el contribuyente es mayor de 50 años.
  • 10.000 euros anuales, que se convertirán en 12.500, si el particular supera los 50 años.

En caso de que se acredite una minusvalía física superior al 65% o psíquica que sobrepase el 33% la cuantía anual máxima será de 24.250 euros. Se podrán reducir 2.000 euros adicionales en caso de que el plan de pensión se efectué a favor del cónyuge, siempre y cuando éste no obtenga rendimientos netos de capital o de actividades económicas o bien la cantidad no supere los 8.000 euros.

En el momento en el que se produce el rescate de la inversión se considerará la cantidad percibida como ingreso del trabajo, que tributará al tipo progresivo dependiendo del valor total de la base general del IRPF.

Si seguimos los pasos necesarios para imputar nuestras rentas, dependiendo de los productos financieros que hayamos contratado, conseguiremos que nuestra declaración sea la correcta y adecuada.

María Carrascosa, colaboradora iAhorro

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