robots

Ni las tres flechas lanzadas por el primer ministro Abe conocidas como Abenomics, ni la impresión masiva de dinero por parte de su Banco Central, ni meter al fondo de pensiones a comprar renta variable, ni la devaluación competitiva del yen, han permitido evitar meter a Japón de nuevo donde estaba, es decir en recesión económica por tercera vez en cuatro años.

La economía de Japón ha entrado de forma inesperada en recesión en el tercer trimestre del año,  y os aseguro que ha sido inesperada porque si vierais lo previsión que tenían de crecimiento UBS, BNP, Morgan, Credit Suisse, JP Morgan y compañías os caéis de la silla.

El Producto Interior Bruto (PIB) cayó a una tasa anual del 1,6% en el periodo julio-septiembre, tras hundirse un 7,3% en el segundo trimestre, luego de un alza de los impuestos nacionales a las ventas. Los analistas estimaban   que la economía repuntara un 2,1% en el tercer trimestre.

Abe había dicho que las cifras del PIB del lunes serían clave a la hora de tomar su decisión sobre proceder o no con un incremento de los impuestos en octubre del próximo año, como parte de un plan para frenar la enorme deuda pública de Japón, la peor entre las economías desarrolladas. El motor económico japonés se encuentra totalmente gripado. Aunque oficialmente la causa de la caída del PIB en el tercer trimestre ha sido provocada por las malas condiciones meteorológicas.

Sin poder subir impuestos porque el consumo no avanza, la única forma que tienen los japoneses de cubrir el déficit público es vía la monetización de deuda por parte de su Banco Central, algo que hasta hace pocos años se había podido hacer gracias a la enorme tasa de ahorro interno del país, pero que la actual estructura de la pirámide poblacional está resquebrajando a medida que aumenta el porcentaje de población que entra en la edad de jubilización.

A estas alturas, uno empieza a tener la sensación de que más que la impresión de dinero a Japón sólo la pueden salvar ya los robots, unos sustitutos más productivos que los humanos que puedan cubrir el hueco demográfico japonés. La ventaja es que Japón en esto de robótica siempre ha sido un país en la punta de lanza. La desventaja, es que los robots no consumen.

Nota: Japón también tiene otra opción para lograr que su PIB crezca. Tomar nota de los métodos contables de la Unión Europea y empezar a contabilizar la prostitución y el narcotráfico dentro del PIB.

 

  1. Otra opción , es el default y volver a empezar . Puedes hacer lo que quieras en economía, pero no con las leyes de la termodinámica , y una deuda de 245% sobre PIB tiene bastante más de física que de ceros

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